La improbable mediación

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Los vaivenes del procès han llevado la pelota a un tejado que más o menos conozco. No, el de la Moncloa, libradme del mal, sino de la mediación vista como el mal de perder importancia y no de mostrar músculo a costa de otro. En una sociedad donde se valora, se encumbra de manera soberbia, en fin, a tarugos y peseteros entiendo que la mediación sólo es posible a partir de una serie de supuestos que invocan a la igualdad de oportunidades y trato. El movimiento de ayer de C.P es un órdago hacia M.R y su troupe de patanes la oportunidad perfecta para retractarse, recular y hablar. Ahora, entendiendo el primitivismo que conlleva tratar con gran parte de la sociedad española es posible que C.P obtenga como respuesta una antología seleccionada de testiculina envuelta en disfraces de robocop contra las calles y órganos institucionales.

La mediación es posible de manera efectiva si las partes involucradas en un conflicto quieren entablar un diálogo por voluntad propia para por la resolución de un conflicto. Una parte ya se ha declarado favorable a participar en una mediación -dejo de lado si lo ha hecho más de una decena de veces: lo importante es que se ha pronunciado otra vez-. Si no fructificara la propuesta de mediación habría que recurrir a una actuación imparcial y no sesgada; cosa harto complicada pero no imposible. Quizá toque preguntar en Euskal Herria y empaparnos con algún ejemplo suyo. Tan mal no les fué.

Domingo de perplejidades

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(Ferreras)

No lo crean pero aquí todo apareció espontáneamente.

-vamos
dije a madre convencido de lo que hacía, a sabiendas que todas la mañana no hará expurgo de votantes ni donaciones extraordinarias de paciencia. Solo tenemos la esperanza de llegara un poco más lejos en nuestros deseos y asumir una experiencia más en nuestra particular historia.

-padre, asómese. Camine poco a poco
porque las lumbares le duelen desde hace quinquenios y las cuestas son un suplicio. Kesse, como lo fue Olissipo hace siglos, vive flanqueada de recovecos curvos, colinas y dignidades magnánimas de otra época, desajustadas al presente. Uno dirá como el Gobierno del señor Moncloa, algunos menos porque es ley de vida e irán con el puño cerrado en el pecho como si así pudieran sentirse más o menos de Kesse, más o menos de la patria de conejos que es nuestro terruño arcilloso

-dos horas de cola, esperaremos
digo a madre que aguanta estoica y hablando con anónimos como ella. No pierde la sonrisa y camina segura, con la mezcla que dan las horas estancas y padre debatiendo con extraños bajo la mezcla de alquimias que conglomeran un estado de ánimo. Surgen teorías de la democracia y expertos en resolución de conflictos caducos que huyen ante densas explicaciones y largas peroratas del orden. Bajo aplausos avis salen de sus refugios y cavernas flanqueados por una guardia pretoriana de brazos y manos aplaudiendo no se sabe qué coraje más sí el esparcimiento de respeto general de ver a la experiencia hecha democracia votando. Esa palabra otra vez mientras avanza la serpiente panzuda de gente dispuesta a votar.

-ahora sí madre, nos toca
y deposita su voto confiada en una urna diferente a la mía, como padre; que lo hace en las antípodas de la sala; pero se vota. Y surge pues la llamada general de alarma, en fin, de prepararse para el choque ente violentos y pacíficos.

-ustedes preparen la comida, pongan el vino sobre la mesa también
había que comer juntos y celebrar el regreso de unas ausencias calibradas por la necesidad de la tercera de edad. En cuanto a la espera de la masa violenta fue en vano. Dos horas después y ante la pordedumbre de sus argumentos la paciencia se desquebrajó y volvieron a efectuar un voto libre y nada condicionado todos aquellos que anudaron brazos en la defensa de urnas. Fui a casa, no descansé y el vino no se puso sobre la mesa. Declaración de responsabilidades ante un domingo de perplejidades.

La (cobarde) izquierda estatal

fp36Los fundamentos de algunos partidos de izquierda (paréntesis; adjunto consomé de siglas: PSOE, ICV, PCE, IU, ECP “Podemos”, PCPE y demás) acorde con sus condicionantes me las traen al pairo. Respeto la divergencia y el debate, porque enriquece al colectivo: la pluralidad es positiva, retratadora ante las verdades absolutas y sus pingües respaldos; pero el reduccionismo de creer ser la genuina izquierda y los demás ser mierda y su máxima de “estás con nosotros o no eres de los nuestros” traducido a un estás con el aparato o nada, purgando cualquier pensamiento produce cierta vergüenza ante el progresismo revolucionario en el que algunos escupen.

No estar con el proceso de ruptura democrática más severo ante el Régimen del 78 es tirar por la borda todas aquellas ideas en las que muchos de sus simpatizantes creen para ceñirse a un egoísmo político basado en los intereses del aparato del partido. Pero cuando haya reparto de méritos, todo el mundo querrá poner las manos en forma de cazuela desplazando a golpe de cadera a los verdaderos al pueblo -ciudadanos-, verdaderos protagonistas del cambio. Sumemos que no es ir a favor o en contra de una postura, de votar sí o no, sino de luchar en la calle y plantarse para que no toquen ni uno de los derechos que hemos heredado e intentado mantener pese a ataques desde todos los frente. Quién te dice que un día no vas a ser el detenido en vez del administrativo al que toman declaración. El pueblo tiene memoria de elefante: y su paso puede ser como una estampida. Por eso ahora más que nunca creo en todos aquellos anónimos que han dado un puño sobre la mesa y se unen en la defensa de nuestros derechos más básicos, más allá de papeletas y urnas.