No son los mejores poemarios… (ed. 2017)

[Título completo: No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)]

GT-webÉpoca de balances; de cómputo de beneficios. De recuento de libros, poemarios en fin, leídos. Los mejores libros de poesía del año. ¿Para quién? cada bitácora ofrece una visión personal, subjetiva a partir de la pluralidad del gusto, las preferencias, las filias y las fobias. Sin querer entrar en una catarata de argumentos en cada uno e los libros que aparecerán seguidamente, sin orden de preferencia o valoración, sino por gusto comienzo avisando que he dejado en la biblioteca más libros de los que tendría que hablar también. Tiempo al tiempo ojalá. Pero sería bueno iniciar con una mujer como Daiana Henderson y un poemario escanciado por etapas necesarias a partir del perfil de yo, Humedal (Liliputienses, 2014) o la mutación de un proyecto de la poética del movimiento como puede ser Libro de la Danza (Kriller 71 ediciones, 2016) del portugués o angoleño, no sé, Gonçalo M. Tavares. Y continúo con una dosis arcillosa, de mis orígenes: Elías Moro y su Hay un rastro (De la Luna libros, 2015) Si viro más al norte chocando con mariscos, meigas y licorcafé 0de32e98f9dd8719b79caa76cd61560782af8d7f.jpegencuentro una poesía abierta a la vida que no rehuye el cambio y se enfrenta a la nostalgia: es el caso de Celebración (La Bella Varsovia, 2017) de Gonzalo Hermo. Aún más al norte sumergido en camembert y un caldo de Burdeos, la Poesía de Michel Houllebecq (Anagrama, 2015) un especialista de sacar la crudeza a relucir y mutarla, cuánto me gusta ésta palabra, en poesía. Podría acabar con el sentimiento agrio de leer Historial (Calambur, 2017) de Marta Agudo o con los temores y dudas sobre acercarse a lo real de Nuno Júdice en El fruto de la gramática (Valparaíso, 2016… si reeditaran el libro y añadieran la versión original su categoría subiría exponencialmente) pero prefiero hacerlo con el compromiso de la Poesía Completa (Seix Barral, 2016) de Erri de Luca… pese a la pésima traducción del poeta de la incertidumbre

Libros que necesitarán una segunda lectura: pues… aquí entraría la Poesía reunida de Aníbal Núñez (Calambur, 2014), Fámulo (Tusquets, 2011) y Hiela sangre (Tusquets, 2017) de Francisco Ferrer Lerín y Borealis (Liliputienses, 2016) de la mexicana Rocío Cerón.

Libros para leer en Navidad: en mi maleta hacia Extremadura y Portugal acabaré de atacar la Poesía última. 1941 – 1948 de Vicente Huidobro y Poemes inèdits. Gual Permanent / Mapa de lluites (Rata Books, 2017) de Joan Brossa.

[otro año que perece, otras fiestas que felicito y otro año haciendo cómputo de beneficios para mi salud lírica. Nada de Marwan, señoritas bebis y demás mediocridad perfumada de best sellers. Y cuánto me alegro]

Postdata: si os ha gustado “No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2017)” puedo hacer con carácter retroactivo “No son los mejores poemarios para muchos, pero sí lo son para unos pocos o eso quiero suponer (ed. 2016)”

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