No son las mejores novelas… (ed. 2017)

[Título completo: No son las mejores novelas para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

tren-nocturno-a-lisboa-portada-libroÉpoca de balances, segunda parte. Aunque la prosa no fue tan recurrente en las lecturas del año que acaba, algo sí que he consumido. Como pasó con el anterior recogido de lecturas poéticas no todas han tenido sus comentarios aquí. pero no es obstáculo para hablar de libros como Número Cero (Penguin Random House, 2015) de Umberto Eco y su sátira sobre el periodismo, las pajas mentales que sacuden con carroña tan sufrida profesión o sus venenos. Cuando apretó el calor tocó una doble ración de diario: por un lado escribir el cuaderno de viaje de Portugal y a la vez, mal leer los Diarios: 1956 – 1985 (Penguin Random House, 2015) de Jaime Gil de Biedma e inmiscuirse en las inquietudes, contradicciones y animadversiones de una de las mentes más lúcidas de la poesía del estado. En Portugal, justo después, resacoso de pão com chouriço y Sagres Sigue leyendo

El precio

ALZHEIMER

(…) A la tercera descuelga. Le pregunto si le ocurre algo. Me pregunta que qué le va a ocurrir. Me dice que siempre está cansado. Le pregunto con quién hablaba. “Con tu madre”, contesta. Me detengo en el vestíbulo de la estación. Miro a derecha e izquierda. Estoy sudando. Mi madre murió hace dos años. Como si no le hubiera oídos, vuelvo a preguntarle con quién hablaba. “Con tu madre”, repite. Busco un banco donde sentarme. Si estuviera junto a él, si pudiera acompañarlo hasta el sillón orejero y a ayudarle a acomodarse, sería distinto. Podría mirarlo a los ojos, cogerle las manos, intentar reconfortarlo y explicar que quizás no era ella. Que probablemente no era ella. Vaya, que no era ella. Pero estoy en Valencia, a punto de tener una cena de negocios a la que, pensándolo bien, habría podido perfectamente no asistir. El revisor de antes cruza el vestíbulo a paso ligero. Me mira con la expresión de quien considera que los que hablamos por teléfono portátil en lugares públicos somos unos exhibicionistas. Me da envidia la energía de unas chicas que, muy cerca, hacen explotar unos gigantescos globos de chicle. Mi padre me pregunta “¿Me oyes?” La línea se llena de interferencias, que, afortunadamente, enseguida se alejan. “¡Sí, sí!”, le grito. Hacemos una pausa, que él aprovecha para toser y yo para echar de menos a mi madre. Busco las palabras para seguir hablando con él, pero sólo encuentro un pensamiento: si hace un rato tenía un precio, ahora tengo otro, probablemente inferior. Nervioso, bajo la cabeza y, con un hilo de voz, le pregunto: “¿Y cómo está mamá?”.

El último libro de Sergi Pàmies
Sergi Pàmies