‘Portugal’, de Cyril Pedrosa

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[la punzada en el vientre: sentirse vacío en un mundo conocido y sonreír forzosamente cuando el paisanaje me abruma…]

No entran mucho las novelas gráficas por aquí, pero hoy ha llegado su momento. Anteayer, en el AVE de vuelta a Tarragona acabé Portugal (Norma Editorial, 2014) de Cyril Pedrosa. Pienso que leer un álbum es una tarea compleja porque uno supone que tiene que haber un equilibrio entre el guión, el dibujo y la paleta de colores -si la hubiera-. Sigue leyendo

Cuatro líneas sobre ‘Los hombrecitos Hasselbald’

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[cuadrar una isla en un desierto inundado. La sal avanza y no hay más alternativa que el silencio de las sombras que se proyectan en el horizonte…]

UNO: puede parece que no, pero en las letras hay la sombra de una muerte temprana, un campo de trabajo y pájaros rodeando un nido definitivo. También, secuelas. DOS: cuando tecleo Gerard Fieret en Google, en la casilla de también se buscó aparece Vladimir Putin. Fieret fue un genio incomprendido: alguien que hizo de una aparente debilidad una coraza para revestir su obra. La evolución de los iniciales dibujos y poemas culminaron en una obra fotográfica cómplice y en la línea de la polémica: no ha sido hasta bien entrado, despidiéndonos casi del siglo XX cuando su obra fue reconocida y valorada por las principales galerías. El dato de Putin es macabro: la mínima comparación entre el artista y el jerifalte provoca ardor de estómago. TRES: en la línea D0_qN6cXcAAGiPcde la imagen, la temática queda definida: hay una gran estantería en donde encontramos diversas gavetas que se abren y cierran de manera intermitente: la mujer, comercios, la monotonía del paisanaje, escenas callejeras. El armario de Fieret hay un mundo parco en colores y donde la diferencia radica en la esquina de los detalles. CUATRO: el fotógrafo sabe jugar: no necesita recursos grandilocuentes para enhebrar un poema. Prescindir es un verbo aliado en la lectura: atrás queda la ortografía, la sintaxis -erratas y faltas de ortografía también- y se abre camino la sencillez.

Los hombrecitos Hasselbald (antología poética + textos encontrados de Gerard Fieret) ha sido publicado recientemente por Kriller 71. La edición corre a cargo de Nanne Timmer. En mayo, presentación oficial en Barcelona.

‘Vine porque me pagaban’ de Golgona Anghel

golgona-anghel-vine-porque-me-pagabanLa riqueza es escribir un poemario en una lengua que no es la tuya –  que no es la tuya pero haces propia. Como haces propio la equidad entre lo corriente y la herencia que uno arrastra consigo. Kriller lo ha vuelto a conseguir, ahora con Golgona Anghel y su Vine porque me pagaban (Kriller71, 2019)

¿Qué es la existencia si no una sesión de fotografías en donde uno es protagonista de unas pocas, con suerte? Hay mucho de esperpento en el libro de Anghel -aquellos que han viajado, que han renunciado a mucho entienden qué es-. Leo Vine porque me pagaban (pag. 89) y veo un biker de Glovo, al igual que cuando ataco Porque falta media hora antes de (pag. 17) encuentro la catarata de sinsabores que han sometido a las ataduras de la inseguridad establecidas por los miedos y las seguras convicciones de un mercado que ha sustituido al mundo. No sé si Anghel disfrutó 1134923creando los poemas, pero de lo que queda claro es que no se conforma: en una visión incómoda, encuentra un espacio donde su lenguaje comprime el poema ante las incertidumbres.

Vine porque me pagaban no es un ramo de alegrías, sino el resultado de la acidez contra un sistema enmohecido; un dietario poética -quizá- de una protagonista desacomplejada que reparte dejándose llevar, ambiciosa, sabiendo que quien acapara en la refriega, refuerza más si cabe sus principios, aunque sea de manera transitoria.

[la traducción del poemario es obra de Anibal Cristobo, editor de Kriller71]

‘Malgastar’, de Mercedes Cebrián

51jMDNasKaL._SX284_BO1,204,203,200_No hace falta bucear mucho en su obra para darse cuenta que Mercedes Cebrián vive más allá de lo real y lo irreal: la poesía es su juego, una dimensión paralela en coexistencia con la realidad.

Malgastar (La Bella Varsovia, 2016) el yo aparece como protagonista y la individualidad surge como escudo, bien hacia una evocación el pasado o bien hacia el exterior, sin renunciar al barniz costumbrista o una puerta abierta a diversas alegorías -siempre con un verso introductorio, que se abre a al fluidez poética de Cebrián-. A lo largo del poemario hay guiños narrativos, entendidos como licencias y estilos más acordes a la narrativa, pero que consigue entrelazar con genio para crear una poesía despistada en el sentido amable de la palabra… con una carga social que va más allá de las concesiones tradicionales arraigadas en el concepto.

Avanzando el la lectura, dentro peculiar costumbrismo lírico de Cebrián, encontramosMCebrián-Foto-DANIEL-MORDZINSKI-200x300 guiños a la cotidianidad: ¿es posible conmover desde la normalidad? Sin duda. La poeta se mueve bien en la mirada tranquila y diaria, capaz de deslizarse en guiños norteamericanos a entremezclar un presunto epílogo a otros poemarios pasados. Dentro del sentir poético de Mercedes Cebrián se transmite una visión confundida del mundo, de su funcionamiento y una necesidad curiosa por desmenuzarlo para su pleno entendimiento.

Quizá Cebrián sea una rara avis en la poesía española, siendo además una tachuela amable en la editorial: un poemario tan libre como el suyo es concebible únicamente a partir de la mayor de las independencias. Y para que salga un ejercicio de poesía tan redondo únicamente hace falta tener las cosas claras: Mercedes las tiene.

 

Esperando las noticias del agua, de Basilio Sánchez

ub. la cruz del surEl próximo martes 12 entregan a Basilio Sánchez el III Premio Centrifugados al mejor libro publicado por un extremeño en 2018. El cacereño ha sido -y es- referente silencioso sin la estridencia de capitales y marcas: no le hacen falta -y dudo que las necesite-. Sin discusión posible, es uno de los mejores poetas actuales que hay en la península.

Esperando las noticias del agua (Pre-Textos, 2018) como ya comenté a finales del año pasado, fue uno de los libros que más me gustaron del año pasado. Sánchez provoca que leer sobre el amor sea una práctica hábil, satisfactorio y hábil. En el libro, el agua, sus extensiones y límites son el medio para mostrar una relación de amor con palabras que son la mueca del sentimiento, evocadoras de otros tiempos y realidades: la sal contra lo dulce del agua de río; el desierto como extensión del vacío y la calma; el lugar donde Sigue leyendo

Raíz de niño muerto, de Naza Díaz

9788494886652Antes de marchar a Lisboa de vacaciones de navidad recibí Raíz de niño muerto, de Naza Díaz. A lo largo del vuelo y desde hace unos días he ido revisando algunas de las notas que apunté en su día; para refrescar el contenido de la lectura.

La primera sensación que tuve al hojearlo es que hay una intención muy profunda en el libro, pero al igual que puede sacudir fuerte de un inicio, tanta fuerza puede llegar a desbordar. Sorprende la cantidad de citas que hay en todo el poemario, algunas incluso demasiado extensas -a mi gusto, y eso que en el libro hay unos versos míos encabezando un poema-. Realicé dos lecturas: la primera sin leer ninguna y una segunda algo más detallada y leyendo el prólogo, extrayendo como conclusión de que muchos poemas son eclipsados casi al al completo por algunas citas.

Es de agradecer el esfuerzo y el juego de la memoria del autor: los paisanajes, la recreación de una imagen artificial, el deseo; incluso la duda. En la recurrencia del contenido -la infancia, el dolor, recuperar el tiempo perdido; temas manidos en la poesíadescarga y últimamente en boga- hay destellos de lucidez. Estamos ante un libro trabajado, sin duda; pero la complejidad de diferir, de mostrar algo diferente a lo ya leído condiciona mucho la percepción del contenido de los versos.

El estilo del libro es directo, a caballo entre la nueva poesía y una voz más tradicional. Hay guiños a la tercera persona, la primera del singular mantiene un registro contundente a lo largo del poemario.

El estreno de Naza Díaz -si no se tiene en cuenta Nuestra teoría del caos– es un ácido ejercicio de memoria que intenta poner en su lugar las cosas: son piezas móviles que no siempre encajan en el lugar donde están: ante todo lo dicho quizá todavía quede algo de trabajo, picar piedra, para encontrar la raíz. Y una vez allí, cuidarla para que todo germine. Todo llegará.

 

Carne de leviatán, de Chus Pato

51po+F8qRXLQue Chus Pato (Ourense 1955) ha sido uno de mis descubrimientos del año, es sorprendente. Y que haya conocido su poesía en la periferia es más sorprendente todavía. Poetas extraordinarias en lugares extraordinarios es una bella casualidad que ya me gustaría que se repitiera pronto…

Quizá sea Carne de leviatán (Amargord, 2016) un poemario que me ha descolocado especialmente. Acostumbrado a un uso coloquial y más llano de la palabra, sumergirse en la poesía de pato es revolcar los principios del lenguaje, acercarlo a aquella literatura atlántica desconocida, mostrada por editoriales que traen de américa nuevas ideas que rompen la idea preconcebida que tenemos de poesía. Chus Pato junto con Ángel Cerviño -curiosa e interesante dupla gallega- parece que escriben desde un exterior, fuera/ajenos  a cualquier tipo de dependencias (un logro)

Pato erige el poemario a partir no entiende de límites en el lenguaje y por eso la imaginación difumina cualquier barrera posible. Cualquier espacio es válido para hacer jaque a la sintaxis, al idioma: y dentro de tal agitación surge un espacio para la convergencia, donde la utopía y también los paisajes entran en juego. La ourensanacp estruja el léxico, estira hasta el extremo un mundo raído y cuestiona la palabra rebozándola de utopía en el abismo. Asumir la lectura es asumir que uno está pisando una frontera de tiza que puede ser borrada con la punta del pie sin demasiado esfuerzo. Salir con interrogaciones resueltas pero que surjan con nuevas puede -y debe- ser un propósito de la lectura. Para despejarlas no hay más que desoír el murmullo frondoso de los busques y luchar contra el imaginario colectivo para desarrollar cada idea, más allá de las convicciones propias.

No sé si la palabra nos llevará a cumplir muchos sueños, pero Chus Pato abre una puerta que no se puede cerrar sin dudar del camino que la palabra es capaz de vertebrar.

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Foto: con la autora en Centrifugados 2018.