Marcando tendencia

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Ha sido una semana complicada. Ayer por la tarde pegué un rapapolvo: se animó todo un poco recordando por twitter el certamen de poesía experimental que hasta hace poco convocaba la Diputación de Badajoz. Eso sí era vanguardia. También, revisando vídeos de Boek Visual y La Aventura del Saber (aquí). En cambio hoy he decaído: tengo mocos y miro el naranja de las llamas de las factorías que sombrean el skyline de mi ventana (perdón, horizonte) maldiciendo no poder respirar (bien). Continuar leyendo “Marcando tendencia”

Una poética desperdigada

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Resume brevemente tu poética. Recuerda mencionar los objetivos que te marcaste con tu obra publicada hasta el momento y hacia qué coordenadas crees que se dirige.

Me enfoqué primeramente hacia la memoria y el recuerdo agridulce, zurciendo alguna costura que debía remendar antes de proseguir. Quizá para mí la poesía sea poner nombre a muchos abrazos, pero también es recordar y tomar conciencia de que el camino uno mismo lo va creando según las piedras que van apareciendo. Podría ser una extensión de mí honesta y responsable como cuando uno talla una gema: la poesía es el bloque de mineral y mi tranquilidad a la hora de transmitir residen en la forma que va tomando ese bloque hasta conseguir algo reconocible.

[respuesta al cuestionario de Diáspora. Poetas extremeños en el “exilio” (Liliputienses, 2019), selección realizada por Víctor Peña Dacosta]

‘Calçada do Combro 80’ (un poema de Fátima Maldonado)

GetResource[prosigo con la resaca lusa de final/inicio de año. La actualidad manda que se así. Suerte la mía.

Reviso Los nombres del mar – Poesía Portuguesa 1974 – 1984 (ERE, 1985. Selección y traducción de Ángel Campos Pámpano). Dije ayer por twitter que iba a dedicar un espacio hoy a Ana Luísa Amaral, pero me la envaino con mucho gusto porque releo la sensualidad de Fátima Maldonado, una itinerante poeta necesaria tras la apertura sociopolítico de la mitad de los setenta radicó de sobremanera en la cultura y, por ende, en la mujer. Fátima Maldonado ofreció en su producción un espacio necesario donde la identidad femenina era clave, dominando los excesos y el expresionismo, afinando un estilo propio infrecuente en la casa del vecino. En un país con una unos ideales que todavía huelen a incienso y humedad, Maldonado se abrió paso desligándose del intimismo, a partir de su poemario Cidades Indefensas (1980)…] Continuar leyendo “‘Calçada do Combro 80’ (un poema de Fátima Maldonado)”

A la sombra de Mário

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“(…) En asuntos de fechas mi memoria es mucho peor que la de Gaspar Simões: él las cita, aunque todas mal. pero yo ni eso. Una vez, en un momento en que Mário Sosares estaba de capa caída, declaré a la revista Cambio 16 -que hizo entonces entre nosotros una encuesta sobre las elecciones a la presidencia de la República- que votaría por él para ver si el país dejaba de ser tan triste. Mário Soares ganó las elecciones por los pelos, con los votos -difíciles de tragar, por ambas partes- de los comunistas. Fue la única vez que hice público mi voto, y no me arrepentí: algunos días después, sus respuestas a una entrevista del Expresso a la que no respondió el otro candidato, seguramente por lo “delicado” de algunas preguntas (aborto, homosexualidad, etcétera) mostraron bien a las claras el carácter y la franqueza intelectual del futuro presidente. Tras su elección, cené con él en su primera visita oficial a Oporto, y volví a encontrarlo en la Real Companhia Velha con los reyes de Suecia. Aquél fue un encuentro hermoso: desfilaba con la reina entre alas de invitados y al pasar junto a mí me clavó un dedo en la cintura y, después de de sentarse en el trono imperial, me guiñó el ojo como diciendo: ¿Alguna vez pensaste, cuando andabas en Lisboa con tus papeles, que me verías entronizado junto a la reina de Suecia? Le sonreí largamente, diciéndole que sí, que justo en aquel tiempo era cuando tenía el aire soberbio de quien llegaría a ser Mário Alberto, rey de Portugal y de los Algarves. Y que tuvieses paciencia si el título era así de corto: el imperio había ido destruyéndose y, la verdad, sin dejar mucha nostalgia de lo que había sido (…).

[fragmento (p.76-77) extraído de A la sombra de la memoria  (Pre-Textos, 2006) traducción de A cidade Garret. A sombra da memoria (2005), volumen recopilatorio de la obra en prosa de Eugénio de Andrade (Póvoa de Atalai, 1923 – Oporto, 2005) realizada por Martín López-Vega (Poo de Llanes, 1975 – act.)]

Independencia viciada

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Los lunes y miércoles tengo sesión con peques. A mitad de la misma, pasadas las seis menos cuarto en la España Continental -perdón, tic lusófono- siempre pongo algo de música. A veces sonido de mar, de las olas. Otras veces rock: Aerosmith, Rolling Stones… pero ayer me atreví a poner fado. A poner una pieza de Ana Moura. Si bien es cierto que la canción era animada no imaginé que ellos pudiera reaccionar de la manera que lo hicieron: dando palmas, bailando. Ni en el mejor de los supuestos había pensado que actuarían de tal manera, por suerte. Continuar leyendo “Independencia viciada”

Sobre José Bento

Ando leyendo En el silencio de Noviembre (Pre-Textos, 2000) del recientemente fallecido José Bento. No hace tres meses que partió, por desgracia. No quiero que se va esta entrada como un proceso reduccionista de su obra, un homenaje o similar. Simplemente una puesta en valor de la obra una figura clave de la literatura en castellano en el país vecino. De mano del hispanista -vertiente a partir de su labor como traductor de autores clásicos (Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz) como contemporáneo (entrando de pleno en el trabajo de la Generación del 27 o Machado)- entró en la difícil divulgación lusa una serie de trabajos inéditos, trabajos de profundidad intensamente relacionadas a la lealtad al texto original y el respeto a la lengua materna, respetando la máxima de no despedazar la obra del poeta traducido. José Bento, estéticas a parte, ha sido uno de esos creadores que se mueve bien en los ríos que desembocan en el libro común, no ya en la traducción sino también en los enfoques personales que dota a su obra. Quizá, la riqueza multicultural, el poso acumulado sobre el hecho que el vecino no hubiera un corte de profundidad con el mundo –orgullosamente solos, sí, pero las colonias y el flujo ahí estaba, intensificado de manera previsible desde 1974- favoreció a una corriente de escritores que vieron en el exterior un enriquecimiento no ya personal, sino en la obra, en aquello que tenían que decir en los papeles. Continuar leyendo “Sobre José Bento”

Eder, que me salva

r.eder“El tonto cuando lee una frase inteligente enseguida la quiere modificar.”

Vuelvo al ritmo incesante de casa seis meses: final de trimestre del solsticio del frío. Se hace de noche a las cinco y cuarto, sale el sol por mi ventana oeste a las ocho y cuarto. El frío -que me gusta- marca unos peligrosos catorce grados en mi piso de la esquina. Diez horas fuera de casa, la infusión de antes de dormir. El paquete que no llega, la reclamación perminente antes de Navidad. El dolor de espalda. Ramón Eder.

Ramón Eder (continúo) o la terapia de choque en contra de los días largos. Llevo sus ironías a mano para que se retuerza la originalidad estos días. No creo en la homeopatía pero sí en la medicina tradicional. El aforismo, como la poesía, no cura ni tiene el milagro para salvarnos de dolencias, tumores, vómitos, hemorragias, cortes y llagas, pero tiene una virtud: los males que nos afligen han caído a su peso y cada vez más los pisotean y, al menos, la sonrisa cómplice aparece. Eder parece que lo ha dejado todo para ofrecernos sus ironías, sus aforismos o como quiera llamar a sus creaciones. Nosotros ganamos -yo, el primero- y disfrutamos. Las esperas en la marquesina del bus pierden, por suerte.

“Con los malos escritores muertos hay que ser despiadadamente crítico, pero con los malos escritores vivos no hay que ensañarse, ni leerlos.”