Humedal, de Daiana Henderson

DHH¿Que el primer poema tenga como título Bicicleta es una invitación a tomar impulso para empezar la lectura de todo el poemario? (“Cada uno de los caminos es un túnel / vallado por árboles de distinta especie”) Si leemos con profundidad los poemas de Daiana Henderson (Paraná, Argentina, 1988) no queda lugar a dudas de que estamos ante una de las poesías jóvenes -y en femenino- más impactantes de los últimos años en lengua castellana. Ni estrellas de colores, ni valparaisíadas ni visorescas: descubrimiento poético de la otra punta del Atlántico. Sus versos son la contemplación exacta de cada verso agazapado, cómo ha ido mutando la existencia y el renacimiento. Me refiero al poemario Humedal (Liliputienses, 2014). Humedal son imágenes desnudas, un abanico de colores acariciando al silencio. Parecen poemas en movimiento, como si tuvieran que saciar sus versos una necesidad de movimiento a priori simple pero que, en conjunto muestra la complejidad del desarrollo humano.

El libro es un rompecabezas de tres actos (libros): El gran dorado (adolescencia y despreocupación), A través del liso (el poder transformador de los viajes) y Un foquito en medio del campo (o la búsqueda de la ilusión de la infancia que se ha esfumado año tras año) Humedal es, pues, un viaje que alcanza cada uno de los tres actos de pleno. Una travesía llena de filminas de diverso gramaje y colorido que contrasta con el choque de universos (el nuestro, interno y el externo, al que nos acercamos). Se cuidan lugares, objetos, amistades que evolucionan a lo largo de los años y con la consecuente perspectiva que uno adquiere a la par que se abren nuevas arrugas. dhcTodo ello hace una cadena de movimientos que enlazan filminas, transformándolas y obligandonos a detenernos para observar de nuevo nuestro camino y hacer cómputo de nuestra existencia (“Pero dormir / y viajar / en una sola acción / es como soñar / dos veces.”)

Daiana Henderson habla desde la primera persona y elabora una telaraña de senderos hacia sus metas. Escribir desde el yo es complejo ya que en ella reside el objetivo de saber exactamente qué contar y poder lograrlo. Ella lo consigue edificando su experiencia a partir de la apropiación de lector de estructuras sencillas e ilustradoras (“Las calles están en silencio, / todo es más hermoso bajo su luz natural. / La ciudad en estado puro.”) unificadoras del mensaje en un libro donde ningún verso está de más.

Postdata: valorad cuánto nos habríamos perdido si no existiera la fabulosa isla minúscula que es Ediciones Liliputienses

[todavía se habla de aquella leyenda urbana que narra la historia de un tequila tomado a ciertas horas de la madrugada en un bar de la capital del Norte de Extremadura. Aproximadamente de diez metros cuadrados donde una poeta argentina, otro mexicano y un despistado acabaron juntos cerrando la noche. Niebla arriba, acudieron al descanso de sus camas. También se habla de que el poeta mexicano puso a parir la calidad del  tequila del pub. No seré yo quien rompa la magia de la leyenda…]

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