La Pantera Negra

eusebio
Serie: 10 de 21
Destinatario: Víctor Peña Dacosta
Remite: Judith Rico

Con 17 años, Eusebio ya jugaba en el Sporting de Lourenço Marques. Interior de recorrido, con tremendo disparo, su fama llegó a la metrópoli. El Benfica, donde ya jugaba Coluna, le contrató a finales de 1960 cuando aún no había cumplido los 19. Atrás dejaba 77 goles en 42 partidos. El suyo dió lugar a un caso Di Stéfano en Portugal. El Benfica le hizo volar desde Mozambique con un nombre falso, porque el Sporting de Portugal, que reclamaba un padrinazgo sobre el de Lourenço Marques, sostenía que tenía derecho de tanteo y retracto. Eusebio empezó a entrenar con el Benfica, pero al cabo de unas semanas la federación dio la razón al Sporting y el jugador… desapareció. Se lo tragó la tierra. Mientras tanto el Benfica recurrió a la instancia superior, y mientras le escondió en un hotel del Algarve, en riguroso secreto, acompañado por un preparador del club. Allí estuvo hasta mayo, cuando el Benfica ganó el recurso y volvió a sacarle a la luz. No llegó a tiempo de disputar la célebre final de Berna, que el Benfica ganó al Barça 3-2.

Eusebio se convirtió en una leyenda. Era un jugador muy valorado fuera de Portigal y la Juventus llamaba a la puerta del Benfica constantemente para llevárselo a Italia: la oferta en firme quintuplicaba el sueldo del jugador y ofrecía una compensación desorbitada al equipo encarnado. El Gobierno, aterrado porque en aquella época el jugador que marchaba fuera del país difícilmente volvía para jugar con su selección, no escatimó en esfuerzos; hasta el punto que el “presidente-dictador”, Antonio de Oliveira Salazar, le invitó a comer a su residencia personal y le hizo saber que no podría irse: “Usted es un bien de Estado, forma parte del patrimonio nacional”. Eusebio le replicó que si era un bien de Estado, ¿por qué tenía que pagar impuestos? Salazar le dijo que clasificara a Portugal para el Mundial y que, pasado éste, podría irse.

En efecto, Portugal fue al Mundial, ganador cómodo de un grupo de clasificación con Checoslovaquia (subcampeona del mundo), Rumanía y Turquía. Para entonces Eusebio ya era Balón de Oro, que ganó en 1965, con 23 años. Portugal hizo un gran Mundial: fue tercera y Eusebio máximo goleador, con nueve tantos. Ahora quien tentó al Benfica y al jugador con una barbaridad fue el Inter. Salazar cumplió el acuerdo, le dejaba salir, pero justo cuando estaba a punto de hacerse salió una norma en Italia que prohibía fichar extranjeros y se quedó sin ir.

Sólo marchó del Benfica ya con 33 años y una rodilla mal. Dejó allí 473 goles en 440 partidos. Trincó jugando en distintos equipos de México, Estados Unidos o Canadá, y en dos modestos de Portugal. Aventuras cortas que le dieron más dinero que gloria. Se retiró con 36, con un total de 581 goles en 574 partidos. Mantuvo la media de más de gol por partido, a pesar de sus pierna destrozada.

Hace cuatro años Eusebio, el hombre que puso en el mapa a Portugal nos dejó. Los tugas perdieron un ídolo, pero ganaron una leyenda.

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