No son los mejores poemarios… (ed. 2017)

[Título completo: No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

GT-webÉpoca de balances; de cómputo de beneficios. De recuento de libros, poemarios en fin, leídos. Los mejores libros de poesía del año. ¿Para quién? cada bitácora ofrece una visión personal, subjetiva a partir de la pluralidad del gusto, las preferencias, las filias y las fobias. Sin querer entrar en una catarata de argumentos en cada uno e los libros que aparecerán seguidamente, sin orden de preferencia o valoración, sino por gusto comienzo avisando que he dejado en la biblioteca más libros de los que tendría que hablar también. Tiempo al tiempo ojalá. Pero sería bueno iniciar con una mujer como Daiana Henderson y un poemario escanciado por etapas necesarias a partir del perfil de yo, Humedal (Liliputienses, 2014) o la mutación de un proyecto de la poética del movimiento como puede ser Libro de la Danza (Kriller 71 ediciones, 2016) del portugués o angoleño, no sé, Gonçalo M. Tavares. Y continúo con una dosis arcillosa, de mis Continuar leyendo “No son los mejores poemarios… (ed. 2017)”

Cinco Guadianescas (cinco)

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[extraídas con mimo de la revista Turia, en su edición 121 – 122]

Yo no iría tan lejos, acostumbra a decir quien nunca se ha movido del asiento.

La casi insoportable intimidación de algunos recuerdos.

En verdad,  en verdad os digo que el que la gula, la lujuria y la pereza se cuenten entre los pecados capitales no deja de parecerme una exageración.

Con la excusa de vivir no paramos de matar.

Ante, contra, frente a lo prosaico de surtir efecto, lo poético de surtir de afectos.

Elías Moro

Morerías portuguesas (*)

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Releo Morerías (Ediciones Liliputienses, 2016) compendio de ingenios de Elías Moro -del que hablé aquí y aquí, hace ya unos meses- al salir del trabajo. Y antes de dormir: una hoja cada noche como si estuviera en una recepta médica. De tanto en tanto invoco alguna en la memoria y la selecciono con un debido acento portugués, influencia del viaje de marras. Aquí van:

La impaciencia encontró en el claxon a su media naranja.

El tranvía barre las calles llevándose consigo los últimos transeúntes despistados.

El café es una infusión vestida de luto.

Morerías

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Minutos antes de que Déborah Vukusic -mitad gallega, mitad croata- cerrara con crudeza y energía la segunda jornada de Centrifugados, el gran Elías Moro me regaló Morerías (Ediciones Liliputienses, 2016) una antología de greguerías hechas con mimo, cariño y sinceridad. Aquí tres muestras:

  • El futuro no llega nunca porque siempre está en el futuro y no hay transporte desde allí.
  • La niebla son fantasmas que han salido de paseo y no saben encontrar el camino de regreso a casa.
  • Los forenses nunca discuten con sus pacientes.

También, Elías me habló de Harria, el nuevo libro de Juan Manuel Uría que no pude conseguir en Plasencia. Anotado queda para adquirirlo en breves…

En piel y huesos (Antología poética)

“Me acuerdo de cuando quería ser médico, o explorador, o torero, o médico, o…”

20100104143350-el-c3-adas6-20-20copiaElías Moro es posiblemente uno de los poetas que más me agraden y que tengo la suerte de seguir a diario en su blog polifacético. Una joya de poeta (y de persona, según me consta) que no solo consigue conmover con sus versos -recuerdo siempre los versos finales de Canción de amor en Sines “ante tu corazón me arrodillo / para tus pecados mi perdón / para los míos tus lágrimas”) sino también con su reflexión profunda de la vitalidad los ambientes referidos en su obra y el trasfondo de cada uno de sus poemas.

Me gusta la poesía de Elías porque parece que encuentre el verso exacto para expresarse con facilidad; concentra el interés y la acción con pulcritud no dando oportunidad a la monotonía, llenando de detalles insulsos sus construcciones. Es capaz de jugar con las formas del poema y la proyección de la idea: sea animal, color, cosa o situación logra crear una filmina exacta en el papel de tal manera que aparezca en la mente del lector de forma clara y nítida.en-piel-y-huesos

Por otro lado, fascina la habilidad que tiene de unir el pasado en los enclaves y parajes del futuro. Destaco, entre lo mucho y bueno de su poesía la gran carga de desasosiego e inquietud y la visión más tierna y suave del amor que proyecta en sus versos (Para no ser menos que la noche, / desparramo por tu cuerpo / estrellas de mar, anémonas. / Y lucen) y su contraste con la versión más cruda del lamento, el paso del tiempo que va sedimentando nuestro ser (Ahora siento una soledad que me cercena / y no sé si habrá un lugar / para mí entre los muertos.) convirtiéndonos en una antología de sentimientos, pesares y dudas que transportamos con la edad.

Esta antología, En piel y huesos (ERE, 2009) desde más de año y medio se ha vuelto uno de mis poemarios de cabecera. Siempre presente en un lugar destacado de la estantería, en la avanzada de poetas extremeños que tengo por regalo de madre y cosecha propia. Y ahí seguirá. Si alguno de vosotros quiere aproximarse a uno de los mejores poetas extremeños de los últimos tiempos que luche para conseguir cualquier obra suya: es una inversión en placer justificadísima.

Como escribió en La maleta del viajero… Espero no haberme olvidado de nada: / siempre se olvida algo al cerrar una maleta, / pero nada es importante si se olvida.