‘Malgastar’, de Mercedes Cebrián

51jMDNasKaL._SX284_BO1,204,203,200_No hace falta bucear mucho en su obra para darse cuenta que Mercedes Cebrián vive más allá de lo real y lo irreal: la poesía es su juego, una dimensión paralela en coexistencia con la realidad.

Malgastar (La Bella Varsovia, 2016) el yo aparece como protagonista y la individualidad surge como escudo, bien hacia una evocación el pasado o bien hacia el exterior, sin renunciar al barniz costumbrista o una puerta abierta a diversas alegorías -siempre con un verso introductorio, que se abre a al fluidez poética de Cebrián-. A lo largo del poemario hay guiños narrativos, entendidos como licencias y estilos más acordes a la narrativa, pero que consigue entrelazar con genio para crear una poesía despistada en el sentido amable de la palabra… con una carga social que va más allá de las concesiones tradicionales arraigadas en el concepto.

Avanzando el la lectura, dentro peculiar costumbrismo lírico de Cebrián, encontramosMCebrián-Foto-DANIEL-MORDZINSKI-200x300 guiños a la cotidianidad: ¿es posible conmover desde la normalidad? Sin duda. La poeta se mueve bien en la mirada tranquila y diaria, capaz de deslizarse en guiños norteamericanos a entremezclar un presunto epílogo a otros poemarios pasados. Dentro del sentir poético de Mercedes Cebrián se transmite una visión confundida del mundo, de su funcionamiento y una necesidad curiosa por desmenuzarlo para su pleno entendimiento.

Quizá Cebrián sea una rara avis en la poesía española, siendo además una tachuela amable en la editorial: un poemario tan libre como el suyo es concebible únicamente a partir de la mayor de las independencias. Y para que salga un ejercicio de poesía tan redondo únicamente hace falta tener las cosas claras: Mercedes las tiene.

 

Cumbreño en Maldita Cultura

Una de las mejores ideas que ha tenido la radio televisión portuguesa (RTP) ha sido la creación de Antena1 Fado. No me oculto: cada noche después de cenar abro una botellita de agua con gas o me hago un carioca de limón mientras escucho los cantos de la gente del mar (descripción del 1838)

Hoy, día de huelga general, he decidido adelantar las costumbres: el sol se pone, las burbujas el agua filtran las luces naranjas de la tarde y he decidido repasar poemas de un proyecto que va bien encaminado. En un descanso he leído la entrevista que ha realizado Maldita Cultura a José María Cumbreño: podéis leer la dosis diaria de poesía y sensatez clicando aquí.

[y el resumen, aquí. Entrevista realizada por María Pachón]

Hoyos en la arena

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ahora la sal te queda lejos y la distancia ante la caída, crece: los hoyos en la arena no son más que previsibles obstáculos ante la edad que sabes esquivar cada vez más solo, con la compañía de quienes te dan el abrazo y el beso como primer y último acto del día

aprender a aprender es volver a tropezar de nuevo en aquellos obstáculos que iban apareciendo y sonreír consecutivamente mientras se sucede el ciclo del mar

sé que hay cosas que todavía no has olvidado y pese a todo, quiero que me las recuerdes para caer mejor, de pie, y así no perder el ritmo de tu edad: juego del tiempo que avanza más rápido que cualquier manera de llegar a ti.

El camaleón de Zurich

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[el día de la fiebre, del sudor. Del viaje inaguantable y asfixiantemente largo. El día de la soledad, de los ojos llorosos: el día de la fiebre y el recuerdo entre mucosas. El día, tan corto y frágil a la vez]

V
no estoy del todo seguro
pero probablemente ocultó algo de nieve
entre sus arrugas -cosas de la edad

había un rastro de luz en su lengua,
tejía la duda
consolidándola en su hilar de manos.

ahora a nadie le interesa lo sucedido,
nadie entiende de catástrofes pasadas,
las preguntas son envasadas al vacío:
reflexionar es un privilegio al alcance de los señalados

unas manos nudosas desposan aquel anillo
que guardaba un mar de historias

nadie sabe cómo tapar la ausencia sin alas.

(Bruno Ganz)

Rua Primeiro de Maio

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[nunca hemos tomado un café a primera hora de la mañana en la terraza del Galão. Nunca hemos visto a un eléctrico despertarse alegre. Nunca, a primera hora, he notado las burbujas del Água das Pedras romperse suave en mi boca. Nunca. Nunca…]

III
entre tus pies
la danza del olvido
sigue escondiéndose

aún retumba el púrpura
sobre la miel del alba.

(Rua Primeiro de Maio)

O amor das coisas belas: las cosas que consideraba bellas

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[sexta entrega de la traducción de O amor das coisas belas (Ou pelo menos as cosas que eu consiero belas) escrito por Jorge Reis-Sá e ilustrado por Nicolau sobre  la vida y obra de António Lobo Antunes]

¿Cómo se quiere a la persona que nunca nos dijo que nos quería? António y su padre se reconciliaron, en verdad, después e la muerte. Porque antes, la vida los enfrentó. El padre e António sentía un orgullo desmedido por sus hijos; un orgullo por su hijo mayor que se llamaba António, pero nunca se lo dijo. ¿Cómo se puede saber que somos hijos pródigos si nuestro padre nunca nos abrió la puerta de su corazón?

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Una crítica al desconocimiento

cropped-logo-liberoamerica-a-curvas[clic aquí para leer Una crítica al desconocimiento, publicada el pasado domingo]

La verdad: ayer por la mañana borraron una entrada en una conocida red social donde, literalmente, se me ponía a parir. Con mentiras, bases infudadas, suposiciones ridículas y demás gilipolleces  variedad de delirios por parte de una(s) persona(s) que no saben nada de mí. Como hablar es gratis, de momento, y me gusta que las cosas perduren, enlazo aquí el artículo de la discordia.

Nunca me ha gustado que mientan. Y menos que hagan del desconocimiento una barra libre donde cualquier mentira cuele como una verdad cierta, sin parangón. No me gusta que me insulten, violenten con comentarios y busquen la pelea, no el debate. Rehuyo de todos aquellos que parece que van con una navaja por la vida: aunque si hay que bajar al barro, acepto a mi pesar. No tengo por qué caer bien a nadie -¡qué coñazo!- ni tampoco dar más explicaciones de mis acciones, al igual que tampoco me excedo al demandarlas cuando creo oportuno.

3

Lo he dicho alguna vez: no soporto a los pechofríos. Tampoco a los cagamandurrias. La supuesta superioridad moral los divos se la pueden meter por done les quepa. Pero muy al fondo. Las censuras no es que me den igual, pero: si me pusiera a romper pelotas, alguno saldría bien escaldado.

Cuando el insulto, la burla y la mentira son la única respuesta a una acción, significa que hay algo que se ha hecho bien: tambalear un cimiento, una idea. Quizá algunos necesitaban un pellizco en su cabeza para darse cuenta de lo frágiles que son sus verdades absolutas sacadas en la barra de un bar para atacar de una manera tan absurda como salvaje a quien no piensa como ellos.

debate zanjado.