1D – Todos los nombres

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A riesgo de equivocarme, claro. El fin de semana se alargó en su brevedad; recordé que las noches de sábado de carnaval siempre son traicioneras. Uno siempre ha de prescindir de la máscarga, ha de ser agradecido por la felicidad que irradian las personas que recién conoce o son facilicitadores de dicho sentimiento. Como Elías Moro derrochando generosidad, cariño y atención ante-mis-ojos o Luis Felipe Comendador tratando a todo el mundo cariño y ternura. Luis Felipe me hizo sonreír con un diminutivo –chiquitín– y por el dibu, los libros… joder. Y qué luz tiene pese a sus achaques; machacando su pluma con dibujos que dan alimento a la mente. Si hubiera más como él, supongo que el mundo iría un poquito mejor pero valoraríamos menos su trabajo. Trabajo y machaque también el de Fran Amador, compinche culpable que me hizo el lío por la fiesta. Gracias a él la noche del sábado fue noche: con sinopsis y con hielos, sin drama pese a la partida de Rafa. Y gracias a su inseparable Apu –Iván Vergara-. Centrifugados tuvo momentos surrealistas y divertidos; el noventa y cinco por ciento que logré presencié de ellos fueron al lado de Fran. No es casualidad. Que Carolina Gil y compañía, una catalana expatriada -hablar catalán en mi pueblo con alguien que no sea mi padre será siempre algo exótico– o Julio Moya estuvieran por ahí cerquita. Saben las mejores ascuas a las que arrimarse.

Fue bueno compartir palabras con Chose y con Ángel M. Gómez Espada. Ella con una sonrisa eterna en los labios, haciendo la vida fácil a los que por ahí estábamos. A él, agradeciéndole que me publicara un par de poemas en la revista El Coloquio de los Perros -recomendadísima; si podéis leed el monográfico de Margarit- hace ya algunos años.  Pero sin duda uno de los momentos más entrañables fue compartir vidrios y palabras con Jorge Posada y Daiana Henderson: a ambos he leído desde que Ediciones Liliputienses nos trajo su poesía y fue una hora larga inolvidable a su lado, refrendada en una cariñosa despedida con dos de sus obras bien dedicadas. Lo que me anotaron en la dedicatoria… otro gran regalo para el recuerdo. Vidrios y palabras, por cierto, podría ser el nombre de un poemario, un garito de mala muerte o local donde destrozar el hígado con versos de Baudelaire.

Y por último… el cariño -ay, aliteraciones- atención, respeto, generosidad y saber hacer de José María Cumbreño. Por su bendita culpa llegué a Tarragona con la espalda más tocada que la suspensión de un Renault Tiburón, pero nunca un dolor me ha sentado tan bien. Mil gracias pero espero que todo esto no quede así.

Aunque Plasencia no era extraña para mí, sí lo era un evento como Centrifugados y fue una maravilla poder disfrutar de poesía en voz de mujer. El año que viene pienso repetir y, quién sabe, mejorar la experiencia. Por aquello de los límites y la frontera.

Agradecido.

2 pensamientos en “1D – Todos los nombres

  1. ¡Gran encuentro, cierto que sí, Xavi! A partir de ahora amor a la luz de los vidrios y las palabras. El artículo, la frase y tú me tenéis ganado ¡Un abrazo!

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