Apuntes personales sobre un Aula de Poesía

391

Detonante: el siguiente tuit (clic aquí)

Las tradiciones están para cumplirlas o bien para quebrarlas según creamos. Otra cosa es que cada uno de nosotros queramos aceptar su modificación y sobre todo, logremos entender a primeras los cambios. Durante bastantes años acudí -ahora, cuando puedo- al Aula Díez Canedo y conocer de primera mano a algunos de los poetas ya leídos y descubrir a otros. Siempre han sido lecturas interesantes -si acaso la de Eduardo Pitta fue la que más desencanto me provocó-. Siempre se ha trabajado para traer a lo mejor de la poesía estatal, extremeña y portuguesa. Es por ello que hay una trayectoria bien definida y lograda a lo largo del tiempo -trayectoria que hasta hace pocos años he seguido bien, al tener incluso a los poetas en los pasillos de mi instituto-. Y no siempre gustarán los invitados; es imposible satisfacer siempre a los asistentes pese a que la mayoría hayan sido un acierto. El hecho de que un poeta que acuda tenga libros -de poesía, supongo- en el mercado no significa nada y tampoco creo que ello otorgue mayores posibilidades de asistir: no todo en el monte es orégano ni tampoco las cifras de ventas significan nada y más ahora que se pone de moda rescatar a autores, en general. Un ejemplo: Ferrer Lerín acudió después de años de silencio. Peixoto, el año pasado; siendo escritor multidisciplinar -recomiendo Te me moriste (Minúscula, 2017)- y desconociendo gran parte su obra, acudió a ella. O Vázquez Montalbán, inmerso en el carvalhismo, también. Luego hay otros que les llegó tardío el reconocimiento -Carlos Pujol- y en poco tiempo estarán donde se merecen.

El Aula Díez Canedo siempre ha apostado por literatura estatal, extremeña y portuguesa. Y dentro del triángulo donde ha conformado su programación han tenido cabida los jóvenes; el año pasado uno de los ejemplos más claros: Ben Clark. Aprovechando, egoístamente me encantaría que muchos poetas de la región, algunos recogidos en Piedra de toque: 15 poetas emergentes en Extremadura (Editora Regional de Extremadura, 2015) tuvieran la oportunidad de acudir al Aula; ojalá algún día la consideración de los directores, que son aquellos que programan las lecturas y los que saben qué poetas pueden encajar entre actualidad y el desarrollo de su obra. También algún poeta en lengua catalana (más allá de los Margarit o Gimferrer hay mundo) ahora más que nunca en Extremadura sería necesario.

También me gustaría reflexionar sobre la crítica y su aceptación. Cuando uno ocupa el espacio público es proclive a ser criticado, señalado. Pero también uno ha de asumir que no puede agradar a todos y no patalear a la mínima y enseñar la vertiente más provocadora. Mirándome al ombligo intento que mis reflexiones estén desarrolladas y fundamentadas. Sería fácil para mí escribir como anónimo todo lo que pienso pero eso no ayudaría nada y encabronaría -quizá, mas si cabe- al personal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s