Libro de crónicas, de António Lobo Antunes

Libro-de-crónicas[“Nunca me di cuenta de cuando se deja de ser pequeño para convertirse en mayor. Probablemente cuando la pariente rubia comienza a ser mencionada, en portugués, como la desvergonzada de Luísa. Probablemente cuando sustituimos los paraguas de chocolate por bistecs tártaros. probablemente cuando nos empieza a gustar ducharnos. Probablemente cuando nos ponemos tristes. Pero no estoy seguro: no sé si soy mayor” de Las personas mayores, página 36.]

Posiblemente porque nadie escribe como él por eso me gusta António Lobo Antunes: recargado en la descripción, goloso de detalles, exigente en la lectura al retorcer y perfilar su prosa hasta encontrar el vértice donde convergen cada una de sus tramas. Luego sus formas con aliteraciones constantes que agobian e incomodan al lector sea quizá defecto de formación clínica, o no; pero sin duda alza de forma inigualable de expresar su vasto universo lúcido. En Libro de crónicas (Debolsillo – Random House, 2017) hay una prosa más laxa y no tan cargada como ocurre al sumergirse en otros libros como Memoria del elefante, Manual de inquisidores o Esplendor de Portugal. Nos encontramos a un Lobo Antunes de andar por casa y que afila la ironía con una radiografía social lusa de los años noventa en los trozos de las crónica (por ej: ‘La consecuencia de los semáforos’) Originalmente publicadas en el antonio-lobo-antunesdiario Público en la década de los noventa (versión portuguesa, la edición española cayó en desgracia son un ejercicio de reconstrucción de los hechos gracias a la memoria y por suerte, de la experiencia. El recorrido de vida (hospitales, Angola, hospital, novela, cáncer y novela de nuevo) es rico y por ello es comprensible, por supuesto, el tono oscuro de muchas piezas, ondeando la muerte o la desgracia si no sumiéndose en ella. Afrontando cada una de ellas entramos dentro de suceso, explicado con un rigor tan periodístico que choca con los tics de novelista que hay en la obra (volvamos al párrafo, retomemos las características de su prosa) Las crónicas, muchas, tienen un carácter retrospectivo y Benfica -su freguesía- el eje de presuntos recuerdos ficcionados: el circo, las vacaciones… ¿Sandokán es el ídolo de Lobo Antunes? lo desconozco. Lo que sí puedo afirmar es que en Libro de crónicas uno entiende de primera mano su universo a partir del recuerdo y la recreación de momentos y situaciones, desde tragos amargos hasta felicidades que aún siendo complicadas de transmitirlas en palabras lo consigue.

Mitad cuento, mitad realidad… en el libro hay pedazos compartidos de motivaciones, desilusiones, realidades de toda índole, pérdidas, amores ácidos… donde el escritor más humano nos habla aliándose con memoria y nos guía por una ciudad tan extraña como particularmente abundante en anécdotas.

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