Notas sobre ‘Mañana sin falta’, de Justo Vila (I)

[me acuerdo de un comentario velado que hizo una vez un vendedor de espárragos portugués a una ama de casa en la puerta del Simago, sobre una supuesta montaña de café que había en Campo Maior, únicamente visible en la ciudad desde Torre Simago o el Edificio Banesto y cómo nunca me atreví a desmentirle, tras comprobar la longitud de su trola desde el estudio de mi casa…]

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Notas sobre ‘Insumisas. Poesía crítica contemporánea de mujeres’

so-227c[no son ni las seis de la mañana cuando empiezo estas notas que no sé cuando verán la luz. Mientras apuraba los últimos instantes antes de entrar en el AVE pensaba en los bocadillos previos a cada entrada, en que más adelante se merecerán un espacio de protagonismo en forma de papel. Son la naturaleza del día que provoca aquello que escribo, lo que leeréis a continuación. Pero ahora, viajo]

Una de las únicas verdades absolutas y en un alto porcentaje irrefutables, ha sido el papel de la mujer en la poesía. Si ampliamos el campo, en la vida diaria del estado. Si nos centramos en un punto de vista lírico, siempre han quedado solapadas por personalidades masculinas. Si bien es completamente cierto que la poesía, para lo bueno y lo malo, está viviendo un boom (un auge, para los puristas), gran carga de tal repunte depende de ellas. Durante los últimos tiempos han surgido lecturas, editoriales, festivales… donde se ha brindado una justa oportunidad. Los espacios necesarios y 15392861520808seguros para hacer pública la creación. Posiblemente Insumisas. Poesía crítica contemporánea de mujeres (Baile del Sol, 2019), coordinada por Alberto García-Teresa sea uno de aquellos espacios necesarios que comento. Es una antología con buen empaque que toca todos los palos: no hay ninguna voz prescindible… aunque luego, siempre tras la lectura o a partir del registro previo que tenga el lector, quien saque y considere qué poetas son necesarias (Laura Casielles, Sofía Castañón, Esther Muntañola, Miriam Reyesintocables) y qué descubrimientos aparecen en la lectura. No me muero de vergüenza si menciono aquí a Isla Correyero. Filias personales: me hubiera encantado encontrar aquí a Elena Román y a Chus Pato; especialmente la segunda, una de las voces más fuertes de la poesía gallega que han existido nunca.

Recuerdo que no es una antología al uso, sino una crítica al desconocimiento, al mutismo -institucional, editorial…- que durante mucho tiempo han sufrido nuestras compañeras. Es lícito que tengan sus espacios y sus mecanismos de difusión fuera de cuotas.

‘Obsolescencia programada’, de Víctor Peña Dacosta

descargaHace un par de meses me llegó Obsolescencia programada en modo borrador. Víctor, cercano a la par de colchonero, comentaba que Obsolescencia programada (RIL, 2019) debía suponer un paso adelante, un libro necesario para cerrar etapas. Desde hace un par de semanas estoy con el borrador que me leyó, a tientas, tomando alguna nota. Sacando conclusiones entre Proyectos Educativos Individualizados y ratos de comedor escolar. Junio.

Víctor Peña Dacosta (Plasencia, 1987) puede ser fanfarrón, atento, cariñoso, descuidado… pero también es muy buen poeta. En Diario de un puretas recién casado (Liliputienses, 2016) teníamos una versión gamberra de su poesía, una propuesta cercana pero nada simple: los juegos de doble sentido siguen, se acentúan, pero está claro que hay un paso adelante. Víctor Peña Dacosta no es una promesa, no es un benjamín de la poesía extremeña: es ya un autor de una propuesta tan descarada como crítico-constructiva; tan sincera como punzante. Y dentro de los guiños tecnológicos, sociales y éticos encontramos la militancia política. ¿De qué signo? adivinen. Continuar leyendo “‘Obsolescencia programada’, de Víctor Peña Dacosta”

‘Cóncavo y convexo’, de Carmen Canet y Javier Bozalongo

[como era de esperar, los primeros calores de junio llevan cosidos en la clavícula derecha una ligera capa de literatura, necesaria y poco dada a los excesos -¿y qué es un exceso en la literatura?-. Fin de semana. Aparto los libros de poco menos de cien páginas y permito relajarme. Abro una cerveza…]

ccCon todo, llegué al aforismos de refilón, por culpa del Cónsul Raiano de Sagres (clic aquí) Durante los últimos meses el más pequeño de los grandes géneros literarios goza de buena salud en mi biblioteca: ante la imposibilidad de leer poemarios y demás con fluidez, abracé la novela gráfica y el aforismo. En una semana loca, de levantarse de noche, he podido acabar Cóncavo y Convexo (Esdrújula, 2019), escrito a cuatro manos por Carmen Canet y Javier Bozalongo. Cóncavo y Convexo es un golpeo redundante, contundente de pleno, en una contraposición de ideas, visiones y sensaciones enriquecidas por las percepciones de los dos escritores: estamos ante un duelo donde las piezas van repartidas a pares y el anonimato cobra especial protagonismo -el lector desconoce qué aforismos ha escrito cada autor-. ¿En qué lado estará el lector? Tendrá la respuesta pero nunca sabrá con quién. Continuar leyendo “‘Cóncavo y convexo’, de Carmen Canet y Javier Bozalongo”

‘Portugal’, de Cyril Pedrosa

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[la punzada en el vientre: sentirse vacío en un mundo conocido y sonreír forzosamente cuando el paisanaje me abruma…]

No entran mucho las novelas gráficas por aquí, pero hoy ha llegado su momento. Anteayer, en el AVE de vuelta a Tarragona acabé Portugal (Norma Editorial, 2014) de Cyril Pedrosa. Pienso que leer un álbum es una tarea compleja porque uno supone que tiene que haber un equilibrio entre el guión, el dibujo y la paleta de colores -si la hubiera-. Continuar leyendo “‘Portugal’, de Cyril Pedrosa”

Cuatro líneas sobre ‘Los hombrecitos Hasselbald’

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[cuadrar una isla en un desierto inundado. La sal avanza y no hay más alternativa que el silencio de las sombras que se proyectan en el horizonte…]

UNO: puede parece que no, pero en las letras hay la sombra de una muerte temprana, un campo de trabajo y pájaros rodeando un nido definitivo. También, secuelas. DOS: cuando tecleo Gerard Fieret en Google, en la casilla de también se buscó aparece Vladimir Putin. Fieret fue un genio incomprendido: alguien que hizo de una aparente debilidad una coraza para revestir su obra. La evolución de los iniciales dibujos y poemas culminaron en una obra fotográfica cómplice y en la línea de la polémica: no ha sido hasta bien entrado, despidiéndonos casi del siglo XX cuando su obra fue reconocida y valorada por las principales galerías. El dato de Putin es macabro: la mínima comparación entre el artista y el jerifalte provoca ardor de estómago. TRES: en la línea D0_qN6cXcAAGiPcde la imagen, la temática queda definida: hay una gran estantería en donde encontramos diversas gavetas que se abren y cierran de manera intermitente: la mujer, comercios, la monotonía del paisanaje, escenas callejeras. El armario de Fieret hay un mundo parco en colores y donde la diferencia radica en la esquina de los detalles. CUATRO: el fotógrafo sabe jugar: no necesita recursos grandilocuentes para enhebrar un poema. Prescindir es un verbo aliado en la lectura: atrás queda la ortografía, la sintaxis -erratas y faltas de ortografía también- y se abre camino la sencillez.

Los hombrecitos Hasselbald (antología poética + textos encontrados de Gerard Fieret) ha sido publicado recientemente por Kriller 71. La edición corre a cargo de Nanne Timmer. En mayo, presentación oficial en Barcelona.