Tuits y tweets

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Hace pocos días tuiteaba por la mañana: “hay poetas muchos mejores que yo, pero como yo, no hay ninguno” piensan humilde y orgullosamene la mayoría de los poetas. La cita / aforismo era del genio norteño Ramón Eder. También tuiteé un día que muchos creían ser Claudio Rodríguez con su primer poemario. Clavarla a la primera es una quimera, una probabilidad reservada solamente a unos pocos y los humanos no tenemos reservada esa suerte. Hace falta madurez y ser consciente del lugar qué ocupa cada uno.

Pero pensar así conlleva tener una madurez poco apta en los tiempos de las redes sociales, donde en principio “vale todo”.

Llevar la respuesta a una crítica -y ni eso- hacia el enfrentamiento personal es una pérdida de tiempo: a mí me gusta el navajeo… pero aprendí a utilizar bien la mariposa.

La tierra para quien la trabaja

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[campos dorados y silencio: el éxodo de las sombras. Otra vez crecer en la alternativa de la tierra ajena, sorda, inmóvil…]

La tierra para quien la trabaja
el tren de las oportunidades (sic.) -la nueva
ruleta de la fortuna

recuento de amigos en la ciudad:
quién cuida el trabajo

dónde estará la carretera
y cómo ocupar un lugar sin oírlo.

para Víctor Peña Dacosta
en su cumpleaños

Un poema de ‘El hombre de acero’, de Cristián Gómez Olivares

Cristián Gómez Olivares - Descontexto

[las cabeceras de inicio de las entradas valen para escribir un libro. Mientras caigo en la cuenta de que es simplemente otra manera de alargar una agonía que fenece cuando pongo el punto y dinal de cada texto que escribo…]

Salamanca. Convento de los Dominicos
Signos de exclamaciºon para el derecho de gentes.
Signos de exclamación para las flechas recolectadas
y las ocarinas y otros instrumentos usados por los indígenas,
signos de exclamación para recordar a los escritores
que se negaron a apoyar ese tipo de locuras
pero después se sumaron con fervor a la causa,
signos de exclamación cuando el café te lo sirven
en esas tazas que no deben pasar de las diez onzas
y la conversación gira en torno a los padecimientos
que tus colegas sufren ante los recortes y los despidos,
signos de exclamación para la comidad que te sirven en la mesa
y derramas sin querer sobre el mantel, signos de interrogación
cuando la feria del libro se termina y hay que decidir
dónde haremos la sobremesa, signos de interrogación
para conversar sobre alguna biografía todavía inacabada
y que dificilmente verá la luz si el idioma no logra atravesar
esa barrera que baja cuando está pasando el tren.

[poema extraído de El hombre de acero (pag. 18, Liliputienses, 2020) del poeta Cristián Gómez Olivares]

Egos y obligaciones (by Omar Pimienta)

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¿Es cierto eso de que “los premios para los poetas son un mal menor”?
Buena pregunta. Sí, creo que sí, porque hay mucho ego en la poesía. Creemos que nuestra obra es buena a pesar de que ganemos o perdamos los premios. Si en mi vida nadie me lee es porque estoy adelantado a mi tiempo, si no gano el concurso, es porque está arreglado, si gano, es porque los jurados son honestos y exelentes lectores, pero todo esto sucede al margen de la obra y creo que está bien. Creo que ese ego lleva a muchos a crear muy buena obra.

Su poesía está cargada de denuncia social. ¿No tiene la sensación de que precisamante la poesía es una forma de dulcificar las injusticias?
Buena pregunta, me lo cuestiono a diario. Me pregunto si lo que hago es una mera estetización del problema, pero entiendo que tengo pocas armas contra la injusticia y una de las que mejor manejo es la poesía. Siento que la tengo que utilizar. De mis formas de denuncia es la que imagino que llegará más lejos y durará más tiempo (de nuevo ese ego que me hace creer que alguién me leerá en 30 años), y si puedo sembrar en algún lector la indignación, aunque sea por mecanísmos estéticos, siento que es mi obligación hacerlo. Creo que por lo menos no me he quedado callado.

Omar Pimienta

[entrevista completa publicada en el Semanario Avuelapluma el 26 de octubre de 2016]

Sebastião Salgado y mi cubo de basura

Caer en el pesimismo al ver las fotos de Sebastião Salgado. Salir de la exposición y no creer en personas, plataformas, sistemas, medios y demás. Cuestionar si un envase de plástico puede ser el inicio de algo. Si puede ser parte de algo. Dudar: no hay contenedor amarillo en mi casa y todo va hacia el gris. Toda una metáfora de nuestro final.

¿Quién se acuerda de ti?

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[¿quién se acuerda de ti, ahora que el suelo se derrumba bajo tus pies? // ¿quién se acuerda de mí, ahora que sólo te acompaña esta canción?]

“Y ahora, pregunto, qué será de mí cuando acabado este capítulo dejen para siempre de oírme, quién se acordará de lo que fui, se quedará un instante pensando y se preocupará por mí, nadie se acuerda, piensa, se preocupa…”

António Lobo Antunes

Nota: día duro en la oficina.

Lo nuevo de Elías

20131201132315-eliasmoro2“Tarea pendiente del poeta.- Describir, rememorar con la mayor exactitud posible, con todo lujo de detalles, aquello que aún no existe, lo que se intuye en lo invisible.”

Una de las novedades de la semana es la llegada a las librerías del nuevo libro del gran –grande, en todos los sentidos- Elías Moro. La llegada de Lo inseguro. Sobre la escritura (Apeadero de Aforistas, 2020) confirma el giro lírico y natural de aquel que ha ofrecido unos poemarios y relatos cortos deliciosos y ahora se vuelca en el aforismo de manera contagiosa, vibrante: desde la habilidad y la sencillez.

A veces sacio mi apetito por Facebook, con sus poemas. Alguna vez ha dejado entrever que el viaje al aforismo era irremediable -por suerte-, pero no sé si parará de nuevo en la poesía. No obstante, en la distancia, le echo de menos…

[podéis leer un adelanto del libro -y adquirirlo- clicando aquí]