Tres franceses: Martínez, Talbourdet y Boulas

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“En una ocasión seguí una carrera importante como periodista: la París-Roubaix, en 1976. Allí constaté cuánta razón tienen al decir que los reporteros no ven nada. En mi caso tampoco oí nada porque por culpa de un malentendido el coche que compartía con otros dos periodistas ni siquiera disponía de una radio oficial de la carrera. Tuvimos que arreglárnoslas con la crónica del locutor belga que se hallaba en medio de la carrera montado en una moto. Milagros de la tecnología: ¡conducir en mitad de Francia y captar Radio Bruselas!

Los únicos tres corredores que vi de cerca en las siete horas de carrera fueron Martínez, Talbourdet y Boulas, tres franceses. Se fugaron en el kilómetro uno y al cabo de una hora llevaban ya una ventaja de diez minutos. Con una brisa primaveral a la espalda corrían a poco menos de cincuenta kilómetros por hora, una media muy alta tratándose solamente de tres corredores. Los directores de sus respectivos equipos habían decidido permanecer con el pelotón, pues allí se encontraban sus corredores más destacados. Si uno de los tres hubiera pinchado habría tenido que esperar en la cuenta sus diez minutos de ventaja. “Ojalá sucediera -pensaba yo-, así acompañaría al desafortunado durante la espera, escribiría la crónica de su desgracia y de paso le diría que yo también corría en bicicleta”.

Por todas partes había gente aplaudiendo y animando a Martínez, Talbourdet y Boulas. “Vas-y, Poupu!” Y era cierto: quisieron escapar y los dejaron ir porque no tenían la menor posibilidad de ganar.  No soporto la expresión “dejar escapar” porque las personas que la utilizan no tienen ni idea de la enorme fuerza que se necesita para que a uno lo dejen escapar, pero es cierto: escaparse y mantener la ventaja sin el consentimiento del pelotón en los primeros kilómetros de una carrer llana es imposible para cualquier trío de corredores. Olvidemos a Koblet.

Martínez, Talbourdet y Boulas pedalearon durante horas a través de una muralla humana por un festivo norte de Francia y obtuvieron a su paso un recibimiento de héroes.

Ninguno de los tres ganó la París-Roubaix.”

El ciclista
Tim Krabbé

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