En Expoesía 2019

CARTEL Expoesiìa 2019 redesAunque todavía no se ha hecho público el programa, sí que se ha filtrado oficiosamente y de buena gana a muchos interesados, algunos demasiado implicados, para bien, en la participación de la feria/festival.

Pero hay cambios; seguramente el tsunami electoral de esta primavera lo ha trastocado todo un poco. Quizá sea una de las motivaciones hayan propiciado un cambio de protagonistas: nos quedamos sin -de momento- poesía lusa y nos acercamos a los Poetas para un tiempo nuevo. Como en todo encuentro, hay cosas que me gustan y otras que obviamente no. Si cada uno de los asistentes tuviera don de mando seguro que retocaría a su gusto y antojo algunos participantes, a partir de sus filias; aunque más que retocar es no entender del todo el por qué.

Me hace especial ilusión ver que, del ocho al once, no solamente compartiré mesa y caseta con Judith Rico y Chema Cumbreño; sino también con editores como Ferran Fernández o Lidia López Miguel. También procederé reencontrarme con Miguel Ángel Curiel, al que conocí/descubrí, pobre de mí, esta pasada primavera en Tarragona. Me hace especial ilusión conocer a Montserrat Villar, también al resto de lasturianos que nos dejaremos caer por la Alameda de Cervantes. Me chivan que Angel M. Gómez Espada, Elena Román o Julio Hernández pasarán por allí. ¿Habrá tiempo para todos?. Continuar leyendo “En Expoesía 2019”

Otras huidas

Me pregunto incesantemente -y más desde hace dos días- qué nos mueve a huir; qué nos hace creer que salir precipitadamente de un lugar, sin o con un rumbo fijo es una buena idea. Siguiendo las acepciones de la RAE, todavía no sé si huyo por molestia, para evitar un daño; si huyo de alguien (quizá de mí), si tengo miedo o simplemente huyo porque me están esperando

Nota: de izquierda a derecha; portadas de Huir (Del Oeste, 1994), de Jesús Delgado Valhondo;  Huidas (Calambur, 2009), de Antonio Reseco y La huida hacia adelante (Siltolá, 2014), de Víctor Peña Dacosta. Todos poetas extremeños.

Huir

HUIR PORTADAAyer subimos a la red la portada de Huir, que la editorial Lastura (gracias Lidia, gracias Isabel) ha tenido a bien de publicar y está a punto de salir de la imprenta. Aunque parezca lo contrario por el título del poemario, Huir es un paso adelante: todo lo que no fuera crecer después de La forja del elefante era, para mí, un fracaso; si bien fue una buena piedra de toque -más allá de sus errores- sabía que tenía que exigirme un poquito más, apretarme y no estar tan cómodo. Para mí, ser ambicioso significa ir de la mano de la crítica; por eso he sido puntilloso. Ha sido un reto trabajar con una voz, una persona diferente a la que estaba acostumbrado.

La verdad, no he estado cómodo escribiendo los poemas. Ha sido un proceso de reconstrucción de realidades y vivencias, de mirar a la niebla y de realizar paseos matutinos mientras iba construyendo una estructura que se difiere a otros proyectos realizados. He aprovechado para recuperar formas que hacía tiempo que no tocaba. Escribir no es sencillo. Pero el resultado…

En septiembre hará un año del momento en que presenté el primer borrador. Casi un año después, del borrador no queda nada, poca cosa. A lo largo de los meses amplié su contenido, retoqué versos -esto último, hasta ayer a la noche-, modifiqué la estructura y pedí consulta y dudas. Ellas lo saben, aparecen mencionadas, pero el libro no sería posible sin la ayuda de Lydia Contreras y Leonor, con sus observaciones y sugerencias.

Entradillas: Mia Couto, Karmelo C. Iribarren, José María Cumbreño, Kirmen Uribe. Gonzalo Hermo, Teixeira de Pascoaes, Berta Piñán, Esther Muntañola y Chus Pato.

Destinos: Elías Moro, Cami Perdigao.

Primera parada, Soria.