Otras huidas

Me pregunto incesantemente -y más desde hace dos días- qué nos mueve a huir; qué nos hace creer que salir precipitadamente de un lugar, sin o con un rumbo fijo es una buena idea. Siguiendo las acepciones de la RAE, todavía no sé si huyo por molestia, para evitar un daño; si huyo de alguien (quizá de mí), si tengo miedo o simplemente huyo porque me están esperando

Nota: de izquierda a derecha; portadas de Huir (Del Oeste, 1994), de Jesús Delgado Valhondo;  Huidas (Calambur, 2009), de Antonio Reseco y La huida hacia adelante (Siltolá, 2014), de Víctor Peña Dacosta. Todos poetas extremeños.

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