4F – Realidades del viajero

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Acaso algo semejante en todas las plazas donde dormí. Una realidad de baja intensidad y de la búsqueda de la invisibilidad ante la vergüenza ajena del igual:

“(…) Crees que te vas a encontrar a Hemingway. Piensas: soy demasiado joven para estar aquí y ha habido un montón de casualidades que han hecho que esté aquí, pero seguro que los demás son gente seria, no como yo, que soy… y de repente te das cuenta de que todos tienen una historia mediocre como la tuya y se humaniza mucho el trato. Luega está eso de cruzarte con un grupo de españoles. Me recuerda a que cuando mi mujer y yo íbamos a Nueva York teníamos un juego que está inspirado en un sketch de los Monty Python: nos sentábamos en un banco en la Quinta Avenida a ver quién era el primero que distinguía desde más lejos a españoles y, entonces, el que lo decía antes ganaba un punto. Si además de eso distinguías que eran catalanes o lo que sea, era triple bonus.”

Javier del Pino

4E – Matices poéticos

Plasencia. Deshago la maleta en la habitación, observo el título de cada uno de los libros que he guardado en ella. Curioso, observo la palabra emergente.en el título. Leo algunas biografías de sus autores y por supuesto sus poemas -hay versos fabulosos-. El libro me encanta. Por curiosidad, busco en el diccionario de la RAE emerger. Duda solucionada, prosigo. Al cerrar el libro denoto una falta de concordancia entre la preposición en del título. También en la relación entre biografía y méritos. Algunos no emergen sino son más bien verdaderos brotes verdes, consolidados.

No sé si hay una errata en el libro o ha variado el significado de emergente. Prefiero no pensar, no me llevará nada; ni bueno ni malo. Leo y disfruto, aunque.

 

 

4D – En Braga, Marina

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Probó todo tipo de patatas fritas, brasileñas mediante. Se durmió de la manera como se suspira un sueño, deseándolo en el inconsciente. Probablemente al día siguiente se despertó y sonrió más o menos lo justo con la triste aspereza de ver a los simpáticos. Pero como todo buen café portugués dejó buen poso y hubo quienes se llevaron su risa antes de dormir para poder continuar el viaje, como también llevóme el aguardiente de Nelson y se olvidaron los libros triperos.

4C – Leonor

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He aguantado estoicamente durante casi tres semanas sus quejas sobre las obras de Largo do Calvário -accidente incluído- dos veces al día, también los improperios al pobre Baltazar –“es hiperactivo, tiene tiroides”-. Ahora ya le gusta el pimiento, pero el amarillo: no vaya a ser qué. Ha puesto a parir a los tranvías porque están llenos de guiris y porque no ponían el aire, cuando no era la norma. Si no la han nombrado ya socia de honor del Pingo Doce poco le debe quedar, porque el Minipreço (Dia, en España) está en huelga y hay que ser solidarios con la lucha del PCP aunque sean unos estalos de cuidado. Seguramente un día me dará las gracias por todo lo que he tenido que soportar, pero creo que todo será recíproco. Ya dije que Portugal, y por extensión Lisboa, si no existiera tendría que inventarse. Por extensión también si Leonor no existiera habría que crearla porque lo que he escrito no hubiera ocurrido. Es muy presuntuoso agradecer la existencia de alguien, pero no está de más alegrarse porque una persona como ella -o como Cami, Tanci, Paula, Marina, Ana, Miguel, Adrià o Carlos- te coje la mano nada más aterrizar; preparándote de nuevo para iniciar el despegue.

4B – Amor de Mãe

Angola

No aparece destacado en las guías ni los cronistas hacen hincapié, pero es una realidad en los brazos de muchos de ellos. La leyenda Angola 69 -tambien 72– como recordatorio de lo que fue una guerra que llevó a ultramar a centenares de jóvenes portugueses en las campañas ultramarinas. Parece innato: cuando uno se fija en la tinta verdosa que se encostra en el brazo sus miradas se clavan duras, firmes en la tuya; como si rechazaran la curiosidad y la compraran con el odio y la resignación que fueron obligados a sentir para combatir, para no ser devorados por sus iguales, obligados pues a respirar cohibidos y a callar por el ruido del fusil.

4A – La francesinha

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Churrasqueira Icarai
Rua sa da Bandeira 121, Porto

Siéntese aquí, por favor, qué desea. Una francesinha, bien. Y una imperial. Ahora marcha. Quiere pan también, supongo. Sí claro, sin problema. La francesinha del señor –no me acostumbro a que me traten de señor o de usted-. Ahora le traigo la botella de agua con gas. Un café, aquí tiene. Muchas gracias por su visita, até pronto.

3F – El océano en Ericeira

 

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una playa de Ericeira…

 

Los movimientos tectónicos de antaño jugaron un papel clave en los enclaves abruptos de la costa cercana a Lisboa. Es como si el Atlántico deseara entrar a la costa pero la area y los resortes de piedras desgastadas y puntiagudas se negaran a un invasión legítima bajo un pórtico que vislumbra de mirador ante la lengua salada que balancea una playa donde el bailar al son de las olas se ha convertido en religión y los crepúsculos al romper las salinas con los alfileres de piedra silencian cada embate de aire contra el agua.

Como silencia también cada mediodía la sirena del cuerpo de bomberos -voluntarios, claro- de Ericeira la ciudad, anunciando el hemisferio de la jornada bajo un sol pegajoso y húmedo al vaivén de la brisa.