Dos prosas rurales de Eugénio de Andrade

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Las cabras
Por todas partes donde la tierra sea pobre y alta, ahí están ellas, las cabras -negras-, muy femeninas en sus altos menudos, de piedra en piedra. Amo a estas desvergonzadas desde pequeño. Yuve una que me dio mi abuelo, y él mismo me enseñó a servirme, cuando tuvieses hambre, de aquells odres llenos, tibios, donde las manos se detenían lentas antes de acercar la boca para que la leche no se perdiese por la cara, por el cuello, por el pecho incluso, lo que sucedía en ocasiones, quién sabe si adrede, el pensamiento en la vulvita olorosa. Se llamaba Maltesa, fue mi caballo y no sé si mi primera mujer.

Vastos campos
Voy a hacerte una confidencia, quizá ya haya empezado a envejecer y el deseo, ese perro, me ladra ahora menos a la puerta. Nunca he necesitado visitar curanderos del alma para saber lo vastos que son los campos del delirio. Ahora voy a sentarme en el jardín, estoy cansado, septiembre ha sido un mes de venenosas claridades, pero esta noche, para mi alegría la tierra va a arder conmigo. Hasta el final.

[ambas prosas son obra de Eugénio de Andrade (ps. de José Fontinhas, 1923 – 2005) traducidas y seleccionadas por Ángel Campos Pámpano para la antología Todo el oro del día (Pre-Textos, 2002)]

Nocturno sin fisuras

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Nocturno sin figuras

A la inclemencia de mi amor daré
sílaba a sílaba todo el azul de la nieve.

a las cigarras que hacen el verano más claro
prometo las vocales de una dalia de agua,

al silencio que me espera en cada esquina
ofrezco el ramo ardiente de mis ojos.

Eugénio de Andrade (ps. de José Fontinhas, 1923 – 2005) fue un poeta, prosista y traductor portugués.  La pureza de su verso “es simplemente pasión por las cosas de la tierra, en su forma más ardiente y todavía no consumada”.

Oscuro dominio

Me gustaría tener la paciencia que tiene (tuvo) Eugénio de Andrade para describir aquellas fases que todos vivimos: desde la infancia en sus tonalidades claras y oscuras pasando por la 41pvCfuhzOL._SX329_BO1,204,203,200_.jpgexperimentación amorosa y sexual y su declive a lo largo del tiempo. La paciencia, en fin, de esperar al silencio; porque el silencio todo nos trae y todo nos roba: lleva dolor y felicidad, fascinación por el mundo y todo  lo que le envuelve o llegará a envolver según sus aspiraciones.

Oscuro dominio (Hiperión, 2011) es un enaltecimiento a la poesía de los elementos y las sensaciones. Para Eugénio de Andrade el erotismo era una forma de elección ante la vida que responde a la naturaleza, a la sensualidad que comienza en la palabra; la palabra readaptada pasando por sus vestigios y generaciones para tentar carnalmente nuestros sentidos. Como lo hace en En la hierba o Retrato ardiente…

La palabra y el ruido emitido como inicio, nudo y final de una espera que es la vida y de todo lo que acontece en ella…