Esperando las noticias del agua, de Basilio Sánchez

ub. la cruz del surEl próximo martes 12 entregan a Basilio Sánchez el III Premio Centrifugados al mejor libro publicado por un extremeño en 2018. El cacereño ha sido -y es- referente silencioso sin la estridencia de capitales y marcas: no le hacen falta -y dudo que las necesite-. Sin discusión posible, es uno de los mejores poetas actuales que hay en la península.

Esperando las noticias del agua (Pre-Textos, 2018) como ya comenté a finales del año pasado, fue uno de los libros que más me gustaron del año pasado. Sánchez provoca que leer sobre el amor sea una práctica hábil, satisfactorio y hábil. En el libro, el agua, sus extensiones y límites son el medio para mostrar una relación de amor con palabras que son la mueca del sentimiento, evocadoras de otros tiempos y realidades: la sal contra lo dulce del agua de río; el desierto como extensión del vacío y la calma; el lugar donde Sigue leyendo

Con miedo

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Pero hoy no se por qué, pero me he despertado con miedo. Y estaba bien tapado a primera hora de la mañana, protegido del frío. Pero el frío ya estaba dentro, agarrado a mi hígado, enlazado al estómago y expulsando su veneno sobre una bañera de jugos gástricos. Estoy convencido que el café ha agudizado la sensación de incomodidad con la que he abierto los ojos: uno, el izquierdo todavía dolorido al borde de su ceja. Otro, el derecho, sigue despierto y vivo en su miopía.

No vivo con miedo, pero hoy tengo respeto abrir la puerta y que el frío pueda cortarme los labios, que lamine la carne como hace una navaja roma con la fruta recién caída.  Pongo en duda mis movimientos, mis acciones: la duda es como una piedra de amolar funcionando.

Las canciones de l’Ànec Bernat

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No sucede mucho, pero a veces se dispara Spotify en mi ordenador. Hace casi tres años que no añado canciones al reproductor, cierto. Allí, en una cuenta registrada con un correo @hotmail, resiste un consomé de listas sin acabar aparecen astillas de muchos recuerdos. A veces se dispara Spotify y es como si como el viento arreciera afiladas gotas de agua sobre mi cara. Podemos encontrar baladas con tanto azúcar que fulminaría al instante a un camión Iveco lleno de diabéticos, hasta canciones punk guarro. Animal de contrastes, no tengo punto intermedio: o una cosa o la otra. Sigue leyendo

Encallado

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No es así siempre, de verdad lo sabéis; pero a veces me doy cuenta de mis errores, cuando estoy equivocado. Muchas veces sucede esa revelación interna cuando llevo un tiempo indeterminado haciendo el ridículo. Quizá el momento es ahora. Suele aparecer la sensación por las noches, después de cenar: cuando escribo. Hace tiempo que no escribo un poema nuevo, pero sí lucho con otros que ya están en la rampa de salida: por un lado todos ellos darían para conformar un libro nuevo. Por otro lado, veo los errores del Elefante ocho meses después de su nacimiento -y no todos míos- y el pudor y la sensación reacia a probar de nuevo, ahora o más adelante, a conjuntar un libro aumenta. Un libro es una responsabilidad donde la generosidad tiene gran importancia. También necesita de coherencia: cualquiera que lea un libro espera algo y hay que colmar unas expectativas que deben de ser evaluadas a partir de la auto exigencia: un libro es un resultado de un trabajo (que uno puede desarrollar con más o menos gusto, pero es una acción que requiere cierto esfuerzo), algo bastante serio para pasarse por el forro las etapas y procesos que requiere la creación. Sigue leyendo

Algunas consideraciones (1.0)

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Considero que aquí (en España) se vive más acelerado, sin medición de los impulsos. Quizá algo irrespetuosos con la cronología de los acontecimientos. Solo así puedo entender haberme echado sal y no azúcar en el café.

Considero que no puedo llamar café a cualquier sucedáneo marrón que no se asemeje a un galão en sabor, aroma y textura.

Considero que una persona con criterio, antes tomará el eléctrico 15 hacia Praça da Figueira desde Largo do Calvário y allí se dejará llevar por las zapatillas y los elevadores, más allá de caer en la tentación de viajar en el 28, convertido en picadero de ladrones, guiris que no se separan de la lonely planet y senda de encuentro de la gentrificación galopante.

Si bien el Marqués de Pombal fue un buen gobernante… considero también tuvo una sombra oscura tras de sí algo alargada. Si no, que pregunten a los Távora.

Considero que Lisboa se arropa con la niebla, sobre el río, para no mostrar lo que piensa, aunque finalmente descubramos sus secretos.

Considero que llamar patanisca a una niña de cabello rubio es también una forma de cultura.

Considero que la maniobra de aterrizaje en el aeropuerto de Lisboa es preciosa. Al igual que la partida de la ciudad también en avión es arrebatadora, un pliego de lamentos.

Pese a todo lo dicho, considero que Lisboa ni es como la pintan aquellos que no la han visitado, ni tampoco como dicen que es los que residen en ella: cada uno otorga a la ciudad el valor que le crea oportuno según sus convicciones. Aquí están las mías y las suyas las podré aceptar con más o menos reservas.

Huir de Extremadura

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Día de los Inocentes, bromas de mal gusto. Adelantándose un día, el diario HOY publicaba: Extremadura lidera la tasa nacional de paro de jóvenes que ni estudian ni trabajan (link aquí). La novedad, si puede llamarse así, son las declaraciones de la analista que acompaña la noticia. El recurso de una opinión más o menos experta siempre ayuda a desmenuzar algo la información para adentrarse en lo que quiere decir. Lo que yo no creía es que la experta fuera a ser tan clara y subjetiva en su valoración. Copio y pego, no toco ni una coma del párrafo:

“Por un lado, los jóvenes con titulación valoran más positivamente encontrar un empleo fuera de Extremadura, donde hay más oportunidades y las condiciones son mejores, en parte porque tenemos la autoestima baja y esto hace que gente cualificada se vaya fuera a trabajar”

Consideraciones al respecto:

  • No es que los jóvenes valoren más positivamente encontrar un empleo fuera de la región, sino que es la única salida digna para labrarse un futuro. En Extremadura no se apuesta por los jóvenes, y por ello muchos deciden mirar afuera.
  • Aunque en muchas comunidades la situación laboral de los jóvenes es igual de precaria que en Extremadura, hay algunas en las que es posible desarrollar un plan de vida, algo que las instituciones extremeñas ni se plantean. Huir es una salida legítima hacia la emancipación.
  • No es que los jóvenes tengan la autoestima baja, es que no hay trabajo en Extremadura. No existe una estructura a todos los niveles que permita la retención de talento en la región, que permita a jóvenes trabajar de manera digna en aquello en lo que se han formado durante cuatro/cinco años.
  • La política de retorno de la Junta de Extremadura reside en un ligerísimo incentivo fiscal a las empresas contratantes (que no aciertan a convenir un contrato indefinido o con unas condiciones dignas) o unos incentivos económicos incomparables a cualquier otro lugar de residencia. Refugiarse en el lamento y ser la víctima no vale: durante años ha habido una negligencia brutal ante en el éxodo laboral y educativo de los jóvenes; promover una estrategia de actuación cuando la prevención es inexistente es tirar un dinero que pronto se acabará.
  • Lo recurrente: tenemos que aguantar perlas del tipo “con lo bien que se vive aquí”, “ya podrías estar esperando a que salgan unas oposiciones del ayuntamiento”, o el clásico “¿qué se te ha perdido allí?. Hasta donde llega mi inteligencia, uno no se puede alimentar del aire, ni nadie es quien para poner en tela de juicio las decisiones de cualquiera. El propio de algunos a la libre elección de un innovador (o tendría que llamarse pionero) es otro lastre más: desde fuera nos ven como refugiados, pero si volviéramos a la región, en tromba, seríamos para muchos unos verdaderos fracasados. Aquellos que viven esperando a nadie ni a qué, los primeros.

Si nada lo remedia, Extremadura está condenada a ser el coto de caza de los corbatas del IBEX 35 y el tentadero de toreros. A la falta de planificación estratégica hay que sumar un desequilibrio insultante en infraestructuras (aeropuerto de playmobil, autovías prescindibles, red ferroviaria precaria), la carencia de un sector secundario inexistente, una industria cultural bajo mínimos y la esperanza del empleo público como solución a todos los males. Que una joven adolescente, ni-ni, pretenda encontrar trabajo como monitora de ocio y tiempo libre cuando esos trabajos los ocupan estudiantes de máster en la región, es la filmina que refleja la realidad sociolaboral de la comunidad.

Los ganadores

46186463Primero pusieron a caldo a todos aquellos que tienen un sueldo público: funcionarios. Luego encañonaron al pueblo con sus por qués y rebozaron sus intervenciones como nueva política cuando en realidad vocean un revival de los años más oscuros del siglo XX.

Los ganadores han hecho de la inmigración y de la clase política tradicional -hay que fijarse con lupa para ver de dónde vienen estos cagamandurrias- su mantra, aliñado con ideas presuntamente absurdas que llegan a ser efectivas en las distancias cortas.

Los ganadores son aquellos que ningunean a la mujer, no entienden la diversidad y niegan el carácter multicultural del estado. Es un partido que plasma su idea uniforme de pensamiento como algo rico en contraposición de cualquier idea progresista. Han ganado y goleado los de la manada, del a por ellos. Toda la prensa los ha blanqueado -repito: toda- en reportajes, entrevistas y noticias; nos hemos mofado y al final resulta que la coña se ha vuelto realidad: nos ha salido muy cara la broma.

Comentaba ayer José Luís Trullo “No entiendo como puede tolerarse la mera existencia de la derecha. Habría que prohibirla”.

Hay dos motores electorales en España: Andalucía y Catalunya. La derecha puede prescindir de ambos para ganar unas elecciones en clave nacional. Los partidos progresistas pueden prescindir ya de Catalunya, rendida al voto cavernario de tonalidad naranja y a los partidos independentistas, pero no de Andalucía: granero de votos de la izquierda.

Ayer el estado español ha tirado por la borda su razón de ser. Y no esperemos milagros: los cimientos del mismo son más frágiles de lo que creemos. Son los que son.

[recupero de un perfil del sindicato CGT la ilustración de Max Aub, necesaria de recordar para hoy]