Mi compañero

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Como escribió Bayal en El cerco oblicuo (Calambur, 2005): “a su lado vivir es volver, el lema de Saulo Aguilor, anuncio irrevocable del retorno, me hiere en el alma como hierro ardiendo, adquiere el vigor intenso y apocalíptico del fuego (..) Cae sobre Madrid una lluvia lenta, monótona y cargada de tristeza. El laberinto es, en verdad, la patria de los indecisos.”

Aunque para ti todo tiene que ser amarillo. O yellow en su defecto.

Eres el mejor compañero de laberinto que he conocido hasta la fecha: pese a no verte, te deseo caminante conmigo entre los setos de cada día. Juntos abordaremos los misterios del paisanaje.

El progreso

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A su manera elaboró un bestiario facilitado por el ambiente reinante en casa puesto que su fascinación por los animales ayudó a elaborar un bestiario de animales sin ánima. Todo el mundo sabe -más quien lo conozca- que aunque no sea consciente, en un escalón por encima de peluches y cuentos tiene a Nala. Y junto con ella, todo un ejército de argumentos para que esté allí. Él solo entiende de juegos y de cierto espíritu aventurero y rebelde: como cuando repite No tiu! o decide ir a buscar alguna paloma en la Rambla. Y no se enroca; camina empujado con la ilusión de los demás -como el chaval no tiene energía de por sí…- de aquellos que desde lejos te ofrecemos un empujón para ayudarte en tu camino.