‘Malgastar’, de Mercedes Cebrián

51jMDNasKaL._SX284_BO1,204,203,200_No hace falta bucear mucho en su obra para darse cuenta que Mercedes Cebrián vive más allá de lo real y lo irreal: la poesía es su juego, una dimensión paralela en coexistencia con la realidad.

Malgastar (La Bella Varsovia, 2016) el yo aparece como protagonista y la individualidad surge como escudo, bien hacia una evocación el pasado o bien hacia el exterior, sin renunciar al barniz costumbrista o una puerta abierta a diversas alegorías -siempre con un verso introductorio, que se abre a al fluidez poética de Cebrián-. A lo largo del poemario hay guiños narrativos, entendidos como licencias y estilos más acordes a la narrativa, pero que consigue entrelazar con genio para crear una poesía despistada en el sentido amable de la palabra… con una carga social que va más allá de las concesiones tradicionales arraigadas en el concepto.

Avanzando el la lectura, dentro peculiar costumbrismo lírico de Cebrián, encontramosMCebrián-Foto-DANIEL-MORDZINSKI-200x300 guiños a la cotidianidad: ¿es posible conmover desde la normalidad? Sin duda. La poeta se mueve bien en la mirada tranquila y diaria, capaz de deslizarse en guiños norteamericanos a entremezclar un presunto epílogo a otros poemarios pasados. Dentro del sentir poético de Mercedes Cebrián se transmite una visión confundida del mundo, de su funcionamiento y una necesidad curiosa por desmenuzarlo para su pleno entendimiento.

Quizá Cebrián sea una rara avis en la poesía española, siendo además una tachuela amable en la editorial: un poemario tan libre como el suyo es concebible únicamente a partir de la mayor de las independencias. Y para que salga un ejercicio de poesía tan redondo únicamente hace falta tener las cosas claras: Mercedes las tiene.