Anteparaíso

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Blanco es el espíritu de las nevada
blanca es el alba tras los vientos
pero mucho, mucho más blancas, son
las demenciales montañas, acercándose…

El 2 de junio de 1982 – hace casi treinta y cinco años- Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950)  escribió La Vida Nueva a 4.500 metros de altura sobre el cielo de Nueva York con avionetas y letras de humo blanco haciendo contraste en el cielo azu. Quince frases, donde cada una de ellas midió nueve kilómetros aproximadamente. Porque el cielo es dominio de todas las comunidades del mundo y nadie puede juzgarlo bajo los patrimonios formales de la ley.

Anteparaíso es una antología interpretativa del paisaje y las imágenes del mismo y la necesidad de ellas para evocar lo elemental: el amor, la nostalgia, los anhelos, el olvido y el dolor que transcurre en medio de un viaje por la geografía andina acabando siendo deslucido por la felicidad. Ensalzar en verso la ruina del secarral y el desierto porque fue el inicio del principio. Zurita maneja como pocos la versatilidad que da el mestizaje del verso y el texto, las pausas y las metáforas inagotables que propicia Chile y su paisanaje: una mezcla ideal para un proyecto frío, ligero y liberador forjado bajo un pasado destructor y un presente optimista.

Raúl Zurita ha sido un descubrimiento de final de mes, por fín leído. Quien vaya a Poetas Madrid tiene una oportunidad única.