En Mérida con Elías

39942799_10216489927377277_3408328704273678336_nEl pasado jueves realizamos una breve e intensa excursión -lo que va siendo un subebaja– a Mérida para estar con nuestro amigo y poeta Elías Moro. Pese al calor que caía a plomo en la capital romana, disfrutamos de una jornada espectacular: bien comiendo cerca de Proserpina para refrescar tímidamente el cuerpo, compartiendo -además de buena comida- sonrisas, recuerdos y anécdotas. Después del café y de haber reposado un rato de la chicharra que cayó a plomo hasta medianoche- acabamos la tarde en La Selva Dentro donde apuramos la tarde junto a Olga Ayuso (¡qué alegría verte!) hasta dar cuenta de una parrillada antes de volver a Lisboa.

Fue un día precioso. Un día que llevábamos ideando desde inicios de agosto -tras el viaje a Soria-. Elías era de las pocas personas de la comuna poética que no pudimos ver en Expoesía; así que  coger el bus hacia Extremadura era deseo nuestro. Sin duda valió la pena el madrugón y llegar a casa casi al amanecer. Volvimos del encuentro con una cantidad ingente y saludable de abrazos amén de diversos kilos de poesía de la buena: dese Mi ritrovai per una selva oscura, de José Viñals o Al dios del lugar de José Angel Valente pasando por Poemas de amor de Anne Sexton y acabando, de momento, con un cuadernillo del Aula de Poesía Jesús Delgado Valhondo del zaragozano Fernando Sanmartín… entre otras revistas y libros. Sigue leyendo

Morerías veraniegas

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A disfrutar de las Morerías a traguitos de Sagres y SuperBock en la terraza de casa… porque pocos planes hay mejores para soportar los achaques veraniegos. Si tenéis oportunidad aplicaos el cuento. Podéis cambiar la cerveza, pero nunca las Morerías.

El rasrás de sierra de las chicharras: orquesta sinfónica del verano ensayando la misma y cansina pieza.

El crepúsculo es el alba de la noche que se aproxima.

La luna llena es la mejor diana para el dardo de las miradas en la noche.

[todas las morerías son obra de Elías Moro (Vallecas, 1959) -¿de quién si no?- y están recogidas en el libro homónimo publicado y ampliado por Liliputienses recientemente]

De nómadas y guerreros, de Elías Moro

[Presentación en Mérida el próximo miércoles día siete, a las ocho de la tarde en la Cafetería Joplin.]

EMDNYGInédito hasta ahora, exceptuando algunos poemas recogidos en su antología En piel y huesos publicada en 2009 por la Editora Regional de Extremadura, De nómadas y guerreros (LeTour1987, 2018) es un libro viejo, escrito hace años pero de reciente publicación -no hace ni un mes-. Digo viejo sin maldad, sino porque los poemas están escritos a reacción, motivados a partir de la lectura de Estampas de ultramar del desaparecido Aníbal Núñez y con unas motivaciones tan sencillas como complejas de entender hoy día. Estamos ante un ramillete de poemas de profesión, entendida como todas las acciones realizadas por un sujeto para no permanecer inmóviles en un mismo espacio y lograr así sobrevivir en medio de un panorama mordaz e incisivo con los aventurados. Sigue leyendo

No son los mejores poemarios… (ed. 2017)

[Título completo: No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

GT-webÉpoca de balances; de cómputo de beneficios. De recuento de libros, poemarios en fin, leídos. Los mejores libros de poesía del año. ¿Para quién? cada bitácora ofrece una visión personal, subjetiva a partir de la pluralidad del gusto, las preferencias, las filias y las fobias. Sin querer entrar en una catarata de argumentos en cada uno e los libros que aparecerán seguidamente, sin orden de preferencia o valoración, sino por gusto comienzo avisando que he dejado en la biblioteca más libros de los que tendría que hablar también. Tiempo al tiempo ojalá. Pero sería bueno iniciar con una mujer como Daiana Henderson y un poemario escanciado por etapas necesarias a partir del perfil de yo, Humedal (Liliputienses, 2014) o la mutación de un proyecto de la poética del movimiento como puede ser Libro de la Danza (Kriller 71 ediciones, 2016) del portugués o angoleño, no sé, Gonçalo M. Tavares. Y continúo con una dosis arcillosa, de mis Sigue leyendo

Cinco Guadianescas (cinco)

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[extraídas con mimo de la revista Turia, en su edición 121 – 122]

Yo no iría tan lejos, acostumbra a decir quien nunca se ha movido del asiento.

La casi insoportable intimidación de algunos recuerdos.

En verdad,  en verdad os digo que el que la gula, la lujuria y la pereza se cuenten entre los pecados capitales no deja de parecerme una exageración.

Con la excusa de vivir no paramos de matar.

Ante, contra, frente a lo prosaico de surtir efecto, lo poético de surtir de afectos.

Elías Moro

Morerías portuguesas (*)

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Releo Morerías (Ediciones Liliputienses, 2016) compendio de ingenios de Elías Moro -del que hablé aquí y aquí, hace ya unos meses- al salir del trabajo. Y antes de dormir: una hoja cada noche como si estuviera en una recepta médica. De tanto en tanto invoco alguna en la memoria y la selecciono con un debido acento portugués, influencia del viaje de marras. Aquí van:

La impaciencia encontró en el claxon a su media naranja.

El tranvía barre las calles llevándose consigo los últimos transeúntes despistados.

El café es una infusión vestida de luto.

Oficios

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“Me acuerdo del afilador, del paragüero, del que estañaba las sartenes y los cacharros de zinc, del que vendía cucuruchos de pipas, chufas y altramuces tirando de un carrito hecho como a trompicones, del que venía empapado, con la barra de hielo al hombro”

Me acuerdo
Elías Moro