Semanas de poesía

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[marzo matador, inicio de primavera y gestora de los cambios de hora… comenzamos de nuevo]

El fin de semana del 15 al 18 de marzo estuve en Madrid. Tuve tiempo de estar con Naza Díaz el viernes y con Esther Muntañola el sábado, con la suerte de conocer a Eva Yárnoz y Víktor Gómez. A Naza le van bien las cosas con su editorial,en pleno proceso de maduración. El mismo sábado recordé una vieja máxima: la poesía está escrita para todos, pero tenemos que pararnos a pensar quién escribe poesía. También que… hay quien escribe versos y lee en público -y escribe libros- como quien tira pianos por un quinto piso: sin pensar.

El jueves 21 y viernes 22 de marzo) Leonor impartió un taller de poesía en el colegio, con niños de primero y sexto de primaria. Pese a los seis años de diferencia, los chavales atendieron, leyeron y se interesaron de sobremanera por la poesía; algunos incluso compartiendo sus versos -que leyeron en público a otros compañeros del colegio- ante nosotros. Muchos de sus versos no dejaban de ser, en su mayoría, rimas sencillas con destellos y tics que hacía que recobrara cierta esperanza: de los ocho libros que llevamos en la última sesión, seis los dejé a los alumnos porque querían leerlos, tomar notas y apuntar poemas. Cautos, en sus sofás ojalá sonrieran Eugénio de Andrade, Fernando Pessoa, Mello Breyner o Campos Pámpano…

De mis peques de primero, queda pendiente de programar un volante de aforismos -realizados por ellos- en la semana cultural del colegio, a finales de mayo.

La semana pasada estuvo Marino González Montero en Tarragona. Caprichos de marzo -sueño retrasado, cansancio, trabajo a mansalva- no pude acudir a la puesta en escena de Aldephoe en el Camp de Mart. Habrá mejor ocasión, espero.

No sé si queda mejor ‘Aterrizajes’ o ‘Fuga de capitales’. No tengo yo la última palabra: estoy impaciente.

 

Identidad infantil

Jola

Una de las cosas más bonitas -y crueles- que le puede pasar a una persona en la vida es trabajar con niños. Ayer, Anna y Clàudia, con toda la inocencia que transmite la piel fina de dos niñas de seis años,  formularon una pregunta tan inesperada como punzante.

– Xavi: i tu…. d’on ets?

Nadie lo sabe (sabía), pero formularme esa pregunta me provoca una crisis de identidad descomunal: no ya por mi nombre -hasta los doce años no me convertí en Xavier- o mi apellido -con dos eses y dos erres-, sino porque busco en mi particular mapa de afectos el lugar que ocupo en el mundo. Badajoz está lejos y borroso. Tarragona es un presente agridulce. Lisboa es saudade -cómo no-. Sumemos que, soy rayano por accidente. Todos mis hogares fueron alguna vez pasado..

Hay preguntas de niños que enjugan las pupilas.

Cómo explicar nada, si no encuentro el lugar exacto done viví.

Admiro la facilidad que tienen los mayores para asegurar que son de tal pueblo cincuenta años después de haberlo visitado por última vez.

“La patria son aquellas personas que uno quiere”. Mi patria son pasaportes y billetes de tren.

Las preguntas más complicadas, aparentemente, no buscan llamar la atención.

– Petites, al lavabo, va..

Foto: Jola.

Los poetas no son gente de fiar

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El octubre pasado una conocida me comentó, tras leer Otra Tardor Literària (clic aquí) que tuviera paciencia: que la cultura en Tarragona es complicado, y que no siempre -¿quizás nunca?- se pueden tirar proyectos ambiciosos adelante.

Parece que, para tirar adelante un proyecto cultural en una ciudad hay que basarse en un principio de igualdad: es decir, sin costes. Aquí el esfuerzo se valora gratis.

Me cabrea que, en cuestiones literarias, por parte de las instituciones se tiende a compensar -cuando no rechazar- dos partes que presentan proyectos tan diferentes como necesarios.

Recelo de las instituciones que no van de cara y que se conforman con el “ja ens va bé”. Los copia-pega, me ponen de mala uva.

Existen festivales como el Poetas, en Madrid o Expoesía en Soria. También ungüentos como el Poemad (también en Madrid) o el Cosmopoética, algunos años en Córdoba. La categoría media me da cierto pavor.

No soporto a los poetas que miran por encima del hombro a sus lectores e iguales. Considero que manejar poesía es un acto de responsabilidad y que el poeta ha de ser consciente de ello. El 79% no lo sabe.

¡Ay, aquellos quilombos montados por amigotes! El verdadero mérito son las amistades que se crean entre desconocidos en los saraos. Detesto aquellos encuentros convertidos en felaciones encubiertas.

Los poetas no son gente de fiar. Y tengo muchas amigos poetas en los que confío locamente. Mi pareja es poeta (y mil cosas más). No me equivoco si los poetas tienen algo de caraduras, jetas y vividores: si alguno se da por aludido…

 

Con miedo

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Pero hoy no se por qué, pero me he despertado con miedo. Y estaba bien tapado a primera hora de la mañana, protegido del frío. Pero el frío ya estaba dentro, agarrado a mi hígado, enlazado al estómago y expulsando su veneno sobre una bañera de jugos gástricos. Estoy convencido que el café ha agudizado la sensación de incomodidad con la que he abierto los ojos: uno, el izquierdo todavía dolorido al borde de su ceja. Otro, el derecho, sigue despierto y vivo en su miopía.

No vivo con miedo, pero hoy tengo respeto abrir la puerta y que el frío pueda cortarme los labios, que lamine la carne como hace una navaja roma con la fruta recién caída.  Pongo en duda mis movimientos, mis acciones: la duda es como una piedra de amolar funcionando.

Encallado

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No es así siempre, de verdad lo sabéis; pero a veces me doy cuenta de mis errores, cuando estoy equivocado. Muchas veces sucede esa revelación interna cuando llevo un tiempo indeterminado haciendo el ridículo. Quizá el momento es ahora. Suele aparecer la sensación por las noches, después de cenar: cuando escribo. Hace tiempo que no escribo un poema nuevo, pero sí lucho con otros que ya están en la rampa de salida: por un lado todos ellos darían para conformar un libro nuevo. Por otro lado, veo los errores del Elefante ocho meses después de su nacimiento -y no todos míos- y el pudor y la sensación reacia a probar de nuevo, ahora o más adelante, a conjuntar un libro aumenta. Un libro es una responsabilidad donde la generosidad tiene gran importancia. También necesita de coherencia: cualquiera que lea un libro espera algo y hay que colmar unas expectativas que deben de ser evaluadas a partir de la auto exigencia: un libro es un resultado de un trabajo (que uno puede desarrollar con más o menos gusto, pero es una acción que requiere cierto esfuerzo), algo bastante serio para pasarse por el forro las etapas y procesos que requiere la creación. Continuar leyendo “Encallado”

Huir de Extremadura

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Día de los Inocentes, bromas de mal gusto. Adelantándose un día, el diario HOY publicaba: Extremadura lidera la tasa nacional de paro de jóvenes que ni estudian ni trabajan (link aquí). La novedad, si puede llamarse así, son las declaraciones de la analista que acompaña la noticia. El recurso de una opinión más o menos experta siempre ayuda a desmenuzar algo la información para adentrarse en lo que quiere decir. Lo que yo no creía es que la experta fuera a ser tan clara y subjetiva en su valoración. Copio y pego, no toco ni una coma del párrafo:

“Por un lado, los jóvenes con titulación valoran más positivamente encontrar un empleo fuera de Extremadura, donde hay más oportunidades y las condiciones son mejores, en parte porque tenemos la autoestima baja y esto hace que gente cualificada se vaya fuera a trabajar”

Consideraciones al respecto:

  • No es que los jóvenes valoren más positivamente encontrar un empleo fuera de la región, sino que es la única salida digna para labrarse un futuro. En Extremadura no se apuesta por los jóvenes, y por ello muchos deciden mirar afuera.
  • Aunque en muchas comunidades la situación laboral de los jóvenes es igual de precaria que en Extremadura, hay algunas en las que es posible desarrollar un plan de vida, algo que las instituciones extremeñas ni se plantean. Huir es una salida legítima hacia la emancipación.
  • No es que los jóvenes tengan la autoestima baja, es que no hay trabajo en Extremadura. No existe una estructura a todos los niveles que permita la retención de talento en la región, que permita a jóvenes trabajar de manera digna en aquello en lo que se han formado durante cuatro/cinco años.
  • La política de retorno de la Junta de Extremadura reside en un ligerísimo incentivo fiscal a las empresas contratantes (que no aciertan a convenir un contrato indefinido o con unas condiciones dignas) o unos incentivos económicos incomparables a cualquier otro lugar de residencia. Refugiarse en el lamento y ser la víctima no vale: durante años ha habido una negligencia brutal ante en el éxodo laboral y educativo de los jóvenes; promover una estrategia de actuación cuando la prevención es inexistente es tirar un dinero que pronto se acabará.
  • Lo recurrente: tenemos que aguantar perlas del tipo “con lo bien que se vive aquí”, “ya podrías estar esperando a que salgan unas oposiciones del ayuntamiento”, o el clásico “¿qué se te ha perdido allí?. Hasta donde llega mi inteligencia, uno no se puede alimentar del aire, ni nadie es quien para poner en tela de juicio las decisiones de cualquiera. El propio de algunos a la libre elección de un innovador (o tendría que llamarse pionero) es otro lastre más: desde fuera nos ven como refugiados, pero si volviéramos a la región, en tromba, seríamos para muchos unos verdaderos fracasados. Aquellos que viven esperando a nadie ni a qué, los primeros.

Si nada lo remedia, Extremadura está condenada a ser el coto de caza de los corbatas del IBEX 35 y el tentadero de toreros. A la falta de planificación estratégica hay que sumar un desequilibrio insultante en infraestructuras (aeropuerto de playmobil, autovías prescindibles, red ferroviaria precaria), la carencia de un sector secundario inexistente, una industria cultural bajo mínimos y la esperanza del empleo público como solución a todos los males. Que una joven adolescente, ni-ni, pretenda encontrar trabajo como monitora de ocio y tiempo libre cuando esos trabajos los ocupan estudiantes de máster en la región, es la filmina que refleja la realidad sociolaboral de la comunidad.

Los ganadores

46186463Primero pusieron a caldo a todos aquellos que tienen un sueldo público: funcionarios. Luego encañonaron al pueblo con sus por qués y rebozaron sus intervenciones como nueva política cuando en realidad vocean un revival de los años más oscuros del siglo XX.

Los ganadores han hecho de la inmigración y de la clase política tradicional -hay que fijarse con lupa para ver de dónde vienen estos cagamandurrias- su mantra, aliñado con ideas presuntamente absurdas que llegan a ser efectivas en las distancias cortas.

Los ganadores son aquellos que ningunean a la mujer, no entienden la diversidad y niegan el carácter multicultural del estado. Es un partido que plasma su idea uniforme de pensamiento como algo rico en contraposición de cualquier idea progresista. Han ganado y goleado los de la manada, del a por ellos. Toda la prensa los ha blanqueado -repito: toda- en reportajes, entrevistas y noticias; nos hemos mofado y al final resulta que la coña se ha vuelto realidad: nos ha salido muy cara la broma.

Comentaba ayer José Luís Trullo “No entiendo como puede tolerarse la mera existencia de la derecha. Habría que prohibirla”.

Hay dos motores electorales en España: Andalucía y Catalunya. La derecha puede prescindir de ambos para ganar unas elecciones en clave nacional. Los partidos progresistas pueden prescindir ya de Catalunya, rendida al voto cavernario de tonalidad naranja y a los partidos independentistas, pero no de Andalucía: granero de votos de la izquierda.

Ayer el estado español ha tirado por la borda su razón de ser. Y no esperemos milagros: los cimientos del mismo son más frágiles de lo que creemos. Son los que son.

[recupero de un perfil del sindicato CGT la ilustración de Max Aub, necesaria de recordar para hoy]