En ‘El Pájaro Azul’ (Cáceres – 1a parte)

[tiempo habrá para subir fotos y hablar de-te-ni-da-men-te de lo sucedido el sábado en Cáceres. Todavía tengo la piel de gallina. Todavía estoy allí. Gracias…]

a continuación
texto leído por Carmelo P. Mendo

74341181_2741391395905658_7433035071503728640_n.jpgQuiero comenzar por un verso de Lope de Vega al que acudo cada vez que me veo sorprendido por la gratitud que ciertas personas me muestran “qué tengo yo que mi amistad procuras”. Por culpita de este verso estoy hoy aquí, presentando, más que a un libro de poesía, conozco mis limitaciones, a su autor. Todo comienza en Plasencia, 2018, último fin de semana de febrero, Centrifugados, ahí es nada. Una joven pareja presenta a los componentes de la siguiente mesa coloquio, ella en portugués, él en catalán. Al escucharles confirmo lo que siempre sospeché, bíblicamente nos engañaron, nos ocultaron la verdad, y aún hoy sigo sin comprender el por qué: la Torre de Babel sí se terminó de edificar y fue precisamente gracias a esa diversidad de lenguas. El otro lindo descubrimiento de ese día, más grato si cabe, fue, que éramos familia, compartíamos la consanguineidad del apellido Mendo. La madre de Xavi y yo somos primos hermanos, su abuelo y mi madre eran hermanos. Yiyo, su abuelo, viven en Plasencia; mi madre, Mercedes, permanece en mi apellido. Tres meses después nos reencontramos en Mérida, en la presentación de su primer poemario “La forja del elefante”, el inicio de un viaje que continúa con este “Huir” que hoy nos reúne aquí. No creo en las casualidades, buscando unos versos de cada libro que de alguna forma les representara, descubro que coinciden en la misma página, la catorce. La cita de ‘La forja’ dice así: “Me lamento por la orfandad de las golondrinas su infinita marcha hacia el nuevo hogar”. Por su título, podría parecer el relato de una cobardía, nada más alejado de su contenido. Huir es permanecer en el viaje iniciado; viaje a la palabra nueva, aún por decir. Es abandonar el confort, bautizarse nómada, extranjero de lo ya dicho. Es cruzar el desierto, renunciando al lastre del equipaje. Es sucumbir al asombro, derribar fronteras. Huir es un monosílabo enciclopédico, del que National Geographic haría bien en apropiarse. Con tinta de silencio, Xavi ha escrito el nombre de una mujer, y el de una ciudad por la que D. Antonio se pasea. ¡Primo, qué sería de nosotros si un día nos cruzamos con él y nos sonríe!. En esa ciudad, el río que somos, se vierte en el océano que seremos. Huir es la cartografía de un silencio escrito para ser leído. Es un nuevo mapamundi en construcción, es su pequeño cofre donde guarda los billetes de cada viaje; el peculiar y personal ‘Cuaderno de Bitácoras’ de este ‘Sísifo de la poesía’. Sin equipaje, yo también he viajado en este libro. Me reencuentro en la brevedad de sus poemas, esa capacidad de decir tanto con poco. Ahí es donde el poema se la juega: Leer lo no dicho. No tengo la menor duda, “el silencio es el oasis de las palabras”, y en su página 14, sentencia: “Lo invisible crece es aquello en lo que creo” Si os apetece, ahora os toca a vosotros zarpar con la lectura de este “Huir” y esperar, como yo haré, sin prisas, a descubrir qué nos deparará su próxima página catorce. Para terminar os propongo algo, al finalizar la lectura, construyamos una nueva Torre de Babel. Elegir un poema y leerlo en las diferentes lenguas que los aquí presentes hablemos. Dicho queda.

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