Cuando uno necesita cafuné

Cafuné (Octu2018contra)

Soy consciente de mis limitaciones; no soy dado a conocimientos científicos y mi limitación en según qué ramas de la ciencias me han lastrado durante mucho tiempo. Sé lo que significa cerrar una puerta de una casa y buscarse la vida en un pueblo perdido en la puerta del Pirineo. Cuando me han machacado, más mal que bien me he levantado aunque haya costado la vida, como a todo el mundo que puede permitirse levantarse tras una paliza del tipo que sea: laboral, sentimental y emocional. Me han dejado tirado, he dejado tirado y luego la conciencia me ha comido por dentro. Me callo muchas cosas, soy crítico y autoexigente; tengo mil tonterías en la cabeza, pero lo que tengo de tozudo lo tengo de cariñoso y, en la medida de lo posible, también de atento.

Cuando digiero el primer café de la mañana alguna vez caigo en la encrucijada de sentirme incompleto porque mi trabajo no responde a las expectativas de mis estudios ni mis aficiones. Pese a eso no tengo motivos para quejarme más allá de la resignación puntual de no verme correspondido del todo. Por eso, cuando surgió la oportunidad de ir a trabajar a Lisboa no podía imaginar que me iba a costar tanto tomar una decisión. Lo he pensado mucho, me ha costado algún dolor de cabeza y también un par de noches casi sin dormir para rechazar la propuesta. Si uno quiere independencia, tiene que afrontarla no estando pendiente al final de mes de la otra punta de la península como ayuda.

Lo que no entiendo es la puñetera desazón que conlleva decir que no. No entiendo el dolor, el cabreo injustificado, la indignación que me corroe por dentro. No llego a comprender cuando sé que las condiciones no eran las mejores. Por eso necesito volcarme con Cafuné – un fanzine en pareja, la publicación que estamos preparando Leonor y servidor. Me está aportando el sosiego y la tranquilidad necesaria para poner pies de plomo en la tierra, de nuevo. Es la acción necesaria para recordarme qué bueno tengo a mi lado (por si no lo recordara lo suficiente)

No pienso hacer avances de contenido; únicamente que habrá alguna traducción… y que la tirada será limitada a veinticinco ejemplares en su primera edición. No porque estemos maquetando… sino porque toma parte Leonor ya merecerá la pena leerlo, os lo aseguro.

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