‘Borrajas’ (un poema de Azahara Palomeque)

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[hay quienes juegan con la rayuela con los peajes y las banderas. Hay quien vive en el silencio de la distancia. El silencio incómodo que siempre da de hablar…]

Borrajas
…sombra, dique
tras dique
se estrella anhelando el margen del color, el corazón
empapado de otro mapa, apelando
a lo que ya no existe,
a las borrajas,
a las puertas calcificadas, a las hormigas
matutinas
de un roer que ya
no es de este mundo.

[poema extraído de RIP (Rest in Plastic) de Azahara Palomeque (El Sur, 1986), publicado por RIL Editores en febrero de este año.]

Goles son amores (un borrador)

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Gol en Las Gaunas -Aimar y las palmadas- patrocinado por Puritos Dux y Soberano. El chiste del Levante – Las Palmas // fútbol a las cuatro de la tarde en campos de tierra. La radio comarcal dando resultados de Regional Preferente (Grupo Norte). Vallas publicitarias de Anís La Castellana, Larios y Terry -usted sí que sabe-. Volver de Plasencia, de Mayorga Uno, merendando bocadillos de chorizo en un Nissan Patrol 4×4. El DominGol.

Cero a cero en Badajoz. En la portería del equipo local juega Poli. El silencio de los transistores en el Vivero, en el Nuevo Vivero: el/los campo(s) del Rey del Empate. Goles son amores. El Rey del Empate nunca conoció el amor. Descenso directo.

Lo último de Ferrer Lerín

Alicante 2

Ejercicio de memoria: junto a Elías Moro y Lobo Antunes, Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) sea uno de los nombres que más ha aparecido por el blog desde 2016 (se dice pronto). Quizá por aquella aura de maldito que pesa sobre él, quizá porque leer un texto, un poema, sea como recibir un disparo a bocajarro. He acabado de leer hace unos días su Libro de la confusión (Tusquets, 2019) y el resultado final me agrada pero me remata en la incertidumbre del silencio que deja aquel regusto de final en colores negros como la tinta del calamar -curiosa su tinta, cuando se oxida tras dar cuenta del arroz, del fideo rebelde a la caza del tenedor, muta en un color naranja cobre para realzar su valor-.

El silencio poético de casi treinta años, roto violentamente hace una década, ha dado como resultado una trilogía de libros (añado sus Fámulo y Hiela sangre, ambos publicados también por Tusquets en 2009 y 2013) que aunados, parece que desemboquen en un incierto camino hacia un final cercano, al que se siente latir, pero no sabemos realmente si existe a ciencia cierta. A ciencia cierta es preciso añadir si éste no será el último libro de poemas o el último poemario de Ferrer Lerín. Es necesario, por tanto, afrontar con avidez la lectura con una buena reserva de cerveza a mano, junto a sus libros. Sea el último o sea el único que queda.

De fines y semanas

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Entre huelgas, luchas políticas, jornadas laborales y demás inquietudes sociales -cualquier cosa tiene una raíz social, solo hace falta que sumerjamos un poco la cabeza en la trastienda de la bolsa de patatas fritas que compramos o en el lomo de bacalao salado que encargamos en el mercado [por ejemplo]- hubo tiempo para la poesía. El viernes llegué a Madrid con una semana de retraso, consecuencia de una gripe que me machacó durante una semana entera: nada de actos sociales, resumamos. Después de llegar a Madrid/Atocha de forma rápida (bendito serías, AVE, si no fuera por tus precios prohibitivos para las falsas clases medias del estado) nos dirigimos a la LIbrería Iberoamericana, donde se presentaba el último libro de Ángel Cerviño: La explotación industrial del gusano de seda (RIL editores, 2019). Junto a él estaban Francisco Layna -presentando- y público selecto. Agradable sorpresa ver allí a otros conocidos como Máximo Higuera (editor de Trifaldi y Ay del seis) o a Berta García Faet entre el público. Y claro; con Cerviño presentando, Layna abriendo el apetito y una agradable presentación/conversación sobre ciclos que se cierran, sueños de la morgue y rodeos, llegamos ala conclusión -una vez más y van unas pocas- sobre lo acertadas de nuestras decisiones. Continuar leyendo “De fines y semanas”

«Albaricoque» (un poema de Julieta Valero)

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[coches desaparecidos entre las hojas que van cayendo: pocas, no hay hojas caducas, no hay esperanza en un otoño que cae sin fuerza en un octubre sofocado…]

«ALBARICOQUE»
se oye caer al fondo del coche

no es la palabra sino la bola
conmovida de boca provenir

también «astronauta» es fruta que
rueda a empujones mojados

por completo y circular mi mente ignora
si aquí comienza o aquí sucumbe
el reino de la interpretación.

[poema extraído del poemario Los tres primeros años (Vaso Roto, 2019) de la poeta madrileña Julieta Valero (1971-act.)]

‘Jaraíz’, de Miguel Ángel Curiel

[la niebla contra el valle y quién ganará. Nadie lo sabe: el río humeante que escancia el otoño, el invierno y lo que venga. Decrecer sin nada a cambio, únicamente con la culpa como fragmento de dudoso equilibrio asentándose entre los esquejes…]

2017031818090813524Durante los cuarenta días de pausa forzada, no miento si Jaraíz (Amargord, 2018) me ha acompañado demasiado. Guardando las distancias ha sucedido algo parecido como con Mañana sin falta, de Justo Vila: hay lugares e imágenes que, dentro de la singularidad individual he revivido gracias al saber hacer de los escritores.

No sé a qué juega Miguel Ángel Curiel (Korbach, 1966) cuando se vacía de tal manera en el libro. Quizá hay demasiados vacíos por llenar, fotografías faltas de color pero que están bien así. Quizá sea Jaraíz una31P2LiC2C7L._SY264_BO1,204,203,200_QL40_ consecuencias de afluentes que, tras bailar en los meandros, desembocan en una catarata que sería una poesía esculpida, trabajada y reflexiva. Los versos fluyen en una incertidumbre construida, meditada en una realidad natural, arraigada: creíble. Creíble en un yo solitario que transcurre por un sendero donde algunas palabras -agua, río, quemar…- se repiten en los poemas, dando la vuelta y encontrando en una serie de paseo su existencia, siempre con una sombra de incertidumbre bien cerca.

Estamos ante una poesía de espacios abiertos, que me huele a humedad -tierra, charco, niebla- y recuerda tanto a nombres pasados -Plasencia, Lisboa; dos ejemplos- como refuerza un paisanaje tan inquietante como sorprendentemente natural.

Nota: me consta que, el próximo 6 de noviembre realizará, junto a Carina Valente, una lectura en Madrid. Si tenéis oportunidad ya sabéis.