‘Rozadura tropical’ (un poema de Leonor López de Carrión)

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[todavía queda algo de luz. He pensado en crecer, pero las lluvias no son suficientes para fortalecer mis raíces: es necesario el sustrato, el componente mágico que provoca que un simple poto crezca hacia la luz. En nuestra casa siempre habrá potos: se enredan, abrazan aquello que tenga de por medio. En nuestra casa estarán cerca de las estanterías, para que se enreden en sus columnas, en sus baldas; para que protejan del polvo a los libros. Esperarán pacientemente el riego cuando visitemos semanalmente la estantería y no se quejarán demasiado si no reciben la cantidad mínima de agua recomendada por la OMS. Tambien habrá tomateras y sus frutos rojos carnosos, dulzones, como sus mejillas recién salidas del agua clorada de la piscina. Una piel que busca abrigo, un abrazo. Otro abrazo en la casa. Ante las estanterías, influyéndose del mito de la Hiedra y el Roble. Así, la manera de vivir, de arraigar, de no crecer nunca…]

Rozadura tropical
persiguiendo elefantes
hay rostros marcados de heridas leves
en el momento sutil
de entender
que rara vez el suelo
pierde la jugada
contra el aire.

[1: podéis leerla aquí. 2: no lo sabéis, pero es una traductora espléndida]

Foto: Antonio Carmelo P. Mendo.

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