Estibar

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Estibadores en Le Havré (Francia)
  • Estibar (v.): distribuir de forma adecuada la carga de una embarcación. Cargar y descargar mercancías en un puerto.

Como sea habrá cosas que algún editor incluirá en los libros de texto, en las grandes enciclopedias digitales ya, en su mayoría, donde ilustrarán la historia de estos días de octubre. La próxima generación de estudiantes de secundaria obligatoria y bachiller sufrirán el martirio de estudiar todos los prismas de un movimiento social como un reparto de cargas en una embarcación de camino a Ítaca según unos, piensan otros dirigidos al Nuevo Mundo. Yo no sé a donde. Sé que ha sorprendido a propios y extraños por su efectividad, talante y saber hacer en cada situación cada uno de las acciones que han convertido la travesía en una epopeya sin de momento encallar en un arrecife: con la carencia insoldable de un guión marcado y con visos de improvisación pero también con una autogestión encarrilada a partir de la pluralidad, los bachilleres nueva ola tendrán que entender cómo se prepararon de manera espontánea comités de defensa del referéndum y se gestionaron sus funciones en forma de asambleas de libre participación a partir de una tripulación rebosante de republicanos, federalistas, votantes del no con sentido de estado, comunistas, socialistas con el carnet roído de disgustos e incluso anarquistas que no creen en los gobiernos pero sí en los derechos de las personas ni en Federica Montseny. Me comentaba el lunes un compañero de cierta formación anarcosindicalista que ellos como movimiento en contra de los políticos salieron a defender el referéndum no por convicciones firmes a favor de la independencia o en contra de ésta, sino por defensa de los derechos y la libertad individual y colectiva, teoría resumida en que cada grupo, comuna o como quieran referirse tiene derecho a decidir su futuro y ellos tienen la obligación moral de defender urnas, que simbólicas o no, son el reflejo de una democracia de la que toman partido pese a las radicales distancias. Luego el movimiento civil alrededor del uno de octubre es imposible de entender si no se habla de la memoria de algunos agentes sociales y su ejercicio de memoria o deuda social, como un deber moral recordando con su coraje y simbolismo al servicio de quién están, más allá de las simpatías que uno pueda tener o no en ellos. Bomberos y estibadores siempre están en la picota, al lado del pueblo a riesgo de estar muchos en las antípodas ideológicas, sirviéndose y recordando a golpe de palo de qué lado están y ello no significa como bien comenté más arriba el hecho de estar a favor en contra de un estado independiente sino a deuda de la dignidad de un pueblo y la defensa, valga la redundancia, de sus derechos y libertades.

Aquellos estudiantes que ahora codean y distraen educaciones infantil y primaria, sea cual sea el futuro que nos espere al pueblo catalán serán testigos de muchos de sus héroes, idealizados por la distancia entre realidad y el ocio, sobre cómo han sido queridos, estimados, tenidos en cuenta y reconocidos ante la defensa de lo adquirido durante más de cien años de lucha. Y ese poso, más que de café, les va a dar a posteriori una lección: un pueblo que ama, respeta, adora y cuida a los referentes civiles de los niños nunca le irán mal las cosas.

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