La memoria de sus abrazos

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Sí, es una putada que el año que viene no nos veamos en Centrifugados. Cleveland ya será otro cantar; de momento a no ser que se pongan generosos desde la universidad americana para que acudamos los iberitos habrá que someter los fluidos económicos particulares a una troika tan bestia como la padecida por la banca portuguesa. La española ya tal, ustedes saben. Ir a la capital del estado de Ohio saldrá por un ojo de la cara a aquellos valientes que se atrevan. Aunque hay excepciones: hoy día, un vuelo Barcelona – Oakland ronda los 303’50€ (a Judith Rico pongo por testigo) con ida para el veintiuno de marzo y vuelta para el veintiocho del mismo mes. Es decir, para ya. Luego facturar y todo eso, como con otras compañías corsarias del aire (hola, Ryanair; lo de Vueling es un jungle trek embutido en un Airbus A320) Si uno se decide de viajar en modo asceta, es decir con equipaje de mano solamente, puede hacerlo sin problemas; por tanto Olga Ayuso, mira bien en la web de LEVEL qué tarifa elegirás para no tener que repatriar tus futuras doce bolsas repletas de libros a precio de gramo de diamante holandés.

28379641_10215090128983192_6192347286886269649_nHe intentado rodearme de la mejor gente posible; por eso emprendí un viaje definitivo con Leonor. Centrifugados era una etapa más y ambos acabamos encantados, creo. Pero siempre se necesita más compañía y Julia nos la ofreció: para que os hagáis a la idea sus ojos clarillos de chiquilla temblaban al ver cada puesto editorial en Las Claras. Y las tres sabemos que Centrifugados sin Carolina y María no habría sido lo mismo. Sabemos que volveremos a verlas y volverán a disfrutar de un buen plato de garbanzos con chorizo y panceta o huevos rotos y patatas amarillas -receta próximamente- como han hecho igual con las lecturas y charlas. Para mí, Centrifugados ha sido hablar con Elías a cualquier hora del día de cualquier cosa y disfrutar de su cariño y atención. Constatar, nada difícil, que Ferran Fernández sabe más de poesía tarraconense que servidor, y que es más que un señor editor y poeta como la copa de un pino que ofrece galletitas. También ver a Chose sonriendo enganchada a una columna del patio, abrazando a Cumbreño o despachando en el puestecito de Liliputienses. Centrifugados ha sido conocer a Chus Pato y hacernos una foto el domingo para subirla al muro de Facebook de Gonzalo Hermo para fardar del abrazo del recadero (cosas de las personas mayores) u observar a Fabio de la Flor y su sonrisa cómplice, perenne, cuando recordábamos ‘Las Ediciones Salvajes’ en Badajoz mientras embolsa uno de sus libros tan cuidados como interesantes. O también ver cómo Ben Clark cachondea contigo sobre la poesía consolidada, notar cómo Judith Rico te encoge el corazón y al día siguiente Esther Muntañola suavice su caída con unos versos de terciopelo que enmascaran un gran mensaje. Centrifugados ha sido Jorge Posada recordándonos que tenemos que llevarle28277108_10215090128663184_65090733372911350_n “al bar bueno”, a Omar Pimienta dándome la mano con un “nos vemos en Cleveland”. Todo un cachondo, como lo es también nuestro Julio Hernández abrazando a diestro y siniestro después de su concierto-recital y Ruy Ventura felicitándome por cuatro palabrejas que solté en portugués; seguramente creía que era gallego. Y no hay cosa que joda más a los portugueses que les llamen gallegos o digan que Cristiano Ronaldo es una vedette…

No me olvido de las manos frías y del interminable abrazo con Olga Ayuso. Vendrán más, seguro. Ni tampoco me olvido de las charlas filosóficas con Nekae Trigo y el pose serio de Diego Álvarez Miguel en Impacto  -luego me enteré que la cadera, para bailar, la dejó en casa-. Y no dejarme ahora al primo Carmelo al que aparte de la nariz y el apellido nos unen más cosas de las que esperábamos. También a Gonzalo Escarpa y Timo Berger, por ser dos pozos de poesía y nos abrieron en la estación un mundo, ofreciéndonos un trocito de esperanza… proporcional y multiplicado a las risas provocadas por Elena Román (sorpresa en forma de libro incluída) y Ángel Manuel Gómez Espada (otro año sin abrazo) y a José María, o Chema o yo que sé cómo llamarlo, porque la que ha montado durante años en Plasencia ha sido prodigiosa. Hay que darle las gracias mil veces y brindar -el cava lo pongo yo- otras tantas por los éxitos y para enviar al cuerno los sinsabores de las administraciones, divas de mierda y demás fauna con la que te ha tocado lidiar para que todo saliera adelante en una región donde arriesgarse y triunfar está mal visto en según qué. Mil gracias por hacer realidad Centrifugados.

Gracias a todos. Abrazos y cariño. Nos veremos de nuevo… sea en Plasencia, Madrid, Soria, Barcelona, La Pobla de Massaluca o en Cabo Verde. O en Cleveland, digo yo. Omar y Jorge lo tienen claro:

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Postdata: anteayer Nagore hizo ocho años y desde aquí quiero recordar que ella tendrá su ejército de mariposas, papallones, tximeletas o borboletinhas. Como ella quiera que sea. Y también quiero enviar abrazos llenos de cariño y recuerdo a Fran Amador, Luís Felipe Comendador e Iván Vergara.

Y no. Nada de fronteras de la lengua, de papel, o de hormigón. Cuando hay corazón es imposible poner murallas en el campo. Sed felices.

Fotos: la de cabecera y la última realizadas y en propiedad de Olga Ayuso.

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