Habitar un lugar

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[aprendí a contar para, llegado el momento pudiera calcular sin dificultades aparentes: a día de hoy quedan cuarenta días para volver de nuevo a Lisboa. Feliz…]

“¿Somos los mismos después de dejar un lugar? ¿Hay algo de nosotras/os mismas/os que se queda allí? ¿Seríamos las mismas personas de haber elegido de modo distinto la vida del ahora?”

Pascal Mercier
Tren nocturno a Lisboa

No son las mejores novelas… (ed. 2017)

[Título completo: No son las mejores novelas para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

tren-nocturno-a-lisboa-portada-libroÉpoca de balances, segunda parte. Aunque la prosa no fue tan recurrente en las lecturas del año que acaba, algo sí que he consumido. Como pasó con el anterior recogido de lecturas poéticas no todas han tenido sus comentarios aquí. pero no es obstáculo para hablar de libros como Número Cero (Penguin Random House, 2015) de Umberto Eco y su sátira sobre el periodismo, las pajas mentales que sacuden con carroña tan sufrida profesión o sus venenos. Cuando apretó el calor tocó una doble ración de diario: por un lado escribir el cuaderno de viaje de Portugal y a la vez, mal leer los Diarios: 1956 – 1985 (Penguin Random House, 2015) de Jaime Gil de Biedma e inmiscuirse en las inquietudes, contradicciones y animadversiones de una de las mentes más lúcidas de la poesía del estado. En Portugal, justo después, resacoso de pão com chouriço y Sagres Sigue leyendo

Ser una persona segura

JITNAL

“(…) A veces o comparaba con su padre, quien tras la muerte prematura de su esposa parecía estar en todas partes como en la empolvada seguridad de un museo, daba igual donde estuviera o lo que hiciera. Gregorius había aprendido desde muy temprano que esa seguridad era extremadamente frágil. Le caía simpático su padre, y hubo algunos momentos en los que ese sentimiento fue mucho más fuerte y profundo que una mera simpatía. Pero siempre sufrió por el hecho de que su progenitor fuera de esas personas en las que uno puede apoyarse ni a las que uno puede aferrarse, que no fuera alguien como el griego, sobre cuyos juicios sólidos uno podía construir algo. Más tarde, en ocasiones, sintió mala conciencia a causa de se reproche. la seguridad que había echado en falta no era que alguien tuviera en la mano o cuya ausencia pudiera reprocharse como un error. Para ser una persona segura, era precios ser feliz con uno mismo. Y su padre, a decir verdad, no había sido muy feliz, no era feliz consigo mismo ni con los demás.”

Pascal Mercier
Tren nocturno a Lisboa