Encallado

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No es así siempre, de verdad lo sabéis; pero a veces me doy cuenta de mis errores, cuando estoy equivocado. Muchas veces sucede esa revelación interna cuando llevo un tiempo indeterminado haciendo el ridículo. Quizá el momento es ahora. Suele aparecer la sensación por las noches, después de cenar: cuando escribo. Hace tiempo que no escribo un poema nuevo, pero sí lucho con otros que ya están en la rampa de salida: por un lado todos ellos darían para conformar un libro nuevo. Por otro lado, veo los errores del Elefante ocho meses después de su nacimiento -y no todos míos- y el pudor y la sensación reacia a probar de nuevo, ahora o más adelante, a conjuntar un libro aumenta. Un libro es una responsabilidad donde la generosidad tiene gran importancia. También necesita de coherencia: cualquiera que lea un libro espera algo y hay que colmar unas expectativas que deben de ser evaluadas a partir de la auto exigencia: un libro es un resultado de un trabajo (que uno puede desarrollar con más o menos gusto, pero es una acción que requiere cierto esfuerzo), algo bastante serio para pasarse por el forro las etapas y procesos que requiere la creación. Sigue leyendo

Huir de Extremadura

paro juvenil

Día de los Inocentes, bromas de mal gusto. Adelantándose un día, el diario HOY publicaba: Extremadura lidera la tasa nacional de paro de jóvenes que ni estudian ni trabajan (link aquí). La novedad, si puede llamarse así, son las declaraciones de la analista que acompaña la noticia. El recurso de una opinión más o menos experta siempre ayuda a desmenuzar algo la información para adentrarse en lo que quiere decir. Lo que yo no creía es que la experta fuera a ser tan clara y subjetiva en su valoración. Copio y pego, no toco ni una coma del párrafo:

“Por un lado, los jóvenes con titulación valoran más positivamente encontrar un empleo fuera de Extremadura, donde hay más oportunidades y las condiciones son mejores, en parte porque tenemos la autoestima baja y esto hace que gente cualificada se vaya fuera a trabajar”

Consideraciones al respecto:

  • No es que los jóvenes valoren más positivamente encontrar un empleo fuera de la región, sino que es la única salida digna para labrarse un futuro. En Extremadura no se apuesta por los jóvenes, y por ello muchos deciden mirar afuera.
  • Aunque en muchas comunidades la situación laboral de los jóvenes es igual de precaria que en Extremadura, hay algunas en las que es posible desarrollar un plan de vida, algo que las instituciones extremeñas ni se plantean. Huir es una salida legítima hacia la emancipación.
  • No es que los jóvenes tengan la autoestima baja, es que no hay trabajo en Extremadura. No existe una estructura a todos los niveles que permita la retención de talento en la región, que permita a jóvenes trabajar de manera digna en aquello en lo que se han formado durante cuatro/cinco años.
  • La política de retorno de la Junta de Extremadura reside en un ligerísimo incentivo fiscal a las empresas contratantes (que no aciertan a convenir un contrato indefinido o con unas condiciones dignas) o unos incentivos económicos incomparables a cualquier otro lugar de residencia. Refugiarse en el lamento y ser la víctima no vale: durante años ha habido una negligencia brutal ante en el éxodo laboral y educativo de los jóvenes; promover una estrategia de actuación cuando la prevención es inexistente es tirar un dinero que pronto se acabará.
  • Lo recurrente: tenemos que aguantar perlas del tipo “con lo bien que se vive aquí”, “ya podrías estar esperando a que salgan unas oposiciones del ayuntamiento”, o el clásico “¿qué se te ha perdido allí?. Hasta donde llega mi inteligencia, uno no se puede alimentar del aire, ni nadie es quien para poner en tela de juicio las decisiones de cualquiera. El propio de algunos a la libre elección de un innovador (o tendría que llamarse pionero) es otro lastre más: desde fuera nos ven como refugiados, pero si volviéramos a la región, en tromba, seríamos para muchos unos verdaderos fracasados. Aquellos que viven esperando a nadie ni a qué, los primeros.

Si nada lo remedia, Extremadura está condenada a ser el coto de caza de los corbatas del IBEX 35 y el tentadero de toreros. A la falta de planificación estratégica hay que sumar un desequilibrio insultante en infraestructuras (aeropuerto de playmobil, autovías prescindibles, red ferroviaria precaria), la carencia de un sector secundario inexistente, una industria cultural bajo mínimos y la esperanza del empleo público como solución a todos los males. Que una joven adolescente, ni-ni, pretenda encontrar trabajo como monitora de ocio y tiempo libre cuando esos trabajos los ocupan estudiantes de máster en la región, es la filmina que refleja la realidad sociolaboral de la comunidad.

Los ganadores

46186463Primero pusieron a caldo a todos aquellos que tienen un sueldo público: funcionarios. Luego encañonaron al pueblo con sus por qués y rebozaron sus intervenciones como nueva política cuando en realidad vocean un revival de los años más oscuros del siglo XX.

Los ganadores han hecho de la inmigración y de la clase política tradicional -hay que fijarse con lupa para ver de dónde vienen estos cagamandurrias- su mantra, aliñado con ideas presuntamente absurdas que llegan a ser efectivas en las distancias cortas.

Los ganadores son aquellos que ningunean a la mujer, no entienden la diversidad y niegan el carácter multicultural del estado. Es un partido que plasma su idea uniforme de pensamiento como algo rico en contraposición de cualquier idea progresista. Han ganado y goleado los de la manada, del a por ellos. Toda la prensa los ha blanqueado -repito: toda- en reportajes, entrevistas y noticias; nos hemos mofado y al final resulta que la coña se ha vuelto realidad: nos ha salido muy cara la broma.

Comentaba ayer José Luís Trullo “No entiendo como puede tolerarse la mera existencia de la derecha. Habría que prohibirla”.

Hay dos motores electorales en España: Andalucía y Catalunya. La derecha puede prescindir de ambos para ganar unas elecciones en clave nacional. Los partidos progresistas pueden prescindir ya de Catalunya, rendida al voto cavernario de tonalidad naranja y a los partidos independentistas, pero no de Andalucía: granero de votos de la izquierda.

Ayer el estado español ha tirado por la borda su razón de ser. Y no esperemos milagros: los cimientos del mismo son más frágiles de lo que creemos. Son los que son.

[recupero de un perfil del sindicato CGT la ilustración de Max Aub, necesaria de recordar para hoy]

(Casi) quinientas mañanas

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Lo repito hasta la saciedad: los números no significan nada, cada uno les otorga el valor que cree, pero hay algo innegable: aquí, durante (casi) quinientas mañanas, se han publicado entradas de todo tipo: poemas, cuadernos de viaje, reseñas, críticas, relatos, etcétera. Siempre que  puedo escribo la entrada la noche anterior: por la mañana, o bien la misma noche ya está publicada aquí. normalmente, salvo alguna corrección, ni retiro ni añado nada en el texto colgado, por tanto, no cambio de parecer. Y es que (casi) quinientas entradas dan para mucho y para desencantarse un tanto del mundo de las letras. Si llegué fue por las personas y por ellas y porque, por suerte, no son perfectas, sigo escribiendo -amén de que sigo disfrutando, y sufriendo, en el momento de escribir y dejar reposar lo que voy creando-. Sigue leyendo

Recuento de sombras

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[me confié: creía que podía alargar un poco más las entradas del verano. Y puede que sea así, pero ahora estoy metido de lleno en un luto, en un dolor interno, en una especie de callo necesario para superar las ausencias. Las ausencias son como agujetas que se despiertan cuando uno tiene el músculo de cariño tierno; siempre aparece cuando tenemos la guardia baja. Y así….]

“(…) cuando he vuelto por allí y he preguntado por cómo acabó aquello a los pocos supervivientes que quedan de entonces y lo vivieron en primera persona, un silencio decepcionante y descorazonador ha sido la más rotunda de las respuestas”

Como veis ya lo decíael bueno de Elías Moro (nuestro Elías) en su Álbum de sombras (Eolas ediciones, 2017)

Cuando abro el armario y veo en a percha mis camisas de manga larga me vuelvo escéptico ante la realidad del tiempo pasado.

Foto: tomada en los aires, en el vuelo de vuelta a la realidad.

El éxodo casi perenne de los extremeños

Foto-Manuel-Iglesias.jpgAlguien decía que a partir del treinta y uno de agosto las zonas rurales de Extremadura -y las Castillas, por ampliación- vuelven al silencio. durante el calor visitantes y oriundos han compartido intimidades en la piscina municipal mientras apuraban quinto tras quinto o un cono de vainilla. El silencio de los pueblos es la sombra de un éxodo obligatorio hace dos generaciones y media, cuando la gente del campo se moría de hambre; mérito del señorito de turno, propietario de los pagos circundantes a la villa decidía bien tener en salazón las tierras porque no compensaba los beneficios que le atribuían a partir de los gastos, bien porque tenía otros quehaceres en la ciudad y descuidaba sus terrenos. Ahora, cincuenta y sesenta años después siguen existiendo éxodos, migraciones, fugas, huidas hacia el porvenir norteño o la capitalidad madrileña. El goteo de la despoblación ha sido constante pero las oscilaciones de la calidad de vida han ido marcando el ritmo de las partidas incluso ya en las capitales de provincia y no hay ni una sola respuesta para afrontar con garantías el éxodo en algunas regiones.  Sigue leyendo

Perder una voz

imatge_74.jpgConfieso que a mí no me ha pasado, porque tengo la suerte de recordar de momento la voz de Amalia, Paquita y Joana. Una voz dulce, algo aguda la primera y la otra más rasposa, de garganta la otra: ambas eran perfectamente reconocibles y quizá porque su partida fue temprana -Amalia hace tres años, Paquita se acerca a los ocho y Joana una década más que la abuela, que no l’àvia: trece-. Uno de los males más graves que ahonda en el dolor o luto perenne que todos llevamos dentro pese a superar la pérdida de un ser querido es perder, olvidar la voz que nos enternecía o camelaba e incluso abroncaba llegado el caso, no el mío. Perder la voz es cruel, una forma de ahondar un olvido en el que uno de primera mano no puede poner remedio. Sin remedio también el déficit de reproductores de VHS y casetes que actualmente hacen una quimera la labor de mantener a resguardo auditivo aquellas melodías vocales que a la larga echaremos de menos; esas cintas ya desfasadas son para muchos el último reducto para reconstruir piezas de un rompecabezas y muchas de esas piezas bien han desaparecido o han acabado volcadas a la desmemoria de la tecnología cuando ahí estaban, en la reserva de los zaguanes un particular tesoro.

No recurrir a un recurso tecnológico vetusto pero necesario, de momento, me hace sentir afortunado pero ahonda doblemente en el dolor empático de la amistad que ha perdido la referencia acústica de sus queridos y en lo vegonzosamente afortunado que soy.

Foto: Joana Crespí (Palma, 1944 – Barcelona, 2005) fue documentalista y bibliotecaria musical. Responsable de la sección de música de la Biblioteca de Catalunya. Y es mi padrina.