Esperando las noticias del agua, de Basilio Sánchez

ub. la cruz del surEl próximo martes 12 entregan a Basilio Sánchez el III Premio Centrifugados al mejor libro publicado por un extremeño en 2018. El cacereño ha sido -y es- referente silencioso sin la estridencia de capitales y marcas: no le hacen falta -y dudo que las necesite-. Sin discusión posible, es uno de los mejores poetas actuales que hay en la península.

Esperando las noticias del agua (Pre-Textos, 2018) como ya comenté a finales del año pasado, fue uno de los libros que más me gustaron del año pasado. Sánchez provoca que leer sobre el amor sea una práctica hábil, satisfactorio y hábil. En el libro, el agua, sus extensiones y límites son el medio para mostrar una relación de amor con palabras que son la mueca del sentimiento, evocadoras de otros tiempos y realidades: la sal contra lo dulce del agua de río; el desierto como extensión del vacío y la calma; el lugar donde Sigue leyendo

No son los mejores poemarios… (ed. 2018)

[Título completo: No son los mejores poemarios -ni aforismos- para muchos, pero sí algunos de entre todos los que he leído, que me han llamado la atención (ed. 2018)]

9788494271939Después de un diciembre un tanto viajero y con una sobrecarga de trabajo considerable, vuelvo a las andadas; aunque sea con trampa al estar de vacaciones. Nunca es tarde para retomar hábitos (Lluís, que de vegades pasa por aquí, bien lo sabe y lo dejó caer el pasado viernes)l. Vuelvo pues, en definitiva, con una de las entradas que más salseoCHUS-PATO-WEB produjo a nivel redes sociales el año pasado: todavía tengo en la bandeja de entrada algún anónimo que me dedicó alguien con demasiado tiempo libre; triste labor el de poner a parir sin sentido alguno. Va por ti, con mis deseos de que tu páncreas segregue suficiente insulina para regular tu cuerpo ante la catarata de azúcar que, quién sabe, llevas consumido  durante este año saliente dos mil dieciocho.

No destaco por ser imparcial: lo que me gusta, ahí está, en la catarata de etiquetas que pueblan la columna derecha. Pero me gustan las sorpresas y dos de ellas han sido Ana Carolina Quiñonez Salpietro con Cuentos tristes que esperan las chicas antes de salir a bailar / Vacaciones de invierno (Liliputienses, 2018) y Chus Pato con Carne de leviatán(Amargord ediciones, 2016). Son dos libros soberbios, que estiran el lenguaje y mantienen una riqueza constante en sus libros; de hecho, parte de lo escrito el año pasado sobre la argentina Daiana Henderson -revisad, por favor, sus entradas- puede ser válido para ella. Con la gallega seré claro: Chus Pato es un animal poético de primer orden que los semanarios culturales importantes parecen que vivan de espaldas a una de las voces más completas e innovadoras de la poesía gallega y peninsular, en extensión. En la misma línea innovadora -siempre entendido dentro del germen de unaimages poesía despierta que exige una lectura concisa- enmarcaría Prohibido silbar (Baile del Sol, 2014) de la asturianodiputada Sofía Castañón. Un libro con una poesía sin ambages, con los pies en el suelo, próxima, que sacude cualquier barrera que podamos encontrarnos a diario con una mirada poliédrica.

Dentro del amplio catálogo de debilidades que tengo, quisiera destacar De nómadas y guerreros de Elías Moro (LeTour1987, 2018) y La prisión transparente (Vaso Roto, 2016) de Antonio Gamoneda. Por un lado, Elías sobrevive a todo un ejército de supervivientes; un libro honesto que debe llevarnos a pensar en profundidad nuestra responsabilidad ante los cambios que sacuden la actualidad y cómo puede afectar la inestabilidad a los supervivientes. Gamoneda, maestro, en las arrugas de la vida, disuelve su poesía en la ironía en contra del olvido y abrazando el recuerdo. El veterano poeta, junto a Ferrer Lerín, han sido los dos autores que más miedo me han hecho disfrutar durante todo el año: el catálogo de venenos del primero es sencillamente brutal; mientras que Besos humanos (Anagrama, Moro copia2018) si bien no es un libro de poesía, tiene cabida aquí por la belleza poética esparcida en su variado columbario: no conozco a nadie que hable así del color negro.

Si entrásemos de cabeza en el realismo sucio, veríamos un nombre destacado: Karmelo C. Iribarren, que despierta tantas simpatías como recelos a su obra. Haber leído La ciudad (Renacimiento, 2014; selección de José Luis Morante) me ha permitido adentrar en su poesía y sepultar alguna crítica facilona. Calibre 38 (Zoográfico, 2017) de Judith Rico, completaría el dúo de donostiarras. Quizá partida por el mismo patrónn, encarnada en una poesía ácida que abre de nuevo heridas para que nos aseguremos de suturar bien nuestro corazón.

Durante el 2018 me ha hecho especial ilusión descubrir a autores como Basilio Sánchez o Miguel Ángel Velasco; a los que no tenía demasiado controlados; estremecerme con Esther Muntañola y sus bosques, sus árboles… También he asomado la cabeza por el no tan breve mundo del aforismo con Juan Manuel Uría, Carmen Camacho y la antología que ha coordinado, Elías Moro o el portugues Teixeira de Pascoaes. O los ensayos que está publicando Lastura sobre poesía, que son verdadero caviar para los curiosos…

Dos mil dieciocho ha tenido también sinsabores: el último Centrifugados; darme cuenta que hay muy pocos poetas jóvenes del estado español que escriban algo interesante, editores con el ombligo orondo y la mentira larga, por no hablar de la capacidad de hiperventilar a la primera crítica que tienen muchos teóricos, autores y editores, también…

En fin… feliz noche a todos. Feliz Navidad.

Un poema de Basilio Sánchez, ganador del Premio Loewe 2018

bs

Efecto Nostradamus: la semana pasada lo decía bien claro. Cito “(…) para mí, ir a una librería y encontrar un poemario de Basilio Sánchez, por ejemplo, es volver a Extremadura cuando el verbo volver está maldito (…)”. Pues bien: ayer, martes trece, fallaron el Premio Loewe y para mi sorpresa -porque justo ahora lo estoy descubriendo, perdónenme- el poeta y médico cacereño resultó galardonado con uno de los premios más “destacados” de la poesía estatal con He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes. Queda claro, pues, de quién es el poema publicado hoy…

XXIV
Hemos dejado atrás,
bajo las luces
comunitarias de la infancia,
el universo limpio de las cosas
que no pueden nombrarse sin asombro.

Al pasado le sobra
transparencia,
nunca nos reencontramos con aquellos
que llegamos a ser:
las inscripciones
que graba la memoria
sobre lo ya vivido sólo honran
a muertos que no existen.

[Poema extraído de Esperando las noticias del agua (Pre-Textos, 2018) de Basilio Sánchez (1958 – act.)]

Nota: clicando aquí, podéis leer la entrada del pasado cinco de noviembre, Volver a región.