Mentiras de altura

1511453658_archive_6_201604057OroE4

Viajé a Badajoz desde Barcelona el pasado jueves en un avión que iba hasta los topes -sucede siempre que hay una cadena de días festivos, el resto de jornadas siempre vuela medio vacío-. Después de dos horas de retraso, aguantando las quejas airadas y sinsentido de un grupo de señoritos camperos extremeños, me senté en mi asiento 3G, ventanilla. En las dos primeras filas viajaban un par de matrimonios mayores. La encargada de repartir la bebida de cortesía preguntó de dónde venían, poniéndose eufórica al saber que se dirigían a La Siberia extremeña como lugar donde iban a pasar el fin de semana, aderezando la explicación de los matrimonios con exclamaciones de alegría, diciendo dudosas verdades sobre la zona. Cuando llegó a mi lugar con su trolley quise saber si había pisado alguna vez la comarca en cuestión, respondiéndome que ninguna. Me inquirió, algo punzante por mi salida, y porque estaba aburrida de retrasos y escalas, si también iba de vacaciones por Extremadura o bien viajaba por motivos de trabajo. Me quité las gafas, froté mis ojos y le dije que mataba a personas a cuenta de terceros; dicho lo cual se puso muy contenta y manifestó que era un trabajo muy bonito y desagradecido. Me preparó el combinado que había pedido en carta y prosiguió con su rutina alegremente.

Cuando iba a bajar del avión ella estaba en la puerta: me aguantó la mirada como nadie antes había hecho. Aquel embarazoso momento en que descubren tu coartada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s