Coro (un poema de Erri de Luca)

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[todo sea leer a quién estuvo allí. Él se basó en el principio singular de la solidaridad, en la empatía sin correr un tupido velo o mirar hacia otra parte tras la sección de deportes en el telediario. La normalización del dolor y la tragedia que realiza el poder…]

Coro
Somos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión,
adoquinamos de esqueletos vuestro mar para caminar sobre ellos.

No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos,
hijos del horizonte, que nos manda de vuelta.

Hemos venido descalzos, sin suelas,
sin sentir espinas, piedras, colas de escorpiones

Ningún policía puede despreciarnos
después de todo lo que hemos sido ya ofendidos.

Seremos los siervos, los hijos que no tenéis
nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras.

Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,
el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido.

[Poema publicado en Solo ida. Poesía completa (Seix Barral, 2016, versión libre, según Miquel Desclot) del poeta transalpino Erri de Luca (1950 – act.)]

No son los mejores poemarios… (ed. 2017)

[Título completo: No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

GT-webÉpoca de balances; de cómputo de beneficios. De recuento de libros, poemarios en fin, leídos. Los mejores libros de poesía del año. ¿Para quién? cada bitácora ofrece una visión personal, subjetiva a partir de la pluralidad del gusto, las preferencias, las filias y las fobias. Sin querer entrar en una catarata de argumentos en cada uno e los libros que aparecerán seguidamente, sin orden de preferencia o valoración, sino por gusto comienzo avisando que he dejado en la biblioteca más libros de los que tendría que hablar también. Tiempo al tiempo ojalá. Pero sería bueno iniciar con una mujer como Daiana Henderson y un poemario escanciado por etapas necesarias a partir del perfil de yo, Humedal (Liliputienses, 2014) o la mutación de un proyecto de la poética del movimiento como puede ser Libro de la Danza (Kriller 71 ediciones, 2016) del portugués o angoleño, no sé, Gonçalo M. Tavares. Y continúo con una dosis arcillosa, de mis Sigue leyendo

Las palabras de Erri

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“Las palabras no crean la realidad, sólo aspiran a ser el reflejo por donde la vemos: yo no soy creyente, soy un lector y por tanto creo lo que leo, aunque leer es entender una traducción más o menos ágil de un suceso ocurrido. ¿Y la poesía? La poesía es el acto de ponerse unas gafas y observar las cosas.

En la profesión de poeta hace falta que haya un demandante. El poeta está perseguido por sus palabras a sabiendas de que la literatura es más verídica que la historia.”

Es una persona espectacular. No pierde la calma en ningún momento hasta que le recuerdan su encausamiento por la defensa del Valle del Susa donde alza la voz y justifica con total vehemencia sus argumentos en contra de la perforación del valle. Dice que fue el altavoz y entre todos evitaron la catarsis porque el daño era ya irreparable. El tono vuelve a rebajarse cuando habla del alpinismo, otra de sus pasiones, donde reconoce que subir montañas es una de las actividades más inútiles del mundo. Y razón no le falta… pero bendito tiempo que pasamos entre las nubes cuando conseguimos huir levemente del ruido.

Postdata 1: he recibido el abrazo bejarano de Luís Felipe Comendador en el buzón: un ejemplar de Mañana no será nunca. Antología Poética 2003 – 2015 (Diputación de Salamanca)

Postadata 2: gracias a Miquel Desclot, el entrevistador y conductor del acto, hemos podido saber de las deficiencias de la traducción de Solo ida. Poesía reunida (Seix Barral). Puede que a su traductor doscientos críticos de más de cien universidades le consideren el poeta más relevante en lengua española de entre los nacidos después de 1970, pero el destrozo que ha hecho de la traducción de la poesía reunida del transalpino es de destrozo y denuncia en juzgado de guardia.

Erri de Luca: Solo ida. Poesía completa

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“Vosotros habéis sido el nosotros, pronombre impersonal de la fraternidad”

La experiencia vital que deja el posos de haber participado en múltiples fregaos -con todo el reconocimiento y admiración, que conste- marcan sin duda la poesía de Erri de Luca (Nápoles, 1950) sea en los sucesos del 68, en la guerra de los Balcanes o protestando -y ser juzgado- contra una línea de alta velocidad entre Turín y Lyon. O sea, como quien no quiere la cosaedl-pc, subiendo y bajando montañas.

La poesía -como la narrativa- de de Luca es un continuo mirar atrás para recordar. Recordar para no perder el norte, mantener las perspectiva y la capacidad de rebelarse y criticar sin miramientos todo lo cuestionable que alcanza nuestra vista, y no solamente como sentido; opinar en el sentido exacto aunque a veces sea llevado a la tímida línea del respeto y el delito. Llegado al punto habría que dudar sobre el deber y si la ley delimita el derecho a cumplirlo, no vaya a ser que pongamos puertas al campo.  Sus poemas llevan la fuerza de la denuncia, estructurados en el compromiso innato de aquel que se inmiscuye en las causas sin medias tintas; aquel que refleja lo que su retina observó y sufrió, que recuerda pero no siente nostalgia porque lo pasado ya es inalterable  y lo único que puede ser transformado es el futuro desde el presente, con esperanza y rebeldía y con memoria del dolor y el miedo que acechan para seguir por los pasillos que en su día acertamos y aquellos que hemos de evitar.

No es una poesía ni formal ni complicada de leer; ni tampoco rebuscada -como podría ser la de Ferrer Lerín, a mi gusto suave aunque ácida de leer y con una estructura compleja, no exenta de calidad- sin abuso del adjetivo fácil y con dosis de desgarro y crítica al bienestar en su composición puntiaguda y áspera en cada verso.

Quizá habría que recordar que Erri de Luca ha sido camionero -transportista de suministros en la guerra de los Balcanes-, paleta, periodista -corresponsal de guerra- y hombre hecho a sí mismo, con un ligero toque lorquiano. No esperemos pues concesiones de ningún tipo.

Los enfurecidos

Hoy estamos desentonados,
si alguien nos insulta ponemos media sonrisa,
pero no con los ojos,
los ojos van a mirar a su garganta,
sin nos insultan dos veces sonreímos
hasta que aquello termina,
pero cien años de espalda doblada
no nos han enseñado a lamer la mano.

(extraído)