Lo nuevo de Elías

20131201132315-eliasmoro2“Tarea pendiente del poeta.- Describir, rememorar con la mayor exactitud posible, con todo lujo de detalles, aquello que aún no existe, lo que se intuye en lo invisible.”

Una de las novedades de la semana es la llegada a las librerías del nuevo libro del gran –grande, en todos los sentidos- Elías Moro. La llegada de Lo inseguro. Sobre la escritura (Apeadero de Aforistas, 2020) confirma el giro lírico y natural de aquel que ha ofrecido unos poemarios y relatos cortos deliciosos y ahora se vuelca en el aforismo de manera contagiosa, vibrante: desde la habilidad y la sencillez.

A veces sacio mi apetito por Facebook, con sus poemas. Alguna vez ha dejado entrever que el viaje al aforismo era irremediable -por suerte-, pero no sé si parará de nuevo en la poesía. No obstante, en la distancia, le echo de menos…

[podéis leer un adelanto del libro -y adquirirlo- clicando aquí]

Eder, que me salva

r.eder“El tonto cuando lee una frase inteligente enseguida la quiere modificar.”

Vuelvo al ritmo incesante de casa seis meses: final de trimestre del solsticio del frío. Se hace de noche a las cinco y cuarto, sale el sol por mi ventana oeste a las ocho y cuarto. El frío -que me gusta- marca unos peligrosos catorce grados en mi piso de la esquina. Diez horas fuera de casa, la infusión de antes de dormir. El paquete que no llega, la reclamación perminente antes de Navidad. El dolor de espalda. Ramón Eder.

Ramón Eder (continúo) o la terapia de choque en contra de los días largos. Llevo sus ironías a mano para que se retuerza la originalidad estos días. No creo en la homeopatía pero sí en la medicina tradicional. El aforismo, como la poesía, no cura ni tiene el milagro para salvarnos de dolencias, tumores, vómitos, hemorragias, cortes y llagas, pero tiene una virtud: los males que nos afligen han caído a su peso y cada vez más los pisotean y, al menos, la sonrisa cómplice aparece. Eder parece que lo ha dejado todo para ofrecernos sus ironías, sus aforismos o como quiera llamar a sus creaciones. Nosotros ganamos -yo, el primero- y disfrutamos. Las esperas en la marquesina del bus pierden, por suerte.

“Con los malos escritores muertos hay que ser despiadadamente crítico, pero con los malos escritores vivos no hay que ensañarse, ni leerlos.”

Tres de Ricardo Virtanen

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[me uno al movimiento. El tanguero Moro y el librero Uría han hecho que descubra a Ricardo Virtanen y algunas de sus esquirlas. Dos -ellos dos- no pueden equivocarse…]

La verdad siempre la imagino como un pomo en la puerta.
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A la vida no hay que darle demasiadas vueltas. Acaso tomárnosla como una autopista recta que avanza fugaz hacia la nada.
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El humor desestabiliza a los intransigentes. La ironía los inmaterializa.

[aforismos extraídos de Bazar de esquirlas (Renacimiento, 2019), del poeta y profesor Ricardo Virtanen]

Tres (3) de Massimo Troisi

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[el mar es lo único que realmente no se puede secuestrar. Ingenuo quien lo intente porque quedará expuesto al ridículo de los tiempos…]

No es que me oponga al matrimonio; Pero me parece que un hombre y una mujer son las personas menos adecuadas para casarse.
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Las cosas o se hacen al día siguiente o no se hace en absoluto.
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Algunos afirman que para contar buenas historias es suficiente mirar a tu alrededor. Yo no lo creo, porque de ser así, todos los policías serían Ingmar Bergman.

[de Massimo Troisi (1953 – 1994)]

(5) Me acuerdo alentejanos

5.Frontera de Lopo. Campo Maior.

[los bebés vienen de París. Los sueños visten de Prada. Y el mejor marisco, el más fresco, se come en Elvas…]

Me acuerdo…

…del Monumento aos Combatentes da Guerra do Ultramar, de Elvas; una estatua de un soldado en media marcha, a paso presto en medio de una rotonda, camuflada como si fuera un despiste ante el pudor de situarla en el centro de la urbe.

…de un comentario velado que hizo una vez un vendedor de espárragos a una ama de casa en la puerta del Simago, sobre una supuesta montaña de café que había en Campo Maior, únicamente visible en la ciudad desde Torre Simago o el Edificio Banesto y cómo durante años nunca me atreví a desmentirle, tras comprobar que no era exactamente así como decía desde el estudio de mi casa

…de las excursiones de ciudadanos portugueses a Badajoz los fines de semana y cómo, cargaban de vuelta a su país con enormes bolsas de caramelos.

…de aquellos abonados del Badajoz que acudían a las gradas del campo del Campomaiorense cuando los blanquinegros no jugaban (mejor dicho, no empataban) en El Vivero.

…que el único Cristo por el que sienten devoción muchos pacenses está en una carretera de Elvas.

Foto: Frontera de Caia (Moisés Cayetano)

(3) luminarias de Miguel Ángel Curiel

Curiel

[yo me cago en la mala uva del vacío y en la tristeza de los mediocres altaneros. Me río del lamento, también vacío, y desoigo las voces que piden de mí gestos de cara una diplomacia en la vida ajena. Puede ser egoísta la voz del bosque, pero la comparto…]

Espesura del bosque, arroyos desbordados, vivacidad de la propia vida, incluso la muerte ayuda al verde, a reverdecer, a llenarse de luz antes de que el viento haga que todo baile con todo. Ante esta sinfonía prodigiosa tu vida es un desierto.
*** Continuar leyendo “(3) luminarias de Miguel Ángel Curiel”

(3) “Me acuerdo” placentinos

CatPlas

[cuando las cigüeñas repican, cuando las cigüeñas vuelan…]

Me acuerdo…

…de mi abuelo Yiyo cuando ponía en el suelo los cangrejos de su pescadería sueltos, corriendo por el pasillo de su casa. Todavía, cuando paseo entre los aparadores de los mercados, siento escalofríos.

…del Leoncio, del Manjuli. El Nido  y de La Pitarra del Gordo (y de sus bocadillos de patatera). De sus altramuces de verano, comiéndolos a la sombra del parasol o a la fresca.

…de la sonrisa de mi abuela; su escudo ante el olvido.

Foto: Catedral Nueva de Plasencia (Cáceres), septiembre de 2016.