Domingo de perplejidades

ferre
(Ferreras)

No lo crean pero aquí todo apareció espontáneamente.

-vamos
dije a madre convencido de lo que hacía, a sabiendas que todas la mañana no hará expurgo de votantes ni donaciones extraordinarias de paciencia. Solo tenemos la esperanza de llegara un poco más lejos en nuestros deseos y asumir una experiencia más en nuestra particular historia.

-padre, asómese. Camine poco a poco
porque las lumbares le duelen desde hace quinquenios y las cuestas son un suplicio. Kesse, como lo fue Olissipo hace siglos, vive flanqueada de recovecos curvos, colinas y dignidades magnánimas de otra época, desajustadas al presente. Uno dirá como el Gobierno del señor Moncloa, algunos menos porque es ley de vida e irán con el puño cerrado en el pecho como si así pudieran sentirse más o menos de Kesse, más o menos de la patria de conejos que es nuestro terruño arcilloso

-dos horas de cola, esperaremos
digo a madre que aguanta estoica y hablando con anónimos como ella. No pierde la sonrisa y camina segura, con la mezcla que dan las horas estancas y padre debatiendo con extraños bajo la mezcla de alquimias que conglomeran un estado de ánimo. Surgen teorías de la democracia y expertos en resolución de conflictos caducos que huyen ante densas explicaciones y largas peroratas del orden. Bajo aplausos avis salen de sus refugios y cavernas flanqueados por una guardia pretoriana de brazos y manos aplaudiendo no se sabe qué coraje más sí el esparcimiento de respeto general de ver a la experiencia hecha democracia votando. Esa palabra otra vez mientras avanza la serpiente panzuda de gente dispuesta a votar.

-ahora sí madre, nos toca
y deposita su voto confiada en una urna diferente a la mía, como padre; que lo hace en las antípodas de la sala; pero se vota. Y surge pues la llamada general de alarma, en fin, de prepararse para el choque ente violentos y pacíficos.

-ustedes preparen la comida, pongan el vino sobre la mesa también
había que comer juntos y celebrar el regreso de unas ausencias calibradas por la necesidad de la tercera de edad. En cuanto a la espera de la masa violenta fue en vano. Dos horas después y ante la pordedumbre de sus argumentos la paciencia se desquebrajó y volvieron a efectuar un voto libre y nada condicionado todos aquellos que anudaron brazos en la defensa de urnas. Fui a casa, no descansé y el vino no se puso sobre la mesa. Declaración de responsabilidades ante un domingo de perplejidades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s