Ley de la ventaja

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Julio de 2011:
a
Lisboa. Calor, humedad, mala leche. Pies hinchados y dolor de espalda. Cunetas llenas de pavés como si vivieran en Flandes, qué coño se han creído y con señores tomando la fresca a las doce de la mañana. Niños con camiseta del Benfica y el Boavista jugando al fútbol sin llegar a las pedradas. Eso ha sido penalti dicen unos. Hay ley de la ventaja contestan los otros. Bajamos a pie -al tranvía que suban los turistas- con la tía Josefina echando pestes de Lisboa, sus calles y su calor. La tía no está acostumbrada al calor pero nunca más van a volver aquí. Quedan diez días para marchar de Badajoz. Me agobio. Xixarra, mala fava, xafogor
Mucha angus
“Mucha angustia existencial se curaría poniendo a cada hombre en su sitio, para que desde su sitio vea el mundo ni grande ni pequeño, sino suyo. Y no ande como huyendo”
a
Decía Jesús Delgado Valhondo.

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