3 de cacharros voladores

balloonbueno

[mañana a volar toca. Un pequeño entremés…]

El zepelín, aquel peligroso bailarín de las alturas con el que nadie osó bailar de nuevo…

El diente de león vuela bajo por el claro, imitando, estéril, la silueta de la estela del avión.

Volar en globo es una fantasía recurrente en aquellos conservadores de los sueños de infancia.

Huir de Extremadura

paro juvenil

Día de los Inocentes, bromas de mal gusto. Adelantándose un día, el diario HOY publicaba: Extremadura lidera la tasa nacional de paro de jóvenes que ni estudian ni trabajan (link aquí). La novedad, si puede llamarse así, son las declaraciones de la analista que acompaña la noticia. El recurso de una opinión más o menos experta siempre ayuda a desmenuzar algo la información para adentrarse en lo que quiere decir. Lo que yo no creía es que la experta fuera a ser tan clara y subjetiva en su valoración. Copio y pego, no toco ni una coma del párrafo:

“Por un lado, los jóvenes con titulación valoran más positivamente encontrar un empleo fuera de Extremadura, donde hay más oportunidades y las condiciones son mejores, en parte porque tenemos la autoestima baja y esto hace que gente cualificada se vaya fuera a trabajar”

Consideraciones al respecto:

  • No es que los jóvenes valoren más positivamente encontrar un empleo fuera de la región, sino que es la única salida digna para labrarse un futuro. En Extremadura no se apuesta por los jóvenes, y por ello muchos deciden mirar afuera.
  • Aunque en muchas comunidades la situación laboral de los jóvenes es igual de precaria que en Extremadura, hay algunas en las que es posible desarrollar un plan de vida, algo que las instituciones extremeñas ni se plantean. Huir es una salida legítima hacia la emancipación.
  • No es que los jóvenes tengan la autoestima baja, es que no hay trabajo en Extremadura. No existe una estructura a todos los niveles que permita la retención de talento en la región, que permita a jóvenes trabajar de manera digna en aquello en lo que se han formado durante cuatro/cinco años.
  • La política de retorno de la Junta de Extremadura reside en un ligerísimo incentivo fiscal a las empresas contratantes (que no aciertan a convenir un contrato indefinido o con unas condiciones dignas) o unos incentivos económicos incomparables a cualquier otro lugar de residencia. Refugiarse en el lamento y ser la víctima no vale: durante años ha habido una negligencia brutal ante en el éxodo laboral y educativo de los jóvenes; promover una estrategia de actuación cuando la prevención es inexistente es tirar un dinero que pronto se acabará.
  • Lo recurrente: tenemos que aguantar perlas del tipo “con lo bien que se vive aquí”, “ya podrías estar esperando a que salgan unas oposiciones del ayuntamiento”, o el clásico “¿qué se te ha perdido allí?. Hasta donde llega mi inteligencia, uno no se puede alimentar del aire, ni nadie es quien para poner en tela de juicio las decisiones de cualquiera. El propio de algunos a la libre elección de un innovador (o tendría que llamarse pionero) es otro lastre más: desde fuera nos ven como refugiados, pero si volviéramos a la región, en tromba, seríamos para muchos unos verdaderos fracasados. Aquellos que viven esperando a nadie ni a qué, los primeros.

Si nada lo remedia, Extremadura está condenada a ser el coto de caza de los corbatas del IBEX 35 y el tentadero de toreros. A la falta de planificación estratégica hay que sumar un desequilibrio insultante en infraestructuras (aeropuerto de playmobil, autovías prescindibles, red ferroviaria precaria), la carencia de un sector secundario inexistente, una industria cultural bajo mínimos y la esperanza del empleo público como solución a todos los males. Que una joven adolescente, ni-ni, pretenda encontrar trabajo como monitora de ocio y tiempo libre cuando esos trabajos los ocupan estudiantes de máster en la región, es la filmina que refleja la realidad sociolaboral de la comunidad.

Clics de Artur Pastor

 

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[las fotografías compartidas en la presentación fueron tomadas en Nazaré, entre Lisboa y Oporto, en 1958]

Descubro de carambola al fotógrafo Artur Pastor (1922 – 1999), casi raiano. Durante la tarde de San Esteban (Nota: el 26 de diciembre es festivo en Catalunya y damos buena cuenta de canelones con bechamel, como marca la tradición) investigo y leo sobre él; observando algunas fotografías. Recogió en su archivo personal -recuperado por las instituciones tras su fallecimiento-. Con su cámara de fotos retrató todo un país, Madeira y Azores incluidas, en blanco y negro y a color, en fotografía y en filmina…

Yo, que cronológicamente soy un puñetero millenial, aliado de Instagram y los filtros… veo un pellizco de la obra del alentejano y únicamente puedo callar y replantearme qué papel tiene la fotografía en nuestro día a día, desde una óptica particular. El arte de realizar fotografías ha quedado reducida a la mínima expresión interpretable, sencilla y buenista. Es necesario descubrir y alentar a nuevos Pastor -y Salgado, claro, aunque resulte diferente su obra- decididos y con hambre curiosa. Porque la belleza no puede ser únicamente el alimento para las pupilas.

Postdata: gracias a Elías Moro y a Antón Castro por descubrirme un genio.

Será la Nochevieja perfecta

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Levantarse con la RTP a tope João Tomé de Carvalho no me despertará. Volutto rápido en la Nespresso Ducha rápida con agua fría -porque el calentador hará de las suyas-. Correr hacia la RENFE, tomar el primer Regional hacia Barcelona: el primer Regional que pase, curiosamente será un Cercanías y convertirá un viaje de hora y poco en una verdadera romería. Las ruedas de la maleta patinando impacientes por la Barceloneta de camino a Sants. Subir al primer Cercanías que vaya camino al aeropuerto; curiosamente será un Regional e irá parando por algunos pueblos del cinturón rojo de Llobregat: ahora, el rojo es un símil de oxidado, caduco, añejo con tintes naranjas… sacad las conclusiones políticas que creáis. Llegar al rebautizado Aeropuerto El Prat – Josep Tarradellas. Facturar y hablar en mi portugués de guiri con las auxiliares. Desnudarme en el control de equipajes porque no tengo nada que ocultar, de verdad. Pasear por el dutyfree, caminar por la terminal, hojear los aviones dispuestos, en batería a punto de zarpar. Prepararme para el embarque. Bom dia, senhor, boa viagem. Besar las nubes, saborear el menú-especial-de-fin-de-año de la TAP. Turbulencias. Sobrevolar Badajoz. Más turbulencias pero ahora con mis oídos taponados. Aterrizar. Esperar la maleta (im)pacientemente con la esperanza de que no la hayan enviado a Luanda o Accra. Otra vez al control de seguridad: pasillo verde, no declarar. Acordarse de Love Actually y la escena final del aeropuerto. Notar cómo en mis hombros va cayendo azúcar glas. Ver a Leonor: abrazarla, besarla, sonreír. Va a ser una Nochevieja única, verdad. Felicidad

[he ahorrado en retrasos y cancelaciones. Todo va a ir bien.]

Foto: una de las más bonitas que tenemos. Nos la realizó nuestra queridísima Judith Rico en agosto, durante Expoesía Soria.

Falleció Irene Gruss

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No hagamos trampas al solidario: la Navidad tampoco perdona. Ha falleció la poeta argentina Irene Gruss (1950 – 2018) No la conocía en persona, pero en el último mes -sobretodo tras el viaje todavía no reseñado ni de manera parcial a Cáceres, Chema Cumbreño me habló bastante de ella, hasta el punto de que volví a Tarragona leyendo su poesía. Quizá demasiada casualidad, o no, antes de hincar el diente a la sopa de galets y a la caldereta de cordero en la Comida de Navidad, estaba inmerso en una lectura de cuadernillos -Baluerna, Elogios a la lectura, Aulas literarias- y por ende, leí el de la poeta bonaerense. Jodida casualidad.

Nocturno
Puede largarse a llover en cualquier momento
y puedo largarme a llorar por eso
y porque la pared no sostiene más la hiedra que había en
el verano.
Veo las nervaduras pegadas como arañas; rememoro
el vaivén de las hojas,
casi podría decir parecido al de la copa del gomero
acostada sobre la terraza;
es una noche insulsa entonces, nada para festejar ni
padecer; la lluvia que no cae todavía.
Por qué llorar.

[Poema extraído del Cuadernillo num. 84 del Aula Literaria Jesús Delgado Valhondo de Mérida, marzo de 2015. A partir de ahora siempre buscaremos un balconsito…]

No son los mejores poemarios… (ed. 2018)

[Título completo: No son los mejores poemarios -ni aforismos- para muchos, pero sí algunos de entre todos los que he leído, que me han llamado la atención (ed. 2018)]

9788494271939Después de un diciembre un tanto viajero y con una sobrecarga de trabajo considerable, vuelvo a las andadas; aunque sea con trampa al estar de vacaciones. Nunca es tarde para retomar hábitos (Lluís, que de vegades pasa por aquí, bien lo sabe y lo dejó caer el pasado viernes)l. Vuelvo pues, en definitiva, con una de las entradas que más salseoCHUS-PATO-WEB produjo a nivel redes sociales el año pasado: todavía tengo en la bandeja de entrada algún anónimo que me dedicó alguien con demasiado tiempo libre; triste labor el de poner a parir sin sentido alguno. Va por ti, con mis deseos de que tu páncreas segregue suficiente insulina para regular tu cuerpo ante la catarata de azúcar que, quién sabe, llevas consumido  durante este año saliente dos mil dieciocho.

No destaco por ser imparcial: lo que me gusta, ahí está, en la catarata de etiquetas que pueblan la columna derecha. Pero me gustan las sorpresas y dos de ellas han sido Ana Carolina Quiñonez Salpietro con Cuentos tristes que esperan las chicas antes de salir a bailar / Vacaciones de invierno (Liliputienses, 2018) y Chus Pato con Carne de leviatán(Amargord ediciones, 2016). Son dos libros soberbios, que estiran el lenguaje y mantienen una riqueza constante en sus libros; de hecho, parte de lo escrito el año pasado sobre la argentina Daiana Henderson -revisad, por favor, sus entradas- puede ser válido para ella. Con la gallega seré claro: Chus Pato es un animal poético de primer orden que los semanarios culturales importantes parecen que vivan de espaldas a una de las voces más completas e innovadoras de la poesía gallega y peninsular, en extensión. En la misma línea innovadora -siempre entendido dentro del germen de unaimages poesía despierta que exige una lectura concisa- enmarcaría Prohibido silbar (Baile del Sol, 2014) de la asturianodiputada Sofía Castañón. Un libro con una poesía sin ambages, con los pies en el suelo, próxima, que sacude cualquier barrera que podamos encontrarnos a diario con una mirada poliédrica.

Dentro del amplio catálogo de debilidades que tengo, quisiera destacar De nómadas y guerreros de Elías Moro (LeTour1987, 2018) y La prisión transparente (Vaso Roto, 2016) de Antonio Gamoneda. Por un lado, Elías sobrevive a todo un ejército de supervivientes; un libro honesto que debe llevarnos a pensar en profundidad nuestra responsabilidad ante los cambios que sacuden la actualidad y cómo puede afectar la inestabilidad a los supervivientes. Gamoneda, maestro, en las arrugas de la vida, disuelve su poesía en la ironía en contra del olvido y abrazando el recuerdo. El veterano poeta, junto a Ferrer Lerín, han sido los dos autores que más miedo me han hecho disfrutar durante todo el año: el catálogo de venenos del primero es sencillamente brutal; mientras que Besos humanos (Anagrama, Moro copia2018) si bien no es un libro de poesía, tiene cabida aquí por la belleza poética esparcida en su variado columbario: no conozco a nadie que hable así del color negro.

Si entrásemos de cabeza en el realismo sucio, veríamos un nombre destacado: Karmelo C. Iribarren, que despierta tantas simpatías como recelos a su obra. Haber leído La ciudad (Renacimiento, 2014; selección de José Luis Morante) me ha permitido adentrar en su poesía y sepultar alguna crítica facilona. Calibre 38 (Zoográfico, 2017) de Judith Rico, completaría el dúo de donostiarras. Quizá partida por el mismo patrónn, encarnada en una poesía ácida que abre de nuevo heridas para que nos aseguremos de suturar bien nuestro corazón.

Durante el 2018 me ha hecho especial ilusión descubrir a autores como Basilio Sánchez o Miguel Ángel Velasco; a los que no tenía demasiado controlados; estremecerme con Esther Muntañola y sus bosques, sus árboles… También he asomado la cabeza por el no tan breve mundo del aforismo con Juan Manuel Uría, Carmen Camacho y la antología que ha coordinado, Elías Moro o el portugues Teixeira de Pascoaes. O los ensayos que está publicando Lastura sobre poesía, que son verdadero caviar para los curiosos…

Dos mil dieciocho ha tenido también sinsabores: el último Centrifugados; darme cuenta que hay muy pocos poetas jóvenes del estado español que escriban algo interesante, editores con el ombligo orondo y la mentira larga, por no hablar de la capacidad de hiperventilar a la primera crítica que tienen muchos teóricos, autores y editores, también…

En fin… feliz noche a todos. Feliz Navidad.

Disponible ‘Cafuné #01 – La ternura’

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Baltazar Crespo y Amalia Rosingana comunican…

Nos ha costado un poquito… pero ya está aquí: ya está disponible el primer número de Cafuné [un fanzine en pareja] dedicado a la ternura en un abanico de acepciones. Con un formato de seis (6) páginas, en un diseño provisional formato tríptico, hay cabida para la poesía, algo de narrativa y las firmas invitadas de amigos y desconocidos…

De los treinta ejemplares numerados únicamente quedan disponibles diez. Si quieres una de las copias restantes ponte en contacto con Leonor o conmigo y te lo haremos llegar de manera gratuita, sin costes… al menos en esta primera edición.

[pendiente queda la fiesta de inauguración que el bueno de Bolo Hipólito nos ofreció realizar en Madrid…]