La casa (prosa de Ferrer Lerín)

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Francisco Ferrer Lerín

REGRESÉ a los treinta años de mi muerte. La casa, vieja, sin aquella mano de pintura que nunca pudimos dar; los libros, sepultados por el polvo; los muebles, devorados por la carcoma. Ni rastro de los míos. Mi mujer enterrada lejos, en el sur seco y amarillo. Mis dos hijos, a los que tanto quise, irremisiblemente borrados, sin pistas para saber qué habrá sido de ellos. Subo y bajo escaleras, cojo el ascensor, recorro el inmenso garaje, paseo por la acera, pero no conozco a nadie, no queda nadie de aquel tiempo. Y no puedo preguntar a esa gente extraña, porque no me oyen y, quizá, ni me ven. No debí volver.

[extraído de Hiela sangre (Tusquets – Nuevos textos sagrados, 2013)  Prosas; página 79]

Francisco Ferrer Lerín

Un poema de Ferrer Lerín

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Conrad

Mares y quimeras sobresaliente en la barba de nuestros abuelos
hombres y lacias por la rudeza inigualable de aquellos signos
allá borrados allá dolidos en su vena de gente y fueros de uña
quejumbre hendida y por esa estirpe que ya no fuimos en altares
y losas abrillantadas al socaire de postreras navegaciones
jirones que lacraron unas estancias y domeñando la furia lógica
enervada y cribada por horrendos pecados y ancestrales dramas.

¡Como tales postrados en la arena sucumbimos al hurto de estrellas!

¡Y qué capaces en la ingeniería de seculares hordas!

Tuvimos la roja marca de los soles sureños y abruptos acodada
en la línfa de nuestra mayor artillería aquejada de hambres
y por lacustre tenida en la otra venta de reyes y lánguidas sirenas.

Manglar en la boca de los soldados que aúllan en tu ocaso
preciosa en la huida y siniestra por la rodera mordida inútilmente
a derecha e izquierda de años y caderas fecundas en la paz
orgullosos fuimos y de eso nuestro engaño que hoy penamos
al fondo de puros raciocinios y estela de horribles dedos.

Francisco Ferrer Lerín (Barceona, 1942) o la fiesta del léxico en cada lectura. Ha sido galardonada con el Premio a la Edición del Ministerio de Cultura (2007) y Premio de la Crítica (2010). Hace años vivía en el Alto Aragón dedicado a la escritura y al suministro de despojos cárnicos para aves salvajes necrófagas. Ahora lo desconozco.