De Lobo Antunes a Eugénio de Andrade

Bom dia, Eugénio

Cocteau decía que hay hombres de corazón de diamante que apenas reaccionan al fuego y otros diamantes y descuidan el resto. Junto con estas vocaciones raras de zarza ardiente, me gustaría sentirme en familia, o eso es equivalente a explicar que siempre estoy allí. No quiero quejarme: de hecho solo vivo para navegar, instintivamente en la 1574842602_688159_1574842846_miniatura_normaldirección correcta, fingir que estabas lejos -Azores, Woods y el vacío de las olas, Wolfram Schütte, Marisa Blanco, Eugénio de Andrade, volcanes, fraternos de ternura, refugios de piedra blanda en los que preocuparse por la inquietud de la fiebre, personas que nos reconcilian con un alma que no es el alma de Scott que escribía, durante horas en la mañana. Y por Eugenio de Andrade, hoy hablo, un balcón perpetuo de basalto frente a la playa.

Lo llaman el amigo más cercano del sol: de acuerdo, si el sol es obstinado y severo. Lo llaman poeta: de acuerdo, si las palabras traen noticias de la vehemencia de la sangre. Lo llaman difícil: de acuerdo, si notas la infancia en la paloma de la sonrisa que de vez en Continuar leyendo “De Lobo Antunes a Eugénio de Andrade”

A la sombra de Mário

images

“(…) En asuntos de fechas mi memoria es mucho peor que la de Gaspar Simões: él las cita, aunque todas mal. pero yo ni eso. Una vez, en un momento en que Mário Sosares estaba de capa caída, declaré a la revista Cambio 16 -que hizo entonces entre nosotros una encuesta sobre las elecciones a la presidencia de la República- que votaría por él para ver si el país dejaba de ser tan triste. Mário Soares ganó las elecciones por los pelos, con los votos -difíciles de tragar, por ambas partes- de los comunistas. Fue la única vez que hice público mi voto, y no me arrepentí: algunos días después, sus respuestas a una entrevista del Expresso a la que no respondió el otro candidato, seguramente por lo “delicado” de algunas preguntas (aborto, homosexualidad, etcétera) mostraron bien a las claras el carácter y la franqueza intelectual del futuro presidente. Tras su elección, cené con él en su primera visita oficial a Oporto, y volví a encontrarlo en la Real Companhia Velha con los reyes de Suecia. Aquél fue un encuentro hermoso: desfilaba con la reina entre alas de invitados y al pasar junto a mí me clavó un dedo en la cintura y, después de de sentarse en el trono imperial, me guiñó el ojo como diciendo: ¿Alguna vez pensaste, cuando andabas en Lisboa con tus papeles, que me verías entronizado junto a la reina de Suecia? Le sonreí largamente, diciéndole que sí, que justo en aquel tiempo era cuando tenía el aire soberbio de quien llegaría a ser Mário Alberto, rey de Portugal y de los Algarves. Y que tuvieses paciencia si el título era así de corto: el imperio había ido destruyéndose y, la verdad, sin dejar mucha nostalgia de lo que había sido (…).

[fragmento (p.76-77) extraído de A la sombra de la memoria  (Pre-Textos, 2006) traducción de A cidade Garret. A sombra da memoria (2005), volumen recopilatorio de la obra en prosa de Eugénio de Andrade (Póvoa de Atalai, 1923 – Oporto, 2005) realizada por Martín López-Vega (Poo de Llanes, 1975 – act.)]

Un hilo del abalorio

Mia-Couto-22181304-604x270

[el color y los matices. La clave será alejarse del continente pese a vivir en él. Disfrutar de la tierra en un ambiente perecedero…]

“Cierta tarde, el abuelo visitó la casa de sus hijos, se sentó en la sala y ordenó que saliera el nieto. Quería hablar, a solas, con los padres de la criatura. Y el viejo dio entendimiento: la crianza es como el amor, no se desempeña sola. A los padres le hacía falta ser hijos, juntarse como niños con el niño. Les faltaba aceptar el dejar de lado la edad, desobedecer al tiempo, esquivarse de su cuerpo y de su juicio. Ese es el milagro que ofrece un hijo -nacernos en otras vidas. Y no dijo nada más.

– Ahora me voy -dijo él- porque, si no, me duermo con mi propio discurso.

– Quédese, padre.

– Así, viejo ya, soy como el cigarro: me consumo en la oreja. Se levantó y en la solanera, rodó como si hubiera sido asaltado por una porción de recuerdo. Acudieron, afligidos. ¿Qué le pasaba? El abuelo serenó: apenas era cansancio. Los otros insistieron, sugiriendo exámenes:

– El padre ha de descansar con mucho cuidado.

– No es de esos cansancios que nos pesan. Al contrario, ahora ando más celestial que una nube. Que aquella fatiga era el habla de Dios, mensaje que estaba recibiendo en la silenciosa lengua de los cielos.

– Estoy siendo llamado. ¿Quién sabe, hijos míos, si esta es nuestra última vez?.”

[fragmento extraído de El hilo del abalorio (LeTour 1987, 2018), traducción de O fio das missangas (2013) escrito por Mia Couto (Maputo, 1955 – act.). La traducción del libro es de Ángel Manuel Espada]

Las 20 VPO

pzalta

[de la resaca de ayer por la noche únicamente puedo recuperarme leyendo la vida real. Algunos dirán que es ficción, no sé si es natural la realidad. Visto lo de ayer, cualquier cosa podemos esperar de la vida…]

“En las 20 VPO, lo primero que se rompen son los peines y lo segundo las zapatillas. Sus habitantes necesitan, de vez en cuando, no dudar sobre dónde estaban los pañuelos y dónde los anillos. La gente de las 20 VPO enchufa los ventiladores al cielo y sueña con despertar en el mismo sitio en el que duerme.”

Ciudad Girándose
Elena Román

Una cuestión de trabajo

antc3b3nio-lobo-antunes.jpg

“Escribir es una cuestión de trabajo. No hay una línea que un principiante no pueda hacer. No existe el talento. Como los toros, hay que mmmmm [embiste con la cabeza]. Y haces una versión y otra versión y otra versión y otra versión. Tienes que ser humilde porque sólo es una cuestión de trabajo. Por ejemplo, el pobre Rulfo trabajó como un perro en Pedro Páramo. Los mejores son los que trabajan más y no se quedan contentos con la primera versión. La primera versión no puede ser buena. Es un oficio de paciencia. Y de un poquitito de valor para aguantar los tiempos de desánimo, que son tan frecuentes. Porque sientes las cosas con mucha intensidad y cuando vas a mirar lo que has dejado en el papel hay una distancia tan grande… No es romántico. Sánchez Ferlosio decía de su mujer que era una viuda que tenía el difunto en casa. Porque casi no tienes tiempo para nada más. Horacio, el poeta latino, decía que el poeta tenía que trabajar 10 horas al día, una para escribir y las otras para corregir. Ser espontáneo te cuesta mucho trabajo y el lector no puede sentir que has trabajado mucho, tiene que parecer que se ha hecho así.”

António Lobo Antunes

De quién

2048

“-¿Es de los nuestros o es uno de ellos?- preguntó el soldado sentado junto a la camilla.
-No se sabe -le respondió el enfermero tras unos instantes de silencio.
-Es de su madre -dijo uno de los soldados que permanecían de pie a un lado.
-Ahora ya es de Dios -agregó otro, pasado un rato. Se quitó la gorra y la colgó en el cañón de su fusil.”

La guerra del fútbol
Ryszard Kapuscinski

Las reseñas

Anne-Carson-en-el-Hammer-Museum (1)

[decir que no estoy trabajando en otras cosas sería mentir. Pero decir que ahora mismo estoy trabajando en otras cosas sería mentir. Uno nunca deja de trabajar…]

“La publicación de un libro siempre es un no-evento. No sucede realmente, en ningún lugar ni tiempo al que puedas acceder o habitar. Enviar el libro a amigos es encantador, pero imaginario. Las reseñas pueden ser acertadas o no, sin embargo cuando las hacen tú ya estás ocupada con el próximo libro.”

Anne Carson