No son los mejores poemarios… (ed. 2017)

[Título completo: No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

GT-webÉpoca de balances; de cómputo de beneficios. De recuento de libros, poemarios en fin, leídos. Los mejores libros de poesía del año. ¿Para quién? cada bitácora ofrece una visión personal, subjetiva a partir de la pluralidad del gusto, las preferencias, las filias y las fobias. Sin querer entrar en una catarata de argumentos en cada uno e los libros que aparecerán seguidamente, sin orden de preferencia o valoración, sino por gusto comienzo avisando que he dejado en la biblioteca más libros de los que tendría que hablar también. Tiempo al tiempo ojalá. Pero sería bueno iniciar con una mujer como Daiana Henderson y un poemario escanciado por etapas necesarias a partir del perfil de yo, Humedal (Liliputienses, 2014) o la mutación de un proyecto de la poética del movimiento como puede ser Libro de la Danza (Kriller 71 ediciones, 2016) del portugués o angoleño, no sé, Gonçalo M. Tavares. Y continúo con una dosis arcillosa, de mis Continuar leyendo “No son los mejores poemarios… (ed. 2017)”

La casa (prosa de Ferrer Lerín)

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Francisco Ferrer Lerín

REGRESÉ a los treinta años de mi muerte. La casa, vieja, sin aquella mano de pintura que nunca pudimos dar; los libros, sepultados por el polvo; los muebles, devorados por la carcoma. Ni rastro de los míos. Mi mujer enterrada lejos, en el sur seco y amarillo. Mis dos hijos, a los que tanto quise, irremisiblemente borrados, sin pistas para saber qué habrá sido de ellos. Subo y bajo escaleras, cojo el ascensor, recorro el inmenso garaje, paseo por la acera, pero no conozco a nadie, no queda nadie de aquel tiempo. Y no puedo preguntar a esa gente extraña, porque no me oyen y, quizá, ni me ven. No debí volver.

[extraído de Hiela sangre (Tusquets – Nuevos textos sagrados, 2013)  Prosas; página 79]

Francisco Ferrer Lerín

Un poema de Ferrer Lerín

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Conrad

Mares y quimeras sobresaliente en la barba de nuestros abuelos
hombres y lacias por la rudeza inigualable de aquellos signos
allá borrados allá dolidos en su vena de gente y fueros de uña
quejumbre hendida y por esa estirpe que ya no fuimos en altares
y losas abrillantadas al socaire de postreras navegaciones
jirones que lacraron unas estancias y domeñando la furia lógica
enervada y cribada por horrendos pecados y ancestrales dramas.

¡Como tales postrados en la arena sucumbimos al hurto de estrellas!

¡Y qué capaces en la ingeniería de seculares hordas!

Tuvimos la roja marca de los soles sureños y abruptos acodada
en la línfa de nuestra mayor artillería aquejada de hambres
y por lacustre tenida en la otra venta de reyes y lánguidas sirenas.

Manglar en la boca de los soldados que aúllan en tu ocaso
preciosa en la huida y siniestra por la rodera mordida inútilmente
a derecha e izquierda de años y caderas fecundas en la paz
orgullosos fuimos y de eso nuestro engaño que hoy penamos
al fondo de puros raciocinios y estela de horribles dedos.

Francisco Ferrer Lerín (Barceona, 1942) o la fiesta del léxico en cada lectura. Ha sido galardonada con el Premio a la Edición del Ministerio de Cultura (2007) y Premio de la Crítica (2010). Hace años vivía en el Alto Aragón dedicado a la escritura y al suministro de despojos cárnicos para aves salvajes necrófagas. Ahora lo desconozco.