‘Vine porque me pagaban’ de Golgona Anghel

golgona-anghel-vine-porque-me-pagabanLa riqueza es escribir un poemario en una lengua que no es la tuya –  que no es la tuya pero haces propia. Como haces propio la equidad entre lo corriente y la herencia que uno arrastra consigo. Kriller lo ha vuelto a conseguir, ahora con Golgona Anghel y su Vine porque me pagaban (Kriller71, 2019)

¿Qué es la existencia si no una sesión de fotografías en donde uno es protagonista de unas pocas, con suerte? Hay mucho de esperpento en el libro de Anghel -aquellos que han viajado, que han renunciado a mucho entienden qué es-. Leo Vine porque me pagaban (pag. 89) y veo un biker de Glovo, al igual que cuando ataco Porque falta media hora antes de (pag. 17) encuentro la catarata de sinsabores que han sometido a las ataduras de la inseguridad establecidas por los miedos y las seguras convicciones de un mercado que ha sustituido al mundo. No sé si Anghel disfrutó 1134923creando los poemas, pero de lo que queda claro es que no se conforma: en una visión incómoda, encuentra un espacio donde su lenguaje comprime el poema ante las incertidumbres.

Vine porque me pagaban no es un ramo de alegrías, sino el resultado de la acidez contra un sistema enmohecido; un dietario poética -quizá- de una protagonista desacomplejada que reparte dejándose llevar, ambiciosa, sabiendo que quien acapara en la refriega, refuerza más si cabe sus principios, aunque sea de manera transitoria.

[la traducción del poemario es obra de Anibal Cristobo, editor de Kriller71]

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