Observar la sonrisa

ET11

“Nada puede ser más difícil que escribir sobre qué se ama. El amor, sea filial, fraternal, sexual o metafísico, nos cubre el pensamiento, la mirada y hace como si todo ganara una dimensión supuestamente divina que nos aparte de lo real.”

(prólogo de Miguel Gonçalves Mendes)

Observar la sonrisa

(Página 177) Matsu se dio cuenta de que, por fin, escuchaba la sonrisa del hombre. Y el siempre tenía una forma melódica de hablar, cuidando en cómo hablaba para embellecer el modo en que ella veía. La ciega ahora más que nunca entendía qué era conocer a alguien y comenzaba a decirle: te conozco. Era la manera más exacta que tenía para asegurar que le veía. El hombre se ruborizaba, avergonzado con su cuerpo, con su simplicidad ante la mujer que había aprendido a amar. En el más genuino amor todas las personas se avergüenzan. La ciega decía. Porque un sentimiento tan profundo trasciende a la valentía. Era como se declaraba también. Y él, acostado a su lado, sonreía. Y ella, sin cansarse, sabía que el sonreía incapaz de contener la alegría de estar juntos (…)

Homens imprudentemente poéticos (2016)
Valter Hugo Mãe

Nota: prefacio y fragmento traducidos del portugués el 7 de Enero de 2018 durante el vuelo VY 8461 LIS – BCN.

Foto: Tapis de Tarragona (1968) de Joan Miró.

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