Huir en Librújula

images (1)Todo clarea: el martes por la mañana me avisaban de una breve reseña/elogio/nota sobre Huir en la revista Librújula, en tinta y mano del crítico y poeta Enrique Villagrasa. Me hace especial ilusión aparecer a la vez que Luisa Miñana -compañera de editorial-  en la revista: por si no lo sabéis, Luisa es una de las grandes. Y la errata en el apellido ya no es molestia, sino resiliencia…

[clic aquí para leer el artículo completo: Poesía para este singular otoño. A continuación, un extracto]

“La poesía le sirve a uno para conocerse mejor, si acaso lo quiere; a conocer, ni mejor ni peor, la vida y el mundo; es posible que sirva para mejorar de alguna manera y para dejar en la papelera más próxima los tópicos, los cuentos y las paparruchas. Y si publica bien, de lo contrario, toca esperar mejor ocasión. Y de esto va este poemario de Xavier Rossell (Badajoz, 1990), Huir (Lastura), en el que también profundiza en aquello que ya decía Horacio: “No porque el hombre salga de su casa sale de sí mismo”. Hay que señalar que conoce el oficio de poeta y sabe de la poesía de ayer y hoy, también de la portuguesa. Un joven poeta al que hay que seguir, que cree en la esencia lírica y está comprometido con su tiempo. Un joven lector y conocedor de la poesía del gran poeta que fue Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara – Badajoz, 1957-2008). “Sombra que cae,/ refugio del silencio/ entre los puentes// abrigando a tu nombre/ otra ciudad vacía”Rossell dixit”

Dos aportes sobre memoria histórica

 

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A nadie se le escapa que los lunes los engranajes van algo más secos y quien diga lo contrario se arriesga a caer en la mentira: la excesiva relajación innata en el fin de semana repercute en que muchas veces el primer café del día no sea suficiente para encender la maquinaria. Los lunes no siempre traen buenas noticias -empezamos bien la semana, dirían unos; nada cambia, los otros-. Al llegar de trabajar (subo las persianas, recojo las toallas, pienso en la cena) el pasado lunes, Amalia me llama por teléfono. Amalia, ya lo sabéis, es mi inicio. Y recordemos, es inicio de semana, por tanto el porcentaje de noticias buenas es proporcional al transcurso de la misma: sus libros de juventud -muchos de la Editora Regional de Extremadura, años ochenta- y clandestinidad han sido destruidos por la humedad, los bichos. Durante años han roído las páginas de los libros cuando estaban en el desván, cultivando su odio al tiempo en mordidas y cachitos… provocando una respuesta de serrín a una cierta ilusión de la memoria. Amalia, por tanto está destrozada porque una parte de su memoria ha quedado desplazada y sin remedio. Continuar leyendo “Dos aportes sobre memoria histórica”

Otra Tardor Literària (2)

_eg6g3hcx4aaklms_c1b7a1efOctubre caliente dos mil diecinueve. La capital de la (casi) cuarta provincia de Catalunya hace pública su programación literaria de octubre con (casi) los mismos nombres de siempre. Me gusta que aparezcan Olga Xirinacs -que ha estado muy pachuchita y presentará un nuevo libro-, Magí Sunyer, Ferran Gerhard y algún superventas -tiene que haber de todo-. Pero si quitamos tres o cuatro actos… ya está. No concibo que una capital tenga una programación tan floja, no digo ya mediocre. He visto programaciones de pueblos de los Valles Mineros con menos presupuesto y más sensibilidad y ambición que aquí. He visto cómo pueblos deshabitados montan verdaderos quilombos con unos limitadísimos recursos (con distancias: Brieva, Olot, Baleares). Aquí toca la nada.

Parece mentira que Tarragona esté a poco más de ochenta kilómetros de Barcelona; la incapacidad de sumergir la cabeza, investigar y arriesgar en un mundo editorial que refrescaría un espacio cultural viciado desde hace tiempo es manifiesta, casi nula. La ciudad merece un cambio, un repaso de arriba a abajo en todos las áreas y aquí no hay excepción. Queda por ver si hay suficiente autocrítica y madurez para afrontar a corto plazos unos cambios necesarios en una ciudad que intenta escapar, desde hace años, del sanbenito más que merecido de Capital de l’Avorriment.

La berrea

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Políticos que ladran, o directamente, nos hacen perder el sueño antes de entrar a la cama. Una minoría violenta impuesta a dedo por Madrid desestabilizando al personal -que actúa en respuesta-. Sentencias celebradas con Sidra El Gaitero y solysombras mañaneros. La inutilidad de los sistemas políticos más atentos a berrear y sonreír a cámara antes de solucionar desaguisados; partidos políticos que se inventan tenencias de explosivos y bandas terroristas inexistentes. Criminalización de la izquierda antisistema de la que formo parte. La incredulidad que me provoca que, después de casi dos años, tengamos a un inútil como President de la Generalitat y a un soberbio oportunista como Presidente -en funciones- del Gobierno. Banalización de los hechos acontecidos y jugar a ver quién la tiene más larga. Contraposición de heridos: contusiones, luxaciones y fracturas de muñecas versus ojos perdidos y tal; atropello(s) añadidos. Los (nos) llaman jóvenes infiltrados cuando en realidad están (estamos) hartos de ambos gobiernos, libreopinadores, plataformas, partidos, políticos: empezamos estar un poco cansados de hasta la madre que los parió. Mis sueños húmedos de gasoil y aceite de motor juegan con la posibilidad sobre diversas plataformas tengan un mínimo de coherencia y se vayan a tomar por saco, entrando gente cuya verdadera motivación sea hablar y no decir gilipolleces. Como buen sueño húmedo nunca se cumplirá. Lo veo; voy a preparar otro cóctel molotov.

El Premio Nobel en el año de la muerte de Bruno Ganz

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[Handke dijo ayer ante la prensa algo verdaderamente interesante: “Como escritor has nacido culpable. Y hoy, a esta hora, no me siento culpable, me siento libre”. Descolocado estoy ante un anti-Nobel manifiesto. Los premios nos recuerdan que todos somos humanos, al fin y al cabo]

En el año de la muerte de Bruno Ganz, otorgan a Peter Handke el premio Nobel de Literatura. Tuve la mala suerte de conocer a suizo cuando era ya mayor; cosa buena, pensé, porque así me encontraría con un actor ya hecho. Ganz era una gigantesco camaleón que encaraba con maestría los papeles que le tocó hacer de viejo: desde el rol de un farmacéutico gruñón con fantasmas hasta desplegar atención y cariño -a su manera- como un abuelo pastor del Tirol.

Ganz -que de teatro, por vía familiar algo sabía– entendía que tan importante era acceder a la cultura como acercarla; por ello durante un tiempo representó junto a otros compañeros de lengua alemana pusieron en jaque el teatro germánico de los setenta. Resumiendo enciclopedias y monográficos sobre su persona, no consiguió cuestionar las normas del teatro europeo; rebajándolo de la pátina burguesa de la época, representando obras en mercados, fábricas y cooperativas; pero sí abrió la puerta a que muchos jóvenes que no conocieron de primera mano las atrocidades cometidas en Alemania durante la II Guerra Mundial lograran empoderarse tras el consomé de obras críticas y reflexivas -y coloquios, y vistas, y charlas con el público- que presenciaban, descolocados. Continuar leyendo “El Premio Nobel en el año de la muerte de Bruno Ganz”

Las Medallas de Extremadura

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Días antes de marchar a Portugal -vía Soria- otorgaron la Medalla de Extremadura a la cacereña Ada Salas. Por lo general, cuando se reconoce el mérito de un artista, agitador cultural o personalidad relevante en el campo de las artes (qué políticamente correcto queda lo último) suelo alegrarme. En el caso de Ada Salas es así. Aunque desde hace años tengo una serie de convicciones que puedo mantener de forma más o menos estable; una de ellas es la intención de dar prestigio de unas medallas que hace unos años sufrieron de bochorno absoluto. Está bien acercar la cultura extremeña más allá de los límites que flanquean la región, no me cabe duda: hay mercado entre tanto jubilado, estudiante, currito y exiliado que hay en los mapas. Pero de ahí a reírse -o eso parecía, con la lista en la mano de aquellos que no son galardonados con ellas en vida o a título póstumo- de muchos que creíamos que las medallas eran otra cosaContinuar leyendo “Las Medallas de Extremadura”

FaceApp

af99c8da-9555-4f6a-aaf1-3cd8e685e7cc.jpgEstoy convencido en que no propongo ningún bien a quien me lee. Le hago cómplice de una sarta impresiones que he mantenido como ficticias durante mucho tiempo. No sé vender una realidad, no sé escribir: de hecho, aprendí antes a leer que a escribir. Era lento, torpe, perezoso y con las capacidades psicomotrices de un gato hidráulico: mínimas. O limitadas. En los versos que escribo escondo mi incapacidad de expresarme en prosa más de una página y media. Cuando me dí cuenta de dicha tara me volqué en la poesía creyendo que así podría engañar a alguien. Resulta que la poesía, que tenía que ser una coartada para seguir escribiendo ha funcionado de tal manera que, después de dos libros publicados, un cuaderno de postales y otro libro en standby puedo considerarme un infeliz con suerte. Continuar leyendo “FaceApp”