Sobre José Bento

Ando leyendo En el silencio de Noviembre (Pre-Textos, 2000) del recientemente fallecido José Bento. No hace tres meses que partió, por desgracia. No quiero que se va esta entrada como un proceso reduccionista de su obra, un homenaje o similar. Simplemente una puesta en valor de la obra una figura clave de la literatura en castellano en el país vecino. De mano del hispanista -vertiente a partir de su labor como traductor de autores clásicos (Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz) como contemporáneo (entrando de pleno en el trabajo de la Generación del 27 o Machado)- entró en la difícil divulgación lusa una serie de trabajos inéditos, trabajos de profundidad intensamente relacionadas a la lealtad al texto original y el respeto a la lengua materna, respetando la máxima de no despedazar la obra del poeta traducido. José Bento, estéticas a parte, ha sido uno de esos creadores que se mueve bien en los ríos que desembocan en el libro común, no ya en la traducción sino también en los enfoques personales que dota a su obra. Quizá, la riqueza multicultural, el poso acumulado sobre el hecho que el vecino no hubiera un corte de profundidad con el mundo –orgullosamente solos, sí, pero las colonias y el flujo ahí estaba, intensificado de manera previsible desde 1974- favoreció a una corriente de escritores que vieron en el exterior un enriquecimiento no ya personal, sino en la obra, en aquello que tenían que decir en los papeles.

José Bento se desliza con esmero en el maremágnum de formas. Sabe mantenerse constante en las longitudes del poema y acuña ramificaciones a su alrededor dejando una pieza ágil, viva en la profundidad sin perderse en los contrastes que debe haber siempre en búsqueda de la unidad. Como otros poetas portugueses (menciono a Eugénio de Andrade y Ruy Belo) liga su personalidad poética a otra máxima de poeta, si acaso muy bien trabajada por los principales poetas lusos de mitad del siglo pasado: lo que importa es el poema y no la individualidad de sus elementos.

[tropecé con el libro en ese prodigio de la cultura llamado LXFactory, donde en su reducida colección de libros en castellano pueden encontrarse todavía libros descatalogados en España. Haría mejor, lo sé, de guardarme mis secretos…]

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