Iribarren en la frontera

A1-51666569.jpgHace un mes justo íbamos de Cáceres a Lisboa en la empresa. La empresa es el nombre con el que comunmente se conoce al autobús de línea en Plasencia. Yiyo me pegó ese concepto y ahora tengo que explotarlo como herencia lingüística de mi infancia. Hace un mes descubría a Karmelo C. Iribarren (Donostia, 1959) en profundidad, leyendo La ciudad (Antología poética 1985 – 2014) en su segunda edición ampliada y renovada recientemente mientras cruzábamos en autobús la frontera del Río Caia.

Una certeza que tengo, y antes de leerlo estaba, es que necesitamos poetas sucios, de a pie de calle. Iribarren no ha rechazado nunca el humo del tabaco ni la taberna, tampoco la mirada gris del humo de tabaco. La figura del guipuzcoano es necesario porque llena de un realismo urbanita, directo, escrito desde el interior y limando lo mínimo los significados, manteniendo el bruto versos en apariencia sencillos de leer pero creando en conjunto poemas con más sensibilidad del que aparentemente pueda existir: hay que escarbar para extraer el significado pleno del poema. Sensibilidad entendida más allá del sentimentalismo barato y recargado, sino uno aparentemente menos refinado pero igual de efectivo cuando una exporta su talento. Sigue leyendo

EP (Poemas de Salinger), de Roberto Valdivia

rvAviso a despistados: lean a Roberto Valdivia (Lima, 1995) ha creado un libro brutal: EP (Poemas de Salinger), publicado la pasada primavera por Liliputienses. Repito: hay que leer a Roberto Valdivia, con calma, sosiego: a mí me ha llevado meses hacerlo hasta que encontré el punto a la lectura necesario para adentrarse en un libro intrépido y moderno: fresco, en definitiva.

Digo intrépido porque estamos ante un poeta que juega con los límites. En la forma del verso -párrafo, podría llamarse- emerge un contenido moderno sin ataduras a cánones. Estamos pues ante un poeta íntegro que traza un contenido sencillo pero recargado de imágenes (“te dije que la vida me parecía un lugar lleno de espinas pero hermoso si estás lo suficientemente encima de los charcos”) que apabullan, se suceden y crecen en el desarrollo de un libro lleno de tics que podrían ser máximas nada cruentas e incomparables si no se arriesga a jugarse las pupilas al contraponerlo con cualquier poeta de la generación de la poesía de lo cuqui,10253239_1030238387002906_1948890075_n que fluye por el panorama poético actual en el país (“pondré mi brazo izquierdo abrazando tu torso y mi brazo derecho apuntará a una a estrella extinta que pensaremos aún existe” del brutal poema final Ellen, pag. 61)

En EP (Poemas de Salinger) Encontramos verdaderos giros culturales fuera de época, mencionando símbolos de otras décadas como Indiana Jones o los archiconocidos Artick Monkeys, pasando por Sylvia Kristel, si nos remontáramos a los setenta -aquí añadiría también a Salinger, dejado en caída y suerte hace tiempo por desgracia-. Anécdota o no, ahí entra la capacidad del poeta de jugar con nombres y hacerlos suyos en el poema; dominar la influencia sin perder la distancia requerida para no desprestigiar el ritmo de una poesía atrevida y sincera. Decidida si cabe a jugar con verdaderos símbolos como Freddy Mercury o una descripción de la habitación, de cómo adueñarse de su propio “gran hermano”.

Real o no la realidad autobiográfica, Valdivia saca a relucir una potencia en su obra difícil de comparar con otros compañeros de generación, sacudiendo el relato conservador que la crítica insensible prolonga en revistas y semanarios que niegan espacio a todo aquel al margen de las “grandes escuderías” y que muchos merecen como altavoz a una obra inicial sincera y coherente.

Expoesía Soria 2018

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Recuerdos de Expoesía 2018, celebrado a inicios de mes en Soria. Sin contar el sinsentido del viaje de ida y sus trasbordos por la geografía navarra, fue una experiencia única: el inicio soñado del agosto del reencuentro. En las fotos -las pocas que pude realizar con la cámara de mi móvil, robaré algunas a Ivan Vergara y a Olga Ayuso más adelante- podréis ver a poetas, editores y amigos: Ferran Fernández, Elena Román, Cristián Gómez Olivares, Leonor López de Carrión, Julio Hernández, Chose Garrido, Judith Rico.

A todos aquellos que salís en las fotos y otros que saldréis próximamente: se os echa (mucho) de menos. Pero al Bandalay no. Al menos no a su pizza de piña.

Postdata: han pasado cuatro días de mi llegada a casa tras las vacaciones. Ha llegado el momento de jugar con las estanterías y empezar a colocar lecturas. La cosa promete…

Mediterráneo, de João Luís Barreto Guimarães

dasUna de las escasas lecturas del agosto de las postales y las vacaciones ha sido Mediterráneo, de João Luís Barreto Guimarães (Porto, 1967) Descubrimiento soriano, por aquello de tener la caseta de Vaso Roto, editorial que ha publicado este año al tripeiro, al lado de la de Liliputienses & Luces de Gálibo. Vaso Roto que al igual que sorprende, igual… o menos.

El destino ha querido que dos mil dieciocho sea un año viajero. Primero fue Comiendo de una granada, de Esther Muntañola. Luego, De nómadas y guerreros, de Elías Moro. Ahora, después del viaje estival me inmiscuyo en otro poético hacia las vicisitudes de un viajero que transita en las fronteras del viaje a través del Mediterraneo; en su vertiente pacífica y espiritual y en otra cargada de miseria y temor. Esa mezcla, el contraste que condiciona la existencia del mar y la sombra de catástrofe que de manera intermitente siempre ha llevado en su sal. Cada parada, preciosa pero atroz, en contradicción en una búsqueda interior; protagonizan un libro que no aspira a ser, porque no lo es, un poemario de viajes y estancias, sino más bien un análisis íntimo a la herencia de los lugares bañados por el Mare Nostrum. Sigue leyendo

En Mérida con Elías

39942799_10216489927377277_3408328704273678336_nEl pasado jueves realizamos una breve e intensa excursión -lo que va siendo un subebaja– a Mérida para estar con nuestro amigo y poeta Elías Moro. Pese al calor que caía a plomo en la capital romana, disfrutamos de una jornada espectacular: bien comiendo cerca de Proserpina para refrescar tímidamente el cuerpo, compartiendo -además de buena comida- sonrisas, recuerdos y anécdotas. Después del café y de haber reposado un rato de la chicharra que cayó a plomo hasta medianoche- acabamos la tarde en La Selva Dentro donde apuramos la tarde junto a Olga Ayuso (¡qué alegría verte!) hasta dar cuenta de una parrillada antes de volver a Lisboa.

Fue un día precioso. Un día que llevábamos ideando desde inicios de agosto -tras el viaje a Soria-. Elías era de las pocas personas de la comuna poética que no pudimos ver en Expoesía; así que  coger el bus hacia Extremadura era deseo nuestro. Sin duda valió la pena el madrugón y llegar a casa casi al amanecer. Volvimos del encuentro con una cantidad ingente y saludable de abrazos amén de diversos kilos de poesía de la buena: dese Mi ritrovai per una selva oscura, de José Viñals o Al dios del lugar de José Angel Valente pasando por Poemas de amor de Anne Sexton y acabando, de momento, con un cuadernillo del Aula de Poesía Jesús Delgado Valhondo del zaragozano Fernando Sanmartín… entre otras revistas y libros. Sigue leyendo

Anochece (un poema de Esther Muntañola)

atx

Canción: Anthony & The Johnsons – Fistful of love

[algo hay en la ciudad que no siempre son ciudades o bosques en miniatura….]

Anochece
Ultramar en el cielo de Atocha,
nubes amarillo Nápoles
sobre el Ministerio de Agricultura y sus caballos de
[bronce.

Nocturno con estrellas en los brazos,
nocturno depósito de azules, siempre, el alma.

Hacia un lugar sin tiempo, inhabitado
el ritmo de tu carne se repite.

[Poema de Esther Muntañola (Madrid, 1973) extraído de su libro Comiendo de una granada (Bartleby Editores, 2017)]