1D – La casa

alcantara

El tiempo es innegable que pasa por sus cimientos: un pijama desgarrado tiene como bandera. Azulejos de cara al mar bajo el sol de Alcântara y 25 de Abril.

No huele a sardinas pero si a lechón, a madera húmeda de la cerrazón. Sabe a vinho verde, dulzón, que ahoga el silencio que han ido dejando los aviones en sus contínuos repliegues y envites. La chancleta es el invitado que permite destrozoso como romper la peatonalidad de la Praça do Comércio.

En una visita rápida al Bairro Alto en coche se puede constatar aquello que dicen los estudios oficiales de Dona Ana: todo cambia, poco se quiere y nada se respeta. Tiempos nuevos, años felices quizá y la inquietante tranquilidad de haber conocido otra casa diferente.

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