Sobre el Día Mundial de la Poesía

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Quisiera recomendaros, hoy, Día Mundial de la Poesía que Catalunya vivimos con mucha intensidad, como supongo que en el resto del mundo una serie de actos para celebrar y reivindicar el día de hoy.

Os invito a descubrir la obra de la poeta tarraconense Montserrat Abelló (Tarragona 1918 – Barcelona 1914) Durante todo el 2018 se celebrará el centenario de su nacimiento. Hoy mismo hay un vermut poètic en la Biblioteca de Tarragona donde se leerán algunos de sus poemas. Podéis descubrirla en castellano gracias a la antología realizada por Valparaíso hace dos años o bien entrando de pleno en su obra en catalán.

Por otro lado, la Institució de les Lletres Catalanes cada año traduce un poema de un poeta de habla catalana a múltiples idiomas, haciéndose una lectura conjunta del original y las traducciones en las zonas de habla catalana. Este año se trabaja con el poema La poesia de Marc Granell (Valencia 1949 – act.) Pinchando aquí tendréis más información al respecto.

Y por último, si estáis en Tarragona, os animo a ir esta tarde a la lectura de poemas titulada ‘Arxipèlag. Cada poeta és una illa’ que harán los alumnos de l’Escola de Lletres de Tarragona, a las 19:00 horas en el Museu d’Art Modern de Tarragona (C/Santa Anna, Part Alta) y donde, como alumno de l’Escola, participaré leyendo algunos poemas. Clicando aquí tendréis toda la información de los actos que realiza l’Escola de Lletres de Tarragona

Y hoy, veintiuno de marzo, aniversario de Hugo Koblet y Ayrton Senna, podéis felicitarme y estirarme veintiocho veces de la oreja izquierda.

Una poética

escola-de-lletres-groc“Escribir poesía es como hacer el amor: nunca se sabrá si la propia alegría es compartida” decía Cesare Pavese.  O “Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro” comentó en tiempos Octavio Paz. Y al final, como todo “Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, los buenos lo convierten en algo mejor” sentenció T.S. Eliot…y sin decir mentira alguna, posiblemente se quedó corto. Avivado después de ellos y en una práctica no obligatoria y con alguna mirada sobre mis dedos, dejé lo siguiente.

Poesía (Nombre/Sustantivo común femenino singular (plural en -s) -> I: acción de manipular una realidad. II: soterrar cuerpos, sentimientos y experiencias en verso. III: proceso silencioso previo al nacimiento de una amapola. IV: poner nombre a todos mis abrazos. V: a veces, hablar con Ángel.

  • Sinónimos: silencio, caricia, dolor.
  • Antónimos: estabilidad.


Postdata: última clase con G. Y aunque no ha sido la última de verdad he acabado con un vacío helado que no sé con que poesía llenar. Retomo, pues, los diarios de Gil de Biedma.

Comiats, adéus…

escola-de-lletres-grocSin duda comiats i adéus suenan mejor que despedidas y adioses, Adéus, con su traducción literal del castellano, quizá su final cerrado le otorga una delicadeza que choca con la áspera reacción de la e final de adioses. Adioses exagerados y raídos de desencanto como las elegías del destierro de Ovidio que uno no sabe dónde está la linde de la catástrofe y de la certeza. Proseguir, enlazando a Ossip Mandelshtam tanteando la suerte que llevaría sus huesos al gulag con Trístia. O con la fina resignación sobre el futuro, versado de ironía de Luisa Castro (“el futuro se descubre ante mí / lleno de hombres que saben decir no, / mujeres que saben decir no / me esperan en sus increíbles fiestas / con sus mejores deseos”) y esperando en la madurez la impaciente un espejismo de nostalgia de los deseos de juventud. Y después, como siempre, el final; porque soy de los que piensan que todo va consumiéndose -o enriqueciéndose, a saber- poco a poco; sin finales abruptos porque todo tiene una continuación: todo, pese a caer en picado modela una trayectoria que descendiente en espiral y vaivenes en cruces hasta atracar en la soledad del final, como decía Derek Walcoot “hasta que estemos solos / con el silencio que envuelve la cabeza de Beethoven”. Una certeza tan cierta como profunda fue su sordera.