A vueltas con María Eloy-García

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Corta y escanciada en dos intensas dosis, cosas de compartir el escenario, pero la participación de María Eloy-García en Barcelona Poesia ha sido brutal. Su poesía es un cubata de fuerza, energía, lírica y acidez que  gana enteros a mansalva cuando es interpretada en voz alta: no es una poesía para leer en recato y silencio.  Es una poesía, unos versos que piden a voces ser leídos en alto para conmover y ejercitar nuestro sistema nervioso. Ha sido el chute de adrenalina necesario -o el traguito de cerveza- entre la calma y sosiego de las otras tres participantes. Sin desmerecer, porque la mayoría tienen ganado su puesto aquí por su propio peso y los ocho nombres no eran la excepción, su intervención ha sido lo más destacable de la tarde. Aquí algunos de los poemas que leyó.

Notas tergiversadas

Fideos: observo como mengua el ramen en la cazuela. El caldo se desvanece entre las fibras pastosas del arroz y el vapor provocado por la temperatura de ebullición. Volátil, como tus palabras y promesas. Volátil, veleta, que no temes al viento ni al miedo de hacer daño.

Borboleta: finalmente, Leo empezó su colección de mariposas.

Kaur: hojeando la parada de libros reviso por encima el libro traducido de Rupi Kaur. Dos o tres minutos y ya me llama más la atención que los poemas de muchos poetas de la península. Y llamar la atención no significa obligatoriamente que me haya de gustar. El aire fresco siempre es bien recibido.