La pasión del agua

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[aunque yo no lo sea, siempre he querido estar cerca de buenas personas… por si en mis células, al contacto con ellos salgo ganando algo. Al final lo único que sobrevive en mí es aquello que no he expulsado de mi vida, porque lo bueno siempre está en regresión: se queda en mi interior, sin hacer ruido, menguando, hasta convertirse en un trozo insignificante de mi personalidad. Al final acabarán marchando y amenazará la duda del sanvicenteño: no podré con su ausencia]

“¿Por qué esa pasión por el agua, esa necesidad de nublados, de viento y de chubascos Mi primer recuerdo con los aguaceros son los recreos salesianos, refugiado bajo los enormes arcos del patio porticado, mirando anonadado cómo caía el agua junto a los goterones y los chorros que escupía el tejado de la iglesia… y aquel volver a casa sin paraguas, pisando todos los charcos con mis botas katiuskas verdes y duchándome bajo los balcones, sobre la acera, o golpeando las acacias de la calle Colón para que soltasen de golpe el agua que retenían… Continuar leyendo “La pasión del agua”

Mercadilleo sabatino

Hacía más de un año que no veíamos a Pipe y en uno de los calentones que nos entran, decidimos ir a verle. Hemos tenido un sábado loco -ahora, reposo y mañana, con calma, iremos a la Feria del Libro de Madrid-. Durante unas horas y a ritmo latino nos hemos puesto al día todo lo que hemos podido: la imprenta estaba llena y el Abuelo Canillas Blancas estaba muy solicitado. También, hemos aprovechado para conseguir algunos libros: los cuidados trabajos de Ediciones del 4 de Agosto (en el botín, nos trajimos ejemplares de Agustín Calvo Galán, Jesús Gé, Martín López-Vega, Isabel García Mellado, Pablo García Casado y Kutxi Romero) alguno de lf Ediciones (Gonzalo Santonja). También, para Leo, libros en portugués… y para servidor, otro de Fermín HerreroAlrededores (Diputación de Valladolid, 2019). Herrero, por cierto, en boca de muchas y muchos últimamente…

Antes de las dos, despedida con fotos y buenos deseos para la tarde: Mario iba con el abuelo a la base de los bomberos de Béjar. ¿Habrá subido al camión de bomberos? Nosotros suficiente teníamos con aguantar el monólogo político de una concejala rural de vuelta a Madrid.

Nota: leyes mercadilleras, costó encontrar mujeres que me interesaran, en los libros del mercadillo. También, cargado voy con un par de recados para el noreste el lunes por la mañana.

‘Oportuna escapada’ (un poema de Luis Felipe Comendador)

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[con los primeros calores del patio empiezan también a llegar los recuerdos. Julio se acerca y cada tarde, durante tres semanas, soñaré en la hora de la siesta  con que algún día podré escaparme del pelotón. Daré relevos a otros cuatro trotones y, con la sangre fría de un francotirador, seleccionaré al grupo cuando la serpiente multicolor alargue su lengua e intente engullirnos uno a uno. Batiré en el sprint final a Sylvain Chavanel, Björn Leukemans, Jerôme Coppel y a Jempy Drucker. Alzaré los brazos y mis compañeros de equipo me abrazarán. Cuando llegue el momento de recoger la gloria -ramo de flores, trofeo conmemorativo, león dorado del Credit Lyonnais- confundiré la friega del fisioterapeuta con el masaje testarudo de mi sobrino, deseando que pare de soñar y roncar para poder oír el final de etapa…]

Oportuna escapada
Sólo en mis calapiés
se desnudan las ganas.

Triunfar a veces tiene
poco sentido práctico,
pues igual que se gana
puede perderse todo.

Es mejor esprintar
cuando el grupo descansa
o escaparse unos metros
en el momento exacto
de avituallamiento.

Lo que a mí me conviene
no interesa.
Me escapo.

[poema extraído de Tour de France (LeTour 1987, 2016), de Luis Felipe Comendador (Béjar 1957 – act)]

Mucho más que ‘dibujos’ del Gringo Lucho

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Uno no conoce del todo al Gringo Lucho (o al abuelo Canillas Blancas: Luis Felipe Comendador) si no se adentra descaradamente en algunos de sus universos paralelos: la pintura y el humanismo pequeñito. Hoy dejo una breve muestra de sus dibujos -siempre que hemos coincidido me he llevado de vuelta uno para casa- quizá no tan conocidos como sus poemas. A primera vista quizá observéis un teórico desorden, una sensación de no entender nada de lo que hay. Me arriesgo a decir que cada vez que los observo encuentro en ellos un estado de ánimo y una crítica ácida, cargada de una montaña de puñetas que hundirían a cualquier resiliente, pero nunca al abuelo Canillas Blancas. Continuar leyendo “Mucho más que ‘dibujos’ del Gringo Lucho”

¡Otro mayo es posible!

15 de Mayo 2011: Aquel día en que me manifesté yo solo durante toda la noche y que no sirvió para nada (extraído del diario de Luís Felipe Comendador)

Mi cabreo viene de bastante atrás y se empezó a llamar ‘indignación’ cuando leí a Stephane Hessel [al que he recomendado leer en estás páginas en varias ocasiones]… y también he dejado montones de páginas escritas en esta bitácora al respecto de la revolución necesaria y de la urgencia de tomar la calle. Pues bien, ayer, después de leer todas las noticias alrededor de las protestas ciudadanas en varias ciudades españolas, me dije: “Felipe, no puedes quedarte quieto ahora, debes ser consecuente con tus ideas y con tu discurso”, y me tiré a la calle solo, con mi paquete de Chester, un paraguas y un cartel que rezaba “OTRO MAYO ES POSIBLE”. Estuve sentado solo durante varias horas en la Plaza de España bejarana, hasta bien entrada la noche, y os juro que me sentí bien, me sentí gozosamente pleno y lleno de una satisfacción particular que poco a poco se iba transformando en la alegría de ‘ser’ y ‘estar’. Continuar leyendo “¡Otro mayo es posible!”

Con la muerte en los talones (un poema de LFC)

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[es un abrazo de piernas largas y ojos olor a tabaco. Mamina arriba y abajo, ante todo él clavado con su corazón. He mirado a sus ojos bajo una nube de cabello nevado -sesenta como veinte, dice- y oyéndole creo por instantes que todo el mundo tiene corazón. Y lo poco que me gusta la palabra corazón fuera del apelativo cariñoso; será que estoy más sensible de lo normal porque de lo delicado uno hereda y de lo escaso uno poco mantiene si no lo cultiva…]

Con la muerte en los talones
Corro y me desmadejo.

Unos días me asomo a la muerte
y acierto a huir,
otros días sorbo la vida
y no sé.

Si el mar resiste,
tendré que bebérmelo.

[Poema de Luís Felipe Comendador extraído del poemario del mismo nombre, Con la muerte en los talones (De la luna libros en 2004)]

Desde el AVE 03023…

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Leonor, LFC y un servidor en la Cacharrería de Transilvania…

No me desagrada viajar allá donde el frío era frío. El cambio climático, el calentamiento global y el silencio sobre la capa de ozono a todos nos afectan por igual: resulta que ya no me acordaba de la sensación de frío en las manos -en las mías, me refiero: las de Leonor viven en un glaciar azul encorsetado bajo sus dedos-. Al abrigo y al calor del frío, del verdadero gélido panorama que recordaba busqué, bien; buscamos refugio en el abrazo más tierno y generoso entre versos que conozco. “Coño, ¡todavía vendo libros!” sí, Pipe; pero en realidad el verdadero poema es salir para adelante más mal que bien. El verdadero soneto es comerse a miradas el aliento de Mario y respirar cada una de sus sonrisas y sorpresas. Eso alimenta, da calor y rejuvenece: seguro que afamados proctólogos dan fe de ello.

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Durante los últimos años he intentado ser una persona más serena y menos impulsiva. Más sensata, fría, menos romántica; pero hay momentos donde alguno de mis sentidos traiciona a mi presunta madurez ante imputs líricos. Uno de mis fetiches son los cuadernillos del Aula de Poesía Díez Canedo y ante ellos sucumbo como lo haría una pirámide de naipes ante un ganso con hipertensión. Quizá por eso acepto con naturalidad los ramalazos que el destino me tiene deparado, como adquirir algunos de los cuadernillos que no poseo de dicha aula. Los Javier Lostalé, Diego Doncel, Bernardo Atxaga, Nuno Júdice, Yolanda Castaño, entre otros ahora descansan en la estantería junto a otro buen pelotón dedicado y firmado. El siguiente nivel sería conseguir la firma y dedicatoria de cada uno de ellos; una verdadera ilusión. Una ilusión que distorsiona una realidad -o una programación- como la del Aula Díez Canedo. Ya me duele ver a cierta persona entre tanto grande. Mira que ha habido aciertos y algún que otro fallo… pero lo de Sastre entre tanto contrastado (pichar aquí) es de juzgado de guardia.

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La felicidad está en los libros y en la sonrisa de todos aquellos que los sacan de las bolsas y los disfrutan con ávido interés una antología de poesía mexicana o un facsímil homenaje al Premio Cervantes del 2002. La felicidad está en una cabeza acariciada al vaivén de una curva o un “por favor no te mates con la escalera” de Leonor, siempre tan oportuna y diligente. La felicidad está en la creación de una sociedad activa, garantizando el derecho a la autonomía, como decía Ferrer i Guàrdia. Y por ello me llevo pellizcos de Emilio Sola y Carlos Taibo; para apaciguar con el riego de la lectura. También algo de Ferrer Lerín y la perspectiva del ave que todo lo mira y selecciona. La felicidad está en el abrazo del Humanismo Pequeñito en el que confía Pipe. Y ahí estamos, así nos va ganando.

Postdata: uno no es fotogénico, pero tampoco rompe objetivos. Ay, las fotos…