Mi telenovela favorita

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Tengo la  costumbre de irme a dormir y despertarme con la radio puesta. Mentira: es la RTP3. Los lunes por la noche, el programa de economía. Los martes O outro lado y los miércoles Grande Entrevista. Los jueves llega Grande Area: el verdadero programa de fútbol. Porque fútbol hay a todas horas en ese canal. En todos los programas se cuela. Y si hay algo que mueve a Portugal es el fútbol. O mejor dicho, el Porto, el Benfica y, sobre todo, mi Sporting de Lisboa.

El pupas de Portugal. El equipo de los ricos, de los que mandan en el país. Sigo al Sporting, cual telenovela, porque mi familia política lo tiene como un miembro más de la familia: fue un impuesto revolucionario que acepté cuando crucé por última vez la frontera del rio Caia.

La primera vez que fui a casa de los abuelos de Leonor; al entrar al salón, había un pequeño altar con una foto de Liédson celebrando un gol. Dom Carlos, el abuelo, lo primero que hizo después de estrecharme la mano y preguntarme si prefería el vino de Madeira que el Porto fue enseñarme su carnet de socio del Sporting. Y aunque Lobo Antunes sea del Benfica o yo mismo hiciera coña con el Tondela, no tuve más remedio que asegurarle que también era sportinguista (Vale la pena decir que durante toda la cena, Dom Carlos no quitó ni un segundo el carnet de mi lado de la mesa, como si estuviera detectando si era un verdadero supporter…)

El Sporting Clube de Portugal vive desde hace años en una situación límite: hablan las malas lenguas que los aficionados de os leões tienen un 37% más de posibilidades de padecer un infarto de miocardio más que cualquier aficionado de otro equipo. Es una institución rebozada de realismo mágico, inimaginable el trasfondo surrealista que reina en un club (el actual presidente es el antiguo fisioterapeuta del primer equipo. Han llegado a crear una teoría de la conspiración entre la Liga Portuguesa y el Gobierno con la intención de separarles del poder…) tan anárquico como liberal, cómo lleva a las antípodas del raciocinio el saber hacer. Las cosas pueden hacerse mal o a la manera sportinguista. Siguiendo día a día la telenovela verdinegra aprendí que no debía fiarme ni de mi sombra: traiciones, agresiones, deudas, mentiras, filtraciones a la prensa, líos de faldas… cada noche un capítulo nuevo de estreno en RTP3. TY todavía Leonor se pregunta cómo puedo dormir a pierna suelta con tal girigay de fondo. Quizá si no fuera del Benfica y no viera la SIC como una posesa me entendería.

 

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