Viñals. Prueba de artista

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VECCHIA SIGNORA

OLVIDADAS las antiguas historias; plegados los pañolones de seda sutil multicolor que antaño sirvieron para escamotear la cacatúa o el conejo, o que fueran blandidos como fugaces estandartes glorificadores; seca la tinta de la plumafuente, momificados los lirios emblemáticos que florecieron junto a la acequia donde originabas deliciosamente; teñidas hoy tus canas con reflejos azules; leídos letra a letra los siete grandes libros; urdida una nueva patraña inocente; evocados los objetos memoriosos del cofre de latón decorado por Beadsley; recorrida la sobra sala de Lisboa con preciosos Lalikes; comida en Évora la langosta con vino verde; comprados a un ropavejero del Lavapiés los dos bellos vestidos hindúes; llorando.

De tanto mundo ¿qué ha quedado en tus ojos? De tanto olvido ¿qué ha quedado en tu alma?

Y ahora no sonrías. Siempre hay algo indescifrable en tu boca, ya en el dibujo de los labios, ya en las ambiguas comisuras, y alguien podría todavía enamorarse de toda tu persona, como un perfecto loco.

José Viñals
(Prueba de Artista. Del Oeste ed. – ERE, 2000)

Mujer en la arena

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Mujer en la arena

PLEGADA en la cavidad del silencio como feto dormido, nada espera como no sean los desprendimientos imperceptibles de la arena impalpable, de la impalpable arena,  la imperceptible, la impalpable arenisca, ingrávida, de oro blanco inconsútil, de mineral meditabundo lentísimo y precioso, ese tan tenue polvo de utopías que se acumula en las axilas de la impalpable eternidad.

Antiguamente, hace millares de años, ella cantaba. Y hay testigos. Era la larva de la música, la oruga delicada del poema, la madre de los pájaros.

Antiguamente tuvo sandalias, túnicas, adornos y un peine fino para su cabellera, y especias aromáticas que después fueron bíblicas. Tuvo inclusive sombra, rumores en la sangre.

Fue quizá bella, fue ligera y bailable. Hubo leche en sus pechos y sueños en su almohada.

Aquello que hubo sido es para siempre. Así, cuando se acaben las edades, será en la sede del silencio una voz leve, una palabra sin gramáticas, el origen del verbo, la flor de la armonía y la maduración de la cadencia.

De Prueba de Artista, de José Viñals (ERE, 2000)