En piel y huesos (Antología poética)

“Me acuerdo de cuando quería ser médico, o explorador, o torero, o médico, o…”

20100104143350-el-c3-adas6-20-20copiaElías Moro es posiblemente uno de los poetas que más me agraden y que tengo la suerte de seguir a diario en su blog polifacético. Una joya de poeta (y de persona, según me consta) que no solo consigue conmover con sus versos -recuerdo siempre los versos finales de Canción de amor en Sines “ante tu corazón me arrodillo / para tus pecados mi perdón / para los míos tus lágrimas”) sino también con su reflexión profunda de la vitalidad los ambientes referidos en su obra y el trasfondo de cada uno de sus poemas.

Me gusta la poesía de Elías porque parece que encuentre el verso exacto para expresarse con facilidad; concentra el interés y la acción con pulcritud no dando oportunidad a la monotonía, llenando de detalles insulsos sus construcciones. Es capaz de jugar con las formas del poema y la proyección de la idea: sea animal, color, cosa o situación logra crear una filmina exacta en el papel de tal manera que aparezca en la mente del lector de forma clara y nítida.en-piel-y-huesos

Por otro lado, fascina la habilidad que tiene de unir el pasado en los enclaves y parajes del futuro. Destaco, entre lo mucho y bueno de su poesía la gran carga de desasosiego e inquietud y la visión más tierna y suave del amor que proyecta en sus versos (Para no ser menos que la noche, / desparramo por tu cuerpo / estrellas de mar, anémonas. / Y lucen) y su contraste con la versión más cruda del lamento, el paso del tiempo que va sedimentando nuestro ser (Ahora siento una soledad que me cercena / y no sé si habrá un lugar / para mí entre los muertos.) convirtiéndonos en una antología de sentimientos, pesares y dudas que transportamos con la edad.

Esta antología, En piel y huesos (ERE, 2009) desde más de año y medio se ha vuelto uno de mis poemarios de cabecera. Siempre presente en un lugar destacado de la estantería, en la avanzada de poetas extremeños que tengo por regalo de madre y cosecha propia. Y ahí seguirá. Si alguno de vosotros quiere aproximarse a uno de los mejores poetas extremeños de los últimos tiempos que luche para conseguir cualquier obra suya: es una inversión en placer justificadísima.

Como escribió en La maleta del viajero… Espero no haberme olvidado de nada: / siempre se olvida algo al cerrar una maleta, / pero nada es importante si se olvida.